lunes, 12 de septiembre de 2016

El pescador y la muchacha del retrato (Cuento de Vietnam)


Un joven pescador se quedó solo en el mundo cuando sus padres murieron. Nadie se ocupaba ya de él y cuando, por la noche, volvía a casa cansado después de una larga jornada de trabajo tenía que hacerse la cena, ordenar la casa, lavar y coser su ropa. A menudo suspiraba pensando qué bonito sería tener una mujer, pero era tan pobre que ninguna chica querría casarse con él. Dormía sobre una estera de junco y en la habitación, colgada de la pared, había un cuadro con una muchacha muy hermosa.

Una noche ocurrió algo extraordinario. Al volver a casa, el pescador encontró la habitación limpia y ordenada, la ropa lavada y la cena lista sobre la mesa. A la mañana siguiente, cuando despertó, en la mesa lo esperaba el desayuno. Y lo mismo ocurrió al día siguiente.

Al tercer día, el joven salió de casa pero, en vez de ir a pescar, esperó un poco y volvió a entrar de improviso. En la habitación había una muchacha muy hermosa ocupada en la limpieza de sus enseres. El se acercó, la abrazó y le preguntó: "¿Eres tú quien me prepara la cena y se ocupa de mí?"

"Sí, soy yo" - respondió la chica. "Sentía compasión por ti porque te veía muy solo y abandonado."

"¿Te gustaría ser mi mujer?" - le preguntó esperanzado el joven pescador.

"Eso no es posible" - respondió la chica. "Yo sólo soy la muchacha del cuadro." Y dicho esto, señaló la pared donde colgaba el marco vacío.

El pescador quitó el marco de la pared, lo metió en un baúl cerrándolo con llave y eligió un buen lugar para esconderlo. "Ahora ya no puedes volver al cuadro".

De este modo, la hermosa muchacha del cuadro se convirtió en la mujer del pescador. Vivieron juntos muy felices, tuvieron un hijo y, pasados los años, nietos. El pescador se había vuelto un anciano, pero su mujer no había envejecido ni un solo día. Seguía siendo la muchacha del retrato.

Un día, el pescador enfermó y murió. Su mujer lloró muchísimo, abrazó su cuerpo y entonces vio que él llevaba la llave colgada con una cuerda al cuello. La mujer cogió la llave, fue al dormitorio, abrió el baúl y encontró el viejo marco.

Cuando el hijo del pescador llegó con su esposa y sus hijos a visitar a sus padres, descubrió que su padre había fallecido y su madre desaparecido. Pero de una pared colgaba su retrato.




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