viernes, 24 de junio de 2016

Quinta carta a mis niños


¡Hola niños!

Hoy hace un año que recibimos el certificado de idoneidad para adopción internacional, apenas quince días después de haber recibido el de adopción nacional. Un año ya que llevamos "embarazados", un año en el que no hemos dejado de esperaros.

Ha sido un año extraño. Ha pasado rápido, pero también se ha hecho largo viendo pasar semanas y meses sin teneros a nuestro lado. He conocido a muchísima gente, más que ningún otro año. La mayoría son personas que, al igual que papá y mamá, están esperando a sus niños. Con unas se ha llegado a forjar una auténtica amistad, aun en la distancia. Con otras hemos compartido horas y horas al teléfono o enviándonos mensajes por whatssap. Y con otras apenas he intercambiado unas frases por email o en las redes sociales. ¿Whatssap, email, redes sociales...? ¡Qué raro habla mamá!, ¿verdad? Bueno, ahora no os preocupéis de esas cosas. Ya las entenderéis cuando seáis un poco más mayores.

Como os decía, ha sido un año extraño por muchas cosas. También ha sido un año intenso a nivel personal, con la anulación de la boda de vuestra tía R. o la muerte de vuestro tío JM. Pero, a la vez, ha sido un año entrañable porque no ha pasado ni un solo día en que no haya pensado en vosotros. Todavía no sé cómo sois, altos o bajos, delgaditos o más fuertes, pero sí sé que vuestros ojos brillan como el sol en una tarde de verano y vuestras sonrisas iluminarán nuestros corazones cada vez que os miremos.

Seguramente aun queda tiempo hasta que podamos estar juntos, habrá que ser pacientes. Paciencia, ¡vaya palabreja! Estoy segura que llegará un día en que nos hartaremos de ser pacientes. ¡Nunca más!, gritaremos. Pero ahora debemos seguir siendo pacientes, hasta que llegue el momento en que los cuatro nos abracemos para no volver a separarnos jamás.

Mientras tanto, debemos seguir con nuestras vidas. Vosotros tenéis que jugar, aprender y ser buenos chicos. Nosotros seguiremos trabajando y esperando... Estaremos aquí, en la distancia, pensando en vosotros. Y todas las noches, antes de irnos a dormir, miraremos a la Luna y a las estrellas y les pediremos que pronto os traigan a casa. No estéis tristes, ese certificado de idoneidad del que os hablaba antes es como el hilo rojo "oficial" que asegura que vosotros y nosotros estamos predestinados a vivir juntos, a ser padres e hijos antes o después. Y, sólo por eso, la espera merece la pena.

Millones de besos, papá y yo os queremos hasta el infinito y más allá...

Mamá.





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