jueves, 5 de mayo de 2016

La importancia de la colaboración familia - escuela



Pienso que es función de cada familia ayudar, en la medida que sus conocimientos lo permitan, en la labor que desarrolla la escuela en la educación de sus hijos. Eso no quiere decir que los padres deban* "suplantar" a los profesores ni restarles autoridad. Simplemente, quiere decir que resulta recomendable establecer una relación de cooperación entre familia y escuela. Hay que tener en cuenta que el hogar puede favorecer el desarrollo del hijo en el ámbito familiar, pero eso no garantiza su adaptación a la escuela, de ahí que dicha colaboración resulte tan necesaria.

Padres y profesores deberían exigir valores y conductas similares al niño, aunque cada uno tenga en general objetivos educativos diferentes. Además, hay aspectos de la escuela que afectan a la vida familiar (como los deberes y las notas) y aspectos de la familia que afectan al niño como alumno (es el caso del uso del lenguaje, la seguridad en sí mismo, las condiciones de estudio en casa, los materiales de consulta de los que disponga, etc.)

Es necesario, por tanto, que los padres asuman el rol paterno no solo en casa, sino también en el colegio y, del mismo modo que invierten esfuerzo y dedicación para lograr la adaptación familiar del nuevo hijo, también se impliquen activamente en la tarea de desarrollar sus habilidades académicas y sociales. Ante el colegio sería recomendable evitar actitudes tanto de inferioridad (pasividad o sumisión ante lo que propongan los profesores) como de superioridad (rebeldía o lucha, oponiéndose por sistema a las iniciativas del colegio o a los métodos educativos del profesor.)

Se trata de una labor de equipo, el único ganador o perdedor será el niño, por lo que es aconsejable que los padres se reúnan con los profesores que va a tener su hijo y hablen con ellos sobre cómo es su dinámica de clase, qué grado de exigencia van a tener, cómo van a tratar el tema de ser adoptado o cualquier aspecto que les preocupe. Es preferible dejar las cosas claras desde el principio y no esperar a que aparezcan problemas graves o una situación de crisis.

En estas reuniones se puede proporcionar toda aquella información necesaria para que los profesores entiendan el carácter del menor, sus gustos, sus defectos, sus problemas con la lectura o la escritura, etc. Por ejemplo, se pueden aportar datos (si los conocen) sobre su trayectoria académica (en qué guardería o colegios ha estado, cuántos cursos ha hecho...); las dificultades, si las tiene, en lectura, escritura, pronunciación...; las posibles reacciones ante los gritos, las provocaciones de otros niños, los profesores varones...; los apoyos o tratamientos que ha recibido tanto en el centro de acogida como por parte de sus padres o familia de acogida y las ayudas que podría necesitar en el futuro.

En ese ambiente de cooperación se puede pedir a los profesores, por ejemplo, que ante cualquier conflicto (sea académico, social o personal) tengan tacto, busquen las causas y apliquen las soluciones más adecuadas; que enseñen al niño a estudiar; que no utilicen el sarcasmo ni la ironía para intentar controlar su conducta, mejorar su rendimiento o integrarlo entre los compañeros; que, para resolver los problemas, si es necesario, se implique todo el equipo educativo incluyendo tutor, orientador, jefe de estudios, director, etc. 

También la escuela puede pedir a la familia algunos requisitos importantes para la buena integración escolar del hijo. Por ejemplo, un clima familiar que estimule el lenguaje y las capacidades intelectuales del menor y un estilo educativo eficaz que desarrolle el apego y la autoestima, porque todos estos aspectos influyen en las relaciones sociales que el niño mantiene en la escuela, en su rendimiento académico y en la manera de afrontar el tema de su pasado y su condición de adoptado. En definitiva, los resultados de esta cooperación familia-escuela podrán conseguir tanto la mejora de los problemas de conducta y afectivos como elevar el nivel de competencia académica del niño a corto y largo plazo. 



Respecto al tema de ser adoptado, no debemos olvidar que sólo le corresponde al niño decidir si habla de ello o no y cuándo y con quién quiere hacerlo. Si se ha producido algún incidente en el colegio, como comentarios o preguntas de otros niños, hay que mostrar una actitud empática con el menor. Comprender los sentimientos que el niño tiene cuando otros compañeros le sacan el tema es importante para darle seguridad y confianza y buscar juntos las mejores soluciones. El comportamiento del compañero puede responder a actitudes muy diferentes: puede ser demasiado protectora, puede que sienta pena del adoptado, puede pensar que debe sentirse muy triste por ser adoptado, que se siente solo y abandonado o que sus otros padres eran muy malos. Los compañeros también pueden hacerle comentarios de rechazo. Pueden pensar que es un niño diferente, que es de otra clase social peor a la suya, que no van a ser sus amigos, etc. Estas actitudes pueden provocar que el menor perciba la adopción como algo negativo y disminuya la confianza en sí mismo, consiguiendo que se retraiga, se acompleje frente a los demás o responda con agresividad e insultos.

Si tanto el profesor como los padres han observado al niño y comprenden sus sentimientos, miedos y reacciones, se le puede ayudar. La familia es el lugar más indicado porque en ella el niño se siente seguro, protegido y querido. Éstas son algunas orientaciones que dan los expertos y que pueden resultar útiles:

a) No culpabilizar a los otros niños de sus actitudes porque surgen del desconocimiento, de la curiosidad infantil y de la tendencia a imitar a los adultos.

b) Dar herramientas de comprensión social para que pueda entender los sentimientos y las razones de los niños al preguntar.

c) Dar información sobre su proceso de adopción.

d) Proporcionar estrategias útiles que le haga más capaz de afrontar esa situación, por ejemplo anticipando las preguntas que otros le van a hacer y preparando las posibles respuestas.

En resumen:

La colaboración entre familia y escuela es una medida necesaria para la buena adaptación del niño o niña a su nuevo colegio. Muchos niños adoptados presentan cierto retraso y/o dificultades en el aprendizaje escolar debido a la falta o tardía escolarización y a otros factores relacionados con su historia previa. Por otro lado, es necesario tener en cuenta el derecho del menor a que se respete la privacidad de su condición adoptiva y a que se tenga en cuenta su decisión del cuándo y el cómo quiere hacerle saber a los demás que es adoptado.




Y tú ¿qué opinas? ¿Crees que es tan importante la relación familia-escuela? ¿Piensas que la mayoría de los profesores están dispuestos a colaborar?








* Le he tenido que dar muchas vueltas a la cabeza para decidir si escribía este post en primera o en tercera persona. Finalmente, he optado por escribirlo en tercera por el mero hecho de que todavía no soy madre y parecía un poco prepotente hablar en primera persona, como si fuera un modelo a seguir.

1 comentario:

  1. Lo que dices es muy sensato. Muchos padres de hoy, con eso de trabajar ambos no se implican lo suficiente. Y por otro lado a veces los profesores ya no tienen ni voz ni voto. Yo creo que en mi época estaba todo más compensado que ahora.
    No había pensado en los problemas uqe puede tener un niño adoptado en el cole. Muy interesante.
    Besos y buen fin de semana, María José.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...