lunes, 14 de marzo de 2016

Compañeros de camino

No sé si habéis visto "Inside Out" (Del revés). ¿Recordáis la escena en que Alegría parece perder todo su positivismo y es Tristeza quien tiene que tirar del carro para salir adelante? En cierto modo, así me he sentido durante estos últimos días. Las dudas me asaltaban todo el tiempo, parecía no encontrar la salida correcta y veía que las horas pasaban sin tener respuesta a mis preguntas. En esos instantes sentía cómo Tristeza se apoderaba de mí.


Imagino que sensaciones de este tipo son normales a lo largo del proceso de adopción, más aún cuando topas de repente con alguna sorpresa. Por eso, una mano amiga que esté cerca y nos ayude en esos momentos de bajón siempre es importante. Pero ¿quién? La familia y los amigos están ahí, siempre puedes contar con ellos, pero no siempre son capaces de comprender estos sentimientos ni tú estás dispuesta a contarles todo lo que sucede en el proceso.  

Quizás lo haya comentado antes, no lo recuerdo. Cuando empezamos a indagar sobre adopciones y visitamos foros, blogs, grupos... me llamó la atención que la gente hablara de las "familias del corazón". Personas que también estaban implicadas en procesos de adopción y que se apoyaban mutuamente, hasta el punto de sentirse prácticamente como si fueran familia o íntimos amigos. Recuerdo que yo pensaba que no sería para tanto. Quizás algunas personas que vivieran en la misma ciudad y decidieran quedar a tomar un café, sí... pero ¿en general? No, seguro que exageraban.

A día de hoy, en cambio, debo reconocer que estaba muy equivocada. Es cierto que existen personas que te echan una mano desinteresadamente, familias que han vivido antes que tú todo el proceso o que lo están experimentando a la vez. Creo que jamás me había equivocado tanto como en este asunto. Es increíble ver cómo las personas te ayudan, te apoyan, te dan sus consejos con la mejor de las intenciones y, sobre todo, te acompañan en este proceso donde el aspecto emocional adquiere una importancia tan grande.

Una llamada inesperada, una palabra de consuelo, una anécdota vivida, saber que alguien está dispuesto a viajar cientos de kilómetros sólo para tomarse un café contigo y darte ánimos, una confidencia que no saben ni sus propios familiares... todo eso, contado por teléfono o whatssap por gente a la que no conoces en persona pero con la que compartes tantas cosas, sentimientos, experiencias, tiene un valor incalculable. El valor de una auténtica amistad que se va forjando por el camino. El valor de estar creando, día a día, una pequeña gran familia.

5 comentarios:

  1. Gracias a Dios hay mucha gente buena en el mundo, a pesar de que nos hagan pensar que no, con toda la que está cayendo.
    Besos, María José.

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  2. Sí que hay gente buena, es verdad.
    Un besazo chicas!

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  3. Sabes esa película me trae recuerdos de un pequeño que conocimos en la casa hogar, la última vez k lo vi vimod eds película. Uffd me dio mucha nostalgia espero que el pequeño este bien, Dios siempre lo cuide y lo guíe. Era el más travieso de la clase. Entiendo tango lo que dices, lo normal es que biológicamente tengamos hijos, la adopción no la entiende cualquiera, es tan complejo, hay tanta exigencia, tatntls trámites, prejuicio demasiados obstáculos. Te admiro mucho Mariajo un abrazo.

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    1. Uy me voy a poner colorada! No he hecho nada para ganar tu admiración pero muchísimas gracias guapa!! Un beso

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