sábado, 25 de febrero de 2017

Tarde de cine, resaca de emociones. ¡Lion, no podía ser otra!

La semana pasada ya os avanzaba que iba a ir al cine a ver la película Lion pero la aplazamos al miércoles para ir con mi hermana, me apetecía mucho ir con ella. Reconozco que estaba emocionada, sin expectativas pero con ganas de ver plasmada en el cine la realidad de muchos niños en India. Y por supuesto, movida a verla por ser India en lugar en el que trascurre.

Previo a entrar en la sala, nos comimos un gofre y comprobamos que llevábamos provisiones de pañuelos, ambas cosas eran necesarias puesto que sabíamos que no era una peli para comer mientras y los pañuelos... sin comentarios. 

¿Qué puedo contaros de la película? Refleja una realidad importante en India ya que cada año se pierden mas de 80000 niños en el país según la información que se exponía al final de la historia. Muchas familias viven en la extrema pobreza, los niños ponen en peligro su vida por tan solo un poco de leche por ejemplo, muchos niños son dejados al cuidado de los menores para salir a trabajar, etc... por no hablar de otra realidad que no se muestra en la película y que es la realidad de las niñas, en un país donde la mujer es considerada una carga, donde se aborta si saben que es niña, son casadas a edades muy tempranas o incluso... se dejan abandonadas en cualquier parte.

¿Que fue lo que me impactó? ¿Lo que me hizo reflexionar? ¿Lo que me emocionó hasta las lágrimas? Fueron demasiadas cosas, os cuento algunas:

La miseria: la pobreza en la que viven muchas familias, cuando apenas pueden alimentar a los hijos con lo mínimo porque lo básico sería mucho mas. Cuando los hijos ponen en peligro su vida por conseguir algunos alimentos que quieren y no poseen como apenas un poco de leche. ¡Que duro debe ser para una madre no poder darle algo mas y mejor a sus hijos! 

La facilidad con la que un niño se pierde y la gran dificultad para encontrar a su familia, en la mayoría de veces imposible. Pero sobre todo me sobrecogió como ese niño pedía ayuda y era apartado, ignorado y molestaba a cuantos se acercaba. ¡Que acostumbrados deben estar para que "no vean" a un niño pidiéndole ayuda. 

La crudeza con la que se muestra la vida en el orfanato, no he podido dejar de pensar en mi deseada Carita de Canela, en como estará y como será cuidad@. Ya sabemos que la vida en un orfanato no es una buena vida, la mejor opción, pero verlo ahí, en la pantalla de un cine, cuando tu estás sentada en la butaca y soñando con poder abrazar a tu bebé que quizás esté en esas condiciones... es muy duro. 

Los padres esperanzados, esperando y celebrando la llegada de su hijo, sin duda es como estamos cada uno de nosotros que celebramos cada nueva noticia o nuevo papel con toda una fiesta. Me resultó sorprendente como nunca le habían dicho que si podían tener hijos biológicos pero que habían optado por tener hijos por adopción. ¡Es una opción! Yo he decidido ser madre, mediante la adopción, pero madre a fin de cuentas y cuando alguien me pregunta ¿Pero es que tu no puedes? Yo respondo ¡Es que quiero que sea así y no de otra forma! Todavía hay que visibilizar mucho la adopción y hacerlo con naturalidad y como una opción más. 

 NO HA SIDO FÁCIL,  ALGÚN DÍA ME LO CONTARÁS, Y YO TE ESCUCHARÉ SIEMPRE... porque una madre es para siempre, siendo no solo madre sino la que mejor puede ayudarle a curar sus heridas. Ésta es una de las frases que me quedó de recuerdo de la película. Sus vidas no han sido fáciles antes de llegar a nuestros brazos y cuanto mas mayores, habrá mas recuerdos. 

La necesidad de buscar sus orígenes, de tener respuestas o de decirle a su madre biológica que está vivo y sobre todo la generosidad de ambas madres, la adoptiva y la biológica. Lo importante es la felicidad de su hijo, de nuestros hijos. Y el abrazo de los 3. Una gran imagen que no tiene palabras.

Hay que ir a verla, película muy recomendable y que sin duda no os dejará indiferentes. 

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