martes, 1 de diciembre de 2015

El niño adoptado. Comprender la herida primaria I

"Soy una adoptada. Tú no lo notarías en una 
conversación conmigo. Soy una escritora, 
una mujer casada, una madre, 
una aficionada al teatro, una fanática primitiva; 
sí, así aparezco. Pero encerrada dentro de mí 
hay una criatura adoptada que respira culpa y 
ambivalencia incluso cuando escribo estas palabras. 
La criatura nunca puede crecer. 
¿Qué ha llegado a saberse de un adulto adoptado?"


Este es un párrafo que aparece en "El niño adoptado. Comprender la herida primaria" (Nancy Newton Verrier, 1993) y que llamó poderosamente mi atención. La autora es madre de una hija biológica y otra adoptada, y siempre pensó que criar a las dos sería similar. Sin embargo, pronto descubrió su error. El miedo y la ansiedad de su hija adoptada a ser abandonada de nuevo, con todas las consecuencias que ello conlleva, la movieron a estudiar el caso y escribir este libro.

Como es un poco denso, voy a hablar de él en dos entregas: la herida y sus manifestaciones, por una parte, y su curación, por otra.

En la primera parte, la autora establece que la separación de la madre biológica de cualquier niño, aunque sea un recién nacido, provoca una herida primaria, un sentimiento de pérdida y de abandono que dificulta las relaciones con los demás. Cierto que muchas personas adoptadas no muestran jamás estas dificultades, pero todas se plantean en algún momento de sus vidas su relación con su madre, la relación más crucial y ambivalente cuando se es niño. Ella es la persona con la que más necesita conectar, pero al mismo tiempo puede ser la persona más peligrosa. El niño adoptado no siempre logra confiar en la madre adoptiva desde el principio, pues su experiencia le dice que cualquier madre es capaz de abandonar a su hijo. Si tu madre biológica, en cuyo seno has permanecido nueve meses, te ha abandonado, ¿qué no será capaz de hacer tu madre adoptiva, con la que no tienes ningún vínculo previo? En cambio, esto no sucede con los padres. Es por ello que, a menudo, los niños adoptados establecen una relación más sencilla y fluida con los padres adoptivos que con las madres. Estas - nosotras - pueden ver unos bebés normales que crecen sanos y risueños, y pensar que todo está bien. Pero si están alertas y sintonizan con sus hijos, se darán cuenta de su tristeza y sus miedos. Y, al advertirlo, estarán mejor preparadas para ayudarles a que les permitan amarles y, en correspondencia, que ellos también puedan quererlas. 


"Hay un profundo anhelo dentro de mí de tener 
una relación durable e importante con alguien, 
pero me asusta porque si te acercas demasiado 
no puedes estar seguro de no ser abandonado. 
Este miedo al rechazo... 
La manera de enfocar esta situación es 
rechazar yo primero a la otra persona. 
De ese modo no les doy ninguna oportunidad."

- UN ADOPTADO -


El miedo a ser rechazados y la necesidad de protegerse ante la posibilidad de futuros rechazos provocan en muchos adoptados un estado de retraimiento y aislamiento. Otros ponen a prueba a los demás constantemente para comprobar si los rechazan. Esta es una actitud frecuente en las primeras etapas de los niños en sus nuevas familias. Retar, enfadar, poner a prueba a sus padres para ver si ellos también los rechazan y los devuelven. Por lo general, esto dura un tiempo, hasta que los niños aprenden a confiar en sus padres adoptivos; sin embargo, hay casos en los que esta actitud se prolonga en el tiempo.

Confianza y miedo, miedo y confianza... dos términos que van indisolublemente unidos y a los que nos tendremos que enfrentar para conseguir que nuestros hijos - esos niños que un día sufrieron un abandono o una separación - puedan crecer como personas felices, amadas y con capacidad de amar a los demás.

6 comentarios:

  1. Que bonito Mariajo. Y además es algo que me interesa pq estoy (o estaré) en su misma situación. Voy a mirar el libro y igual me lo pido para papa noel...

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  2. Muy interesante. Creo que a los niños hay que decirles de forma muy clara y en repetidas ocasiones que se les quiere mucho y que siempre estaremos a su lado. Es la mejor forma de intentar al menos alejar esos miedos que puedan tener y evitar esa rebeldía o puesta a prueba. Por otro lado, me pongo en su situación y pienso que esas reacciones son lógicas, la incertidumbre y su mochila, pesan mucho.

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    1. Tienes razón. Por más que lo intentemos, no podemos ponernos en su lugar si no hemos vivido lo mismo. Por eso es imprescindible saber lo que puede pasar y estar preparados, sobre todo psicológicamente, para ayudarle a superar los miedos y el trauma.

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  3. Hola! soy de Argentina como puedo hacer para obtener el libro? cual es el precio?

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    1. Bueno, me ha sorprendido que al buscarlo en internet parece que este libro se ha agotado en todas las tiendas. La única referencia que he encontrado es el Amazón, donde está en inglés, por 13.50 $. El título es "The primal wound: understanding the adopted child". Si entiendes inglés, es lo único que he encontrado. La versión en español costaba 24 € y quizás quede algún ejemplar en alguna librería, pero no sé decirte dónde. Lo siento.

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