viernes, 27 de noviembre de 2015

La adopción en Israel

De vez en cuando miro esa pestañita de Blogger en la que te da información sobre el número de visitantes que tiene tu blog, cuáles son las entradas más visitadas, los países desde los que te visitan, etc. Y cuál ha sido mi sorpresa cuando he visto que uno de los países donde más visitas he recibido en este último mes es... ¡Israel! Me alegra muchísimo que este humilde blog que empezó como un simple diario escrito para mí misma y mis futuros nenes llegue a países tan lejanos y con un idioma y cultura tan diferentes. 


Eso me hizo pensar en cómo funcionaría la adopción en ese país (¡mira que soy curiosa!) y lo que he podido averiguar es lo siguiente (espero que si alguno de nuestros amigos de Israel detecta errores o imprecisiones nos lo haga saber):

En primer lugar, debemos distinguir entre los niños judíos y los no judíos. La Ley judía no considera a los niños como propiedad de sus padres, de ahí que la idea de transferir a un niño de unos padres a otros a través de la adopción no existe. La Ley judía considera que la relación entre los padres biológicos y los hijos es algo natural e irrevocable. Sin embargo, se reconoce la idea de una paternidad espiritual. Cuando una persona cría al hijo de otro, es considerado como si realmente fuera su padre, constituyendo uno de los actos más nobles de caridad que existe para la Ley judía.

La adopción de un niño judío no cambia el estatus religioso del pequeño, sino que éste conserva la clasificación religiosa que tuviera su padre biológico. Lo que sí puede el niño, debido a los lazos que surgen con sus padres adoptivos, es ser llamado como el hijo o la hija de dichas personas. Las niñas reciben el nombre en la sinagoga y los niños durante la ceremonia de circuncisión o durante otro acto si ya habían sido circuncidados anteriormente.

Los cada vez más numerosos casos de familias que adoptan a niños no judíos ha obligado a la Ley estudiar más a fondo estos casos. Un niño de madre no judía, independientemente de quién sea el padre, tiene automáticamente el estatus de no judío. La adopción de ese niño, según la Ley judía, no le otorga tampoco dicho estatus. Para que un niño adoptado no judío adquiera la condición de judío debe ser sometido obligatoriamente a una conversión formal. Esta conversión se realiza ante un tribunal rabínico, el Bet Din, compuesto por tres personas capacitadas. Durante esta ceremonia se suele dar un nombre hebreo al niño. Y lo mismo si es niña, aunque en ese caso el ritual es algo diferente.

El rito formal de la conversión debe ser seguido por una educación e instrucción que inspire al menor un profundo amor por la fe que le lleve a ser un judío devoto y leal.


Otro aspecto curioso es la adopción por parte de los homosexuales. En un país donde no existe el matrimonio civil (aunque reconoce los celebrados en el extranjero) y las leyes religiosas imponen costumbres en todos los ámbitos de la vida cotidiana, el Fiscal General de Israel decidió en 2008 que las parejas homosexuales y las monoparentales podrían adoptar menores. No hace falta decir que la derecha fundamentalista se subió por las paredes con esta decisión que calificaron de "nauseabunda". Pero la decisión del Fiscal no es tan extraña, ya que Israel reconoce desde hace años los derechos del colectivo LGBT (parejas de hecho, matrimonio, no discriminación laboral y, ahora, también la adopción). Cierto que esta adopción no está reconocida formalmente, pero en la práctica los Tribunales de Familia israelíes la permiten de forma habitual.

Por desgracia, las diferencias culturales a la hora de entender la adopción, la situación política del país, los ataques a/de palestinos y las denuncias por el robo de bebés en Yemen por parte del Estado Israelí para entregarlos en adopción a terceros países, han provocado que España, como otros países occidentales, tengan cerrada la adopción en este país.

2 comentarios:

  1. Qué pena que los niños paguen la política . Debería primar el bienestar de un niño por encima de todo.
    Bien por lo de los homosexuales.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, siempre debería primar el bienestar de una persona antes que la política. Pero es el mundo en que vivimos, el que hemos construido entre todos. En fin... Al menos se van logrando cosas poco a poco.
      Besos hacia Viena y gracias por pasarte por aquí!!

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...