lunes, 16 de noviembre de 2015

Pray for Paris


Hoy, al salir del trabajo, me he encontrado una paloma muerta. Alguien la había atropellado y estaba tendida en medio de la calle con la cabeza manchada de sangre. ¡Qué horror! No soy precisamente una amante de esos pájaros, pero hoy he recordado la imagen de una paloma como símbolo internacional de la Paz.

Este fin de semana ha sido brutal. Cuando todos celebrábamos que era viernes y por fin llegaban dos días de fiesta, una noticia proveniente de París nos conmocionaba a todos. Una serie de atentados yihadistas dejaban 129 muertos y unos 350 heridos en la capital gala. El miedo se apoderaba de la gente y de las calles y, automáticamente, todo el mundo condenaba semejante masacre mientras estaba pendiente, a través de radio y TV, de las últimas noticias que llegaban desde el país vecino. Las críticas a Siria y el racismo latente en la Vieja Europa resurgían en una oleada de comentarios que daban más miedo que las propias bombas. Las redes sociales hacían el resto... 

Apenas 48 horas después, el Ministerio de Defensa francés informaba que aviones de combate franceses estaban lanzando un ataque sobre la ciudad de Raqqa, el bastión del Estado Islámico en Siria. En la operación intervenían diez aviones que arrojarían una veintena de bombas sobre el centro de mando del grupo yihadista, un centro de reclutamiento, un arsenal y un campo de entrenamiento. 

No seré yo quien excuse la barbarie cometida el viernes en París. Sin duda alguna, ha sido una auténtica tragedia y no hay excusas que valgan. Pero tampoco podemos dejar que el miedo se apodere de nosotros. Hace años que estamos en guerra y gran parte de la culpa es nuestra. ¿Por qué nos horrorizamos con estos asesinatos y no con los que suceden cada día en países como Siria, Irak, Libia, etc? Porque somos una sociedad hipócrita y racista que sólo damos importancia a lo que nos afecta directamente. Hasta que los muertos no son nuestros, no nos escandalizamos. Necesitamos controles, seguridad, ciertos límites... porque somos incapaces de cambiar nuestra forma de pensar y de actuar. Por desgracia, hoy por hoy no existe ningún partido político ni gobierno que pueda acabar con esto. Los intereses económicos de Occidente lo impiden. Entonces, ¿por qué nos sorprenden o nos escandalizan actos así? Nosotros provocamos lo mismo en Oriente a diario en nombre de la Democracia. 

Acusamos de los atentados a los sirios, a los iraquíes, a los árabes, a los musulmanes o a quien se nos ponga por delante. Pero ¿y si volvemos la vista hacia dentro? El último estudio realizado por expertos en terrorismo yihadista llega a escalofriantes conclusiones que muestran cómo ha cambiado la realidad de la amenaza de los radicales islámicos en España en muy poco tiempo, concretamente desde 2013, con la brutal escalada de violencia emprendida por el Estado Islámico en Siria e Irak. La primera conclusión del citado estudio pone de relieve que casi la mitad (el 45%) de los detenidos desde ese año eran españoles, de los cuales más del 40% habían nacido en España, lo que da mayor fuerza a la teoría del terrorismo yihadista autóctono. Lo mismo ha pasado ahora en París. Los terroristas eran una segunda generación de franceses, habían nacido en suelo francés, se habían educado en Francia, pero el Estado Islámico los había conseguido reclutar para su causa. Inglaterra tiene cifras similares, al igual que otros muchos países europeos. 

Además, el perfil del terrorista yihadista autóctono incluye cada vez más a jóvenes y a mujeres, algo que apenas se había dado hasta hace unos pocos años. De los detenidos en España desde 2013 por su implicación yihadista, el 60,9% tiene entre 15 y 29 años; el 15,8% son mujeres y el 13,1% conversos. La mayoría de los yihadistas detenidos no actuaron solos, el 90,5% lo hizo en colaboración con otros. Eso es algo a tener en cuenta, el terrorista yihadista no es un “lobo solitario” sino el miembro de una organización que actúa en grupos. 

Por todo ello, lamento profundamente lo sucedido y creo que debe condenarse enérgicamente. Pero a mí me sobran las banderas francesas, la Torre Eiffel y todos los símbolos. Estamos de luto, sí:
  • por los casi 3.000 muertos en EEUU en los ataques del 11 de septiembre de 2001;
  • por las 191 víctimas de Madrid el 11 de marzo de 2004;
  • por los 56 asesinados en Londres el 7 de julio de 2005;
  • por las 12 personas asesinadas en Francia el 7 de enero de 2015;
  • por las 129 víctimas de París el 13 de noviembre de 2015;
  • pero también por los cientos, miles o millones de sirios, iraquíes, libios, etc que son asesinados a diario por el EI, por los gobiernos de sus países o por los ejércitos occidentales en nombre de una supuesta Democracia.

