martes, 13 de octubre de 2015

Tercera carta a mis niños

Hola chic@s.

Estamos en plenas Fiestas del Pilar y, aunque este año papá ha estado malito y no hemos podido disfrutarlas, hoy quiero hablaros un poco de ellas porque seguro que muy pronto podremos vivirlas juntos.

Las Fiestas del Pilar, Declaradas de Interés Turístico Nacional, constituyen la principal fiesta de nuestra ciudad, Zaragoza. Son unas fiestas pensadas para todos, por eso se celebran más de 700 actos a lo largo de nueve días, muchos de los cuales son gratuitos. Los Pilares se viven en la calle; plazas, paseos y avenidas se ven libres de tráfico y son recuperadas para el disfrute de los ciudadanos, aunque eso también ocasiona algunas molestias, especialmente los días de trabajo.

Sin duda alguna, el acto más popular es la Ofrenda de Flores que tiene lugar a lo largo del día 12 de octubre, el Día del Pilar. Desde primera hora de la mañana, cientos de miles de ciudadanos de todo el mundo, no sólo aragoneses, ataviados con sus trajes regionales, desfilan ante la Virgen para depositar a sus pies millones de flores. Los antecedentes de la Ofrenda hay que buscarlos en los años cuarenta del siglo pasado, en los que el Camarín de la Virgen se adornaba con flores durante las fiestas. Pero fue en 1958, ocupando la alcaldía Gómez Laguna, cuando el concejal de fiestas introdujo en el programa un acto de participación popular, desarrollándose la primera Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar. Durante las dos horas que duró aquella primera edición desfilaron unas 2.000 personas. Hoy en día, la Ofrenda dura más de ocho horas ininterrumpidas y participan más de 250.000 personas que ayer ofrecieron a la Virgen seis toneladas de flores. 


El manto de flores, situado en una estructura de 15 metros de altura y 16 de anchura, es coronado por la imagen de la Virgen. En el centro puede verse la Cruz de Lorena, símbolo mundial de la lucha contra la tuberculosis, ofrecida por primera vez en 1960 por el actual Hospital General Royo Villanova, antiguo sanatorio antituberculoso. Una vez terminada la Ofrenda, la imagen es preciosa y puede disfrutarse hasta fin de fiestas si el tiempo y el estado de las flores lo permiten.

Por cierto, que la anécdota de este año ha estado vinculada a la Ofrenda. Uno de los barcos de la Ofrenda fluvial sufrió una avería y obligó a los bomberos a "rescatar" a los oferentes que surcaban el Ebro para depositar sus flores. Finalmente, aunque con cierto retraso sobre el plan inicial, los navegantes pudieron llegar hasta los pies del manto.

Las Casas Regionales afincadas en Zaragoza son las responsables de otro acto tradicional que, cada año, gana más adeptos: la Ofrenda de Frutos a la Virgen del Pilar. Hacia el mediodía del 13 de octubre, centenares de personas ataviadas con los trajes típicos de sus regiones de origen, recorren las calles del centro de la capital aragonesa para ofrecer a la Virgen del Pilar los mejores frutos de su tierra. Son unas ofrendas, alimentos y bebidas, que luego se envían a distintos centros asistenciales de nuestra ciudad. 

Cada atardecer del 13 de octubre las calles del centro acogen a miles de participantes que integran el cortejo del Rosario de Cristal. Este acto es una de las tradiciones religiosas más arraigadas entre los zaragozanos; el origen de esta tradición se remonta al 13 de octubre de 1889 cuando, por primera vez, recorrió las calles de la capital aragonesa. El Rosario de Cristal