jueves, 12 de mayo de 2016

La adopción, de Daniela Féjerman


El lunes pasado me levanté igual que el día, "nublada" y con pocas ganas de nada. Me fui a trabajar muerta de sueño, publiqué el post sobre la quedada del sábado que con tanta impaciencia esperabáis algunos, soporté estoicamente el chaparrón de la tarde y, conforme pasaban las horas, me fui apagando más y más, a la par que la escasa luz del día. Ya sabemos que en este camino hay altibajos y muchas subidas y bajadas emocionales, vamos, como si estuviéramos subidos en una montaña rusa emocional. Tampoco estoy muy segura de que se debiera al proceso o si simplemente fue un cúmulo de causas, el caso es que el lunes estaba muy poco animada. Y no se me ocurrió mejor idea que terminar el día viendo una película que tenía pendiente desde hace tiempo y sobre la que se ha hablado mucho en todos los foros de adopción. La película en cuestión era:




¿Qué contaros que no hayáis leído ya? La película, dirigida el año pasado por Daniela Féjerman, es una coproducción hispano-lituana que nos cuenta cómo una pareja española viaja a un país de Europa del Este para adoptar un niño, con tan mala fortuna que todo parece salirles mal desde que bajan del avión en tierras extrañas e inhóspitas. Protagonizada por Nora Navas, Francesc Garrido y un elenco de actores lituanos, todos perfectamente creíbles en sus papeles, la película muestra con extrema dureza la corrupción y el negocio que gira en torno a las vidas de estos niños.

En alguna parte he leído que la historia está basada en la propia experiencia personal de la directora argentina, que hace años adoptó un niño en Ucrania. Según Féjerman, "lo que es la descripción del procedimiento es bastante fiel a la realidad que yo me encontré allí. La corrupción se encuentra introducida dentro del sistema nacional, estatal interno y es el descubrimiento más terrible de todos, saber que todo eso está montado para que alguien se lucre, para hacer negocio con los niños."

Desconozco cómo era el proceso de adopción en Ucrania cuando este país estaba abierto ni cómo son los procesos de adopción internacional para los argentinos, pero debo matizar algo. No dudo que el país, como muchos otros, es corrupto y tiene (o tenía) montado un auténtico negocio en torno a la adopción, sobre todo la internacional, donde pueden (o podían) "explotar" a las "ricas" familias extranjeras que deseaban adoptar un niño pequeño y sano. Repito que eso lo han hecho, en mayor o menor medida, la mayoría de los países. Sin embargo, la historia que nos cuenta esta película no sería extrapolable a nuestra situación actual por el simple hecho de que nosotros vamos a viajar al país elegido con una preasignación realizada, es decir, vamos a viajar para adoptar a un/a niño/a concreto/a. Las escenas que prácticamente se repiten durante los 96 minutos en que una funcionaria estirada y de muy mala leche les ofrece, uno tras otro, a los niños más enfermos que tienen no se va a dar en nuestro caso. Repito que no sé si antiguamente se hacía así, es posible, pero hoy por hoy, al menos para los españoles que viajamos con una Ecai y con la aceptación de los servicios sociales de nuestra Comunidad, es una situación totalmente ficticia.

Por lo demás, el ambiente de corrupción y engaño, los fríos paisajes y carreteras medio abandonadas de estos países, el miedo y la tensión que viven los protagonistas hasta el punto de poner en peligro su propia integridad como pareja... están perfectamente logrados. Tanto, que dan miedo. Tanto, que la película resulta dura para quienes tengan la sensibilidad a flor de piel. Sin ser una gran película, en cuanto a calidad se refiere, se deja ver y hasta puede enseñar unas cuantas cosas, pero hay que sentarse a verla sabiendo desde el principio que no va a ser fácil. Menos aún si estás en proceso de adopción.

Trailer de "La adopción"


Conclusión: acabé el lunes igual o más fastidiada de lo que ya estaba. ¡Menos mal que el martes amanecí como nueva!
 


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