miércoles, 2 de diciembre de 2015

El niño adoptado. Comprender la herida primaria II

Hoy voy a terminaros de contar las impresiones que saqué de este libro escrito por la norteamericana Nancy Newton Verrier. Ayer vimos cómo el niño adoptado ha sufrido una herida emocional, una herida primaria, por el abandono de su madre biológica, y cómo esa herida tiene que salir de alguna forma. Hoy, en cambio, nos centraremos en su curación.

Ante todo, es importante que los padres (tanto biológicos como adoptivos) se den cuenta de que sus hijos necesitan tiempo, dedicación, atención y comprensión. La autora cuenta que se siente muy inquieta cuando alguien le dice que "quiere tener un bebé". Preferiría que le dijeran "quiero cuidar un bebé" o "quiero criar un hijo", haciéndose cargo de todo lo que ello supone. Muchas veces, la gente quiere tener hijos pero sin que se interpongan en sus vidas, sufriendo los menos cambios posibles. Y eso es totalmente imposible. Ser madre o ser padre significa que tu vida de un giro de 180º, que tu día a día cambie radicalmente, que tu tiempo parezca haberse reducido a la nada... Si no es así, quizás no se esté haciendo un buen trabajo como padres.

Los niños adoptados exigen, por lo general, más paciencia y comprensión que los biológicos debido precisamente a esa mochila que arrastran, a esa herida primaria que sufren. Por ejemplo, los niños adoptados son especialmente sensibles cuando se les deja solos, con una niñera o en una escuela, debido a que ya han pasado por la experiencia del abandono y tienen miedo de que vuelva a suceder. Es probable que un niño adoptado experimente mucha ansiedad la primera vez que se separa de su madre adoptiva, por eso es fundamental no llegar tarde a recogerlo a la escuela o escribirles a menudo cuando se van a unos campamentos.

Cuando el niño llega a su nuevo hogar es importante que los padres adoptivos sigan algunas pautas para facilitar los procesos de apego y vinculación. El contacto visual y el contacto piel a piel entre el niño, especialmente si es bebé, y la madre son muy importantes. Sin embargo, puede que al niño le falte confianza para aceptar ese contacto. O bien, sobre todo en el caso de niños más mayorcitos, puede que el niño haya sufrido malos tratos físicos y/o sexuales. En cualquier caso, hay que ser paciente.

La madre biológica, nos guste o no, es una parte fundamental y muy real de la vida emocional del adoptado. Por eso, precisamente, los padres adoptivos deberían hablar con su hijo acerca de ella. Comunicarle cualquier noticia que puedan tener de su familia biológica. Hablar libremente de este tema fomenta una atmósfera de honestidad y confianza entre el adoptado y los padres adoptivos. Lo que nunca se debe hacer es inventar ni falsear la realidad.

La búsqueda de la madre biológica permite, en muchos casos, curar la herida primaria y calmar la ansiedad, cuyas manifestaciones se traducen en una variedad de conductas que limitan el funcionamiento de la personalidad y son autodestructivas. Muchas madres adoptivas tienen miedo de perder a su hijo. Muchas madres biológicas no saben cuál es exactamente su lugar una vez se produce el reencuentro. Y, en medio, se encuentra el hijo, sintiéndose culpable por todo lo que está ocurriendo. Quisiera que su madre biológica y su madre adoptiva simpatizaran. Teniendo en cuenta que los reencuentros pueden jugar un papel importante en el proceso de curación de la herida primaria, las dos madres deberían plantearse el bienestar de su hijo y darse cuenta de la importancia de que haya un acercamiento entre ambas. Ningún miembro de esta tríada puede esperar que se elimine la cicatriz que ha dejado el proceso de renuncia y adopción, pero todos pueden cambiar su actitud ante sus experiencias. Eso requiere tiempo, paciencia, comprensión y, sobre todo, un amor altruista, incondicional y sacrificado.



Quiero terminar este resumen con lo que la autora denomina las CINCO REGLAS CARDINALES PARA LOS PADRES ADOPTIVOS:
  1. No amenaces nunca con el abandono.
  2. Reconoce los sentimientos de tu hijo.
  3. Permite que tu hijo pueda ser él mismo.
  4. No intentes ocupar el lugar de su madre biológica.
  5. Por duro que sea, no puedes hacer desaparecer el sufrimiento de tu hijo.
Conclusión:

"Los niños adoptados no tienen genes mejores o peores que cualquier otro. Lo que sí tienen es una herida profunda y difícil de curar como resultado de una experiencia devastadora; herida que necesita de una gran dosis de paciencia y comprensión para ayudar a su curación."

2 comentarios:

  1. Que dos entradas más bonitas Mariajo!! Me han encantado, sigue así, cada día te superas. Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Uy! muchas gracias, qué halago!!
      Me alegra que te hayan gustado Carmen, ojalá pronto puedas contarnos tu experiencia.
      Un abrazo muy fuerte.

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