jueves, 19 de mayo de 2016

Nuestra historia de adopción


Hace tiempo ya que comenzamos nuestro proceso de adopción. Casi un año desde la idoneidad, pero año y medio desde la primera entrevista y prácticamente dos años desde que acudimos a la reunión informativa. Tal como están las cosas es pronto todavía, nos queda trecho por andar de este duro y a la vez maravilloso camino que nos conducirá hasta nuestro/s hijo/s, pero han sucedido tantas cosas durante estos meses (entrevistas, curso, gente nueva, blog, grupos, ilusiones, errores....) que parece muy lejano aquel 12 de septiembre de 2014 en que nuestra vida, sin saberlo, iba a dar un giro de 180º. Por eso, nuestra compañera y amiga María ha querido relatarnos su hasta ahora corta experiencia en el mundo de la adopción, de modo que todos refresquemos la memoria y retrocedamos a aquellos primeros meses en los que cualquier paso, cualquier trámite, nos hacía una ilusión tremenda. Puedo aseguraros que, leyendo sus palabras, me emocioné de nuevo y recuperé parte de la energía que se va perdiendo en el camino. Gracias, amiga, por compartir con todos...



Con el permiso de una mujer increíble, la que cuando hablo con ella casi siempre me hace sonreír y es una alegría leer sus entradas. Porque, aunque no todas sean buenas noticias, sé que hay alguien que está pensando en todos nosotros y comparte novedades para que estemos informados. Hoy voy a escribir yo en el blog para contaros un poquitito mi breve (hasta el momento) historia de adopción.


Todo ha ido muy rápido desde aquel día de octubre de 2015 cuando por primera vez pensé en adoptar.

Hacía pocos días que había llegado de visitar a mi familia en Argentina, estaba haciéndome unos mates y recordando los asados en familia, con la casa llena de niños jugando a las escondidas, haciéndome muchísimos dibujitos, uno para cada día que no pudiera verlos pensaba yo.

En ese preciso momento fue cuando noté la casa vacía.

Abrí YouTube y escribí la palabra adopción, empezaron a aparecer videos, pinché o hice doble clic como decimos en Argentina y ya no había vuelta atrás.

Con el primer video que vi me emocioné tanto que no podía parar de llorar, fue como si desde siempre hubiese querido adoptar, pero no lo sabía.

Poco a poco fui descubriendo más cosas, algunos blogs como por ejemplo Papás por Adopción, gente maravillosa que me tendieron una mano sin apenas conocerme, miles de historias de otros papis que también están esperando, terminología que no conocía como qué es una ECAI, el CI, etc. Países en los que se puede adoptar, tramitaciones que hay que hacer, y tantas cosas nuevas que nunca podría haberme imaginado.

Así fue que, después de dialogarlo muchísimo con mi marido, nos pusimos manos a la obra y llamamos para informarnos y empezar con la tramitación.

Buscamos información de todos los países que estaban abiertos a la adopción y lo analizamos uno por uno, requisitos, estadía en el país del niño, tiempo de espera y todo lo que creíamos importante a la hora de decidir el país de origen de nuestro o nuestros pequeñines. Esta toma de decisión fue en la que más tiempo hemos invertido (hasta el momento), porque cuando nos gustaba un país y cumplíamos los requisitos, nos encontrábamos con que la estadía era de más de un mes, imposible para nosotros. Cuando nos gustaba el país, cumplíamos los requisitos y la estadía era la deseada, el tiempo de espera era muchísimo, y así sucesivamente. Fuimos descartando países, hasta que al final nos quedamos con dos, Bulgaria e India.

En principio nos decidimos por Bulgaria, tenemos amigos búlgaros, nos gusta mucho la cultura, los requisitos son razonables, la estadía en el país es la que queríamos, pero más tarde cambiamos por India, todo muy parecido a Bulgaria, la diferencia estaba en la espera que se ajustaba un poco más a lo que nosotros queríamos. Aunque esto es muy relativo porque, digan lo que digan, yo creo que también es cuestión de suerte. Por supuesto que si casi todo el mundo tiene una espera de tres años, casi seguro que nosotros también, pero hay gente que ha tenido suerte y ha esperado solo dos años, y otros más de cuatro. Una de las cosas que he tenido que aprender en este proyecto es que es incierto y que en el camino puedo encontrarme con muchas sorpresas (espero que sean buenas). Así que me he comprado un "frasquito de paciencia" y de vez en cuando utilizo un poco.

Lo compartimos con nuestra familia, padres, hermanas, suegros, suegras, hubo distintas respuestas, aunque todas positivas, algunos se pusieron muy felices, otros enseguida pensaron en la adaptación del niño, en el idioma, en el colegio. Después llegaron los abrazos y las enhorabuenas.

Cuando lo contamos he tenido la sensación esa que siempre deseé tener, reunir a la familia y decir: ESTAMOS EMBARAZADOS.

Como todos, fuimos a la reunión informativa, nos explicaron en general como está la adopción hoy en día, ya sea nacional o internacional. Nos pidieron los emails y posteriormente nos enviaron información de los países abiertos y requisitos.

Después al curso de cuatro semanas, me ha gustado bastante y me resultó muy emotivo, sobre todo cuando nos ponían videos.

Acabado éste, empezaron las entrevistas, la visita a casa y después de muchos nervios... finalmente idóneos para 1 y/o 2 niños/as.

Mientras tanto, les estamos haciendo un libro de vida en el que le escribimos cosas, también le escriben miembros de la familia y así el día de mañana (si lo quieren) lo tengan a su disposición. También les escribo cartas y cuento cosas que nos pasan, les grabé algunas canciones para que algún día las escuchemos juntos y contarles que cuando las oigo pienso en ellos (desde cuándo te estaré esperando...), así la espera se hace más agradable.

Diario de nuestra adopción

Se puede decir que soy principiante en este tan largo camino, pero ya me siento una veterana con tantas cosas que he vivido en apenas siete meses desde ese primer día de octubre.


2 comentarios:

  1. Qué bonito lo del diario. Me ha emocionado cómo descubrió que quería adoptar. Es curioso, como una sensación en un momento determinado puede cambiar toda nuestra vida.
    Ya queda menos, María José. A por ello.
    Besos

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