martes, 23 de febrero de 2016

Historias robadas

"De los años cuarenta a los noventa, miles de recién nacidos fueron robados en diferentes maternidades y ciudades españolas y vendidos a otros padres que los inscribían como hijos propios. Ahora, y gracias a las pruebas de ADN, muchos de esos padres engañados e hijos criados en familias que no son las suyas buscan respuestas sobre su pasado. El abogado Enrique J. Vila Torres recupera en "Historias robadas" algunos de esos casos cuyo relato permite comprender el funcionamiento de las mafias formadas alrededor de este lucrativo negocio. Médicos, enfermeras, religiosos, funcionarios y familiares de las propias víctimas estuvieron involucrados en una trama que podría afectar a unas 300.000 personas en nuestro país que no son hijos de quienes constan en su partida de nacimiento y que está llevando a muchos españoles a formularse una pregunta inquietante: ¿soy realmente hijo de mis padres?"

Esta es la sinopsis publicada en relación con el libro "Historias robadas", de Enrique J. Vila Torres. Con prólogo de la periodista Susanna Griso, este abogado nos relata como si fueran historias de ficción una serie de casos reales en los que prostitutas, adolescentes e incluso parejas normales vieron cómo les arrebataban a sus hijos (normalmente diciéndoles que habían muerto tras el parto) para darlos en adopción a familias pudientes. Tras estas historias, una auténtica red ilegal formada por personas sin escrúpulos a las que sólo interesaba el dinero que ganaban con estas "operaciones".

Leí este libro hace poco, cuando, por pura casualidad, llegó a mis manos y vi la introducción que aparece más arriba. Como persona, se me revolvían las tripas conforme iba conociendo los detalles de cada historia; como futura madre adoptiva, no podía ni imaginar lo que sería arrancar a mis hijos de los brazos de sus madres biológicas... ¿Queremos ser padres? Sí, pero no a cualquier precio.

Se calcula que en España hay unos dos millones de personas adoptadas (sin contar las adopciones internacionales) y, de éstas, unas 300.000 no conocerían sus verdaderos orígenes. Antes, la ley impedía desvelar la identidad de la madre biológica; pero ya hace años que las personas adoptadas tienen derecho a conocer sus orígenes. Es lo más justo para ellas y lo mejor para que puedan seguir adelante con sus vidas, lo vimos en el curso de formación y lo hemos hablado muchas veces aquí (El pasado del menorContar siempre la verdad).

Tengo fe en que estas cosas ya no suceden, que son hechos del pasado que quedan por descubrir y juzgar, pero que no se van a repetir. Quizás en España sea así, pero... ¿y en otros países?

Ese es uno de los motivos por los que elegir país en adopción internacional resulta tan complejo. El Convenio de La Haya sentó unas directrices que otorgan una serie de garantías y fiabilidad a los procesos de adopción entre los países que lo han ratificado, pero todavía hay muchos otros que no se han adherido al Convenio. Cierto que los poderes públicos han cerrado las adopciones con muchos de estos países (especialmente africanos) y que las Ecais y los servicios sociales suelen recomendar adoptar en países que hayan ratificado el Convenio, pero ¿cuántas familias habrá todavía en proceso de adoptar en uno que no lo haya hecho?

Por duro que resulte, recomiendo leer este libro a todo el que esté interesado en el tema. No sólo se trata de unos hechos delictivos que tiñen de vergüenza el pasado más reciente de nuestro país, sino que pueden volver a darse en cualquier momento en cualquier país del mundo si las leyes y los jueces no toman las medidas oportunas.

Aprovecho para dar las gracias al autor, Enrique J. Vila, por su amabilidad y su cooperación en la elaboración de este post. Le deseo sinceramente que tenga éxito en su labor y que "encuentre su propia historia".

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