lunes, 13 de marzo de 2017

Una de cal y otra de arena


La semana pasada estuvo llena de noticias. Ya sabéis que en este proceso, como en casi todo, o no pasa nada o se amontonan las novedades. Y en lo que a nosotros nos interesa, tuvimos dos noticias, una buena y otra mala. Así que vamos por orden cronológico...

El 2 de marzo se publicaban en la página web del Ministerio de Justicia de Bulgaria las listas con los expedientes activos e inactivos del 2017, es decir, todas aquellas familias inscritas en el Registro de adopción internacional hasta finales de 2015. ¡Bien! Ha costado año y medio (nosotros somos del 1 de octubre de 2015), pero por fin pudimos ver que aparecemos en la lista de expedientes activos. Eso no supone ningún cambio porque la fundación ya nos va informando periódicamente, pero no negaré que hace ilusión verte ahí.

No obstante, la alegría duró poco. Pronto la fundación publicó una nota en relación a los datos sobre las adopciones en 2016 y las cosas no van bien. Calculan que las adopciones internacionales han bajado en un 25%, de 334 en 2015 a 249 en 2016. Las familias españolas somos las más perjudicadas a priori, pues somos las que solemos pedir niños más pequeños y más sanos. Por lo que he podido ver cuando he echado un vistazo a las listas, es totalmente cierto. Es corriente ver familias norteamericanas, italianas o belgas que están dispuestas a aceptar niños con enfermedades o de ocho años, por ejemplo. Los españoles, en general, nos ceñimos al clásico "sano o con enfermedades recuperables de cero a cinco años de edad". Y, como es lógico, ese perfil es el primero en agotarse. 

El tema se complica cuando ves que el gobierno búlgaro no demuestra demasiado interés por agilizar los trámites, a pesar del trabajo de las fundaciones por lograr un cambio legislativo en ese sentido. El gobierno parece únicamente interesado en coger las ayudas de la Unión Europa para potenciar las familias de acogida, olvidando en el camino que esa medida (maravillosa en sí) no es definitiva, sino un paso intermedio antes de encontrar al menor una familia adoptiva.

Echamos cuentas un poco por encima, pero en la lista de expedientes activos tenemos por delante de nosotros más de 900 familias. Por supuesto habrá algunas que no acepten enfermedades o características que nosotros sí aceptamos, pero en líneas generales podemos decir que la cosa no pinta nada bien...



A cambio, el Heraldo de Aragón publicaba el 7 de marzo el siguiente titular: "Las adopciones nacionales vuelven a crecer ante la caída de las internacionales". ¡Cuidado!, me dije. Como cualquier buen titular, buscará más el impacto que la realidad.

Al parecer, según los datos facilitados por el Gobierno de Aragón, en 2016 se adoptaron 40 niños en nuestra Comunidad, una cifra muy similar a la del 2010 y superior a las de los dos últimos años. Según palabras de la vicepresidenta de la Asociación de Familias Adoptantes de Aragón, Olga Lázaro, "en España se están dando más niños en adopción, especialmente en edades tempranas, pero también algo más mayores, hasta los diez años aproximadamente". De hecho, el 34% de los adoptados en 2015 tenían más de cinco años.

Por otra parte, parece que el número de solicitudes permanece más o menos invariable en los últimos años, algo más de ochenta solicitudes anuales. La falta de información, el miedo, las largas esperas y la edad de los niños son los principales motivos de que no haya más familias dispuestas a adoptar pese a que la economía va mejorando poco a poco.

Frente a esas 40 adopciones nacionales, sólo 14 menores llegaron el año pasado a Aragón procedentes de otros países: 4 de India, 3 de Filipinas, 3 de China, 1 de Perú, 1 de Brasil, 1 de Bulgaria y 1 de Rusia. Desde luego las cifras no son para lanzar cohetes, pero hay que tener en cuenta que cada país ha ido cambiando sus requisitos y los plazos de espera se han ido alargando, cuando no se han paralizado por completo los expedientes. Aun así, 56 familias aragonesas solicitaron el año pasado una adopción internacional.

En fin, dos noticias que no nos descubren nada nuevo pero que confirman el mal estado de salud de las adopciones internacionales e insuflan un poquito de esperanza respecto a las adopciones nacionales. ¿Conclusión?... nos quedamos como estamos y seguiremos esperando. ¡No queda otra!





2 comentarios:

  1. Gracias por la información Mari Jose, yo tengo expediente en Bulgaria desde febrero de 2016 pero me da que llegará antes por nacional la que dices, mucho ánimo en el camino

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  2. Ánimo Mª José, ya queda mucho menos. Hay que ver el vaso siempre medio lleno. Un abrazo. besos.

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