 
 

Francia ha respondido con rapidez y contundencia a los ataques sufridos en “casa”. ¿Pondrá esto fin a la guerra? No, ni de lejos. Hollande y sus amigos se sentirán moralmente más tranquilos porque el “ojo por ojo” les ha servido para demostrar que Francia no se esconde lamiéndose sus heridas, pero tengamos por seguro que la violencia sólo engendra más violencia. Estamos metidos en una espiral de odio y violencia que no puede traer nada bueno. ¿Hasta cuándo toleraremos semejante vergüenza? ¿Este es el mundo que queremos dejar en herencia a nuestros hijos? Me dan escalofríos sólo de pensarlo. 

Para terminar, me gustaría haceros partícipes de unas declaraciones, erróneamente atribuidas al Doctor Emanuel Tanay, un reconocido psiquiatra judío que sobrevivió al Holocausto, que deben hacernos pensar. No sé quién será el verdadero autor del texto, pero realmente merece la pena leerlo y reflexionar sobre lo que se dice.

EL SILENCIO

Un hombre, cuya familia pertenecía a la aristocracia alemana antes de la Segunda Guerra Mundial, fue propietario de una serie de grandes industrias y haciendas. Cuando se le preguntó ¿cuántos de los alemanes eran realmente nazis?, la respuesta que dio puede guiar nuestra actitud hacia el fanatismo. 

"Muy pocas personas eran nazis en verdad, pero muchos disfrutaban de la devolución del orgullo alemán y muchos más estaban demasiado ocupados para preocuparse. Yo era uno de los que sólo pensaba que los nazis eran un montón de tontos. 

Así, la mayoría simplemente se sentó a dejar que todo sucediera. Luego, antes de que nos diéramos cuenta, los nazis eran dueños de nosotros, se había perdido el control y el fin del mundo había llegado. Mi familia perdió todo. Terminé en un campo de concentración y los Aliados destruyeron mis fábricas. 

Se nos dice que la gran mayoría de los musulmanes sólo quieren vivir en paz. El hecho es que los fanáticos dominan el Islam, tanto en este momento como en la Historia. Son los fanáticos los que marchan. Se trata de fanáticos los que producen guerras. Se trata de fanáticos los que sistemáticamente masacran cristianos o grupos tribales en África y se van adueñando gradualmente de todo el continente en una ola islámica. Estos fanáticos son los que ponen bombas, decapitan, asesinan. Son fanáticos los que toman mezquita tras mezquita. 

Se trata de fanáticos los que celosamente difunden la lapidación y la horca de las víctimas de violación y los homosexuales. Se trata de fanáticos los que enseñan a sus jóvenes a matar y a convertirse en terroristas suicidas. El hecho cuantificable y duro es que la mayoría pacífica, la "mayoría silenciosa", es intimidada e imperceptible. 

La Rusia comunista estaba compuesta de rusos, que sólo querían vivir en paz. Sin embargo, los comunistas rusos fueron responsables del asesinato de casi 50 millones de personas. La mayoría pacífica era irrelevante. 

La enorme población de China era también pacífica, pero los comunistas chinos lograron matar a la asombrosa cifra de 70 millones de personas. 

El individuo japonés medio antes de la Segunda Guerra Mundial no era un belicista sádico. Sin embargo, Japón asesinó y masacró, en su camino hacia el sur de Asia Oriental, en una orgía de muerte que incluyó el asesinato sistemático, a 12 millones de civiles chinos, la mayoría muertos por espada, pala y bayoneta. 

Y, ¿quién puede olvidar Ruanda, que se derrumbó en una carnicería?... ¿Podría no ser dicho que la mayoría de los ruandeses eran amantes de la paz? 

Las lecciones de la Historia son con frecuencia increíblemente simples y contundentes. Sin embargo, a pesar de todos nuestros poderes de la razón, muchas veces perdemos el más básico y sencillo de los puntos: los musulmanes amantes de la paz se han hecho irrelevantes por su silencio. Los musulmanes amantes de la paz se convertirán en nuestro enemigo si no se pronuncian, porque al igual que mi amigo de Alemania, se despertarán un día y encontrarán que los fanáticos los poseen, y el fin de su mundo habrá comenzado. Los alemanes, amantes de la paz, japoneses, chinos, rusos, ruandeses, serbios, afganos, iraquíes, palestinos, somalíes, nigerianos, argelinos y muchos otros han muerto a causa de que la mayoría pacífica no se pronunció hasta que fue demasiado tarde. 

En cuanto a nosotros, que somos espectadores ante los eventos en desarrollo, debemos prestar atención al único grupo que cuenta: los fanáticos que amenazan nuestra forma de vida.” 

 

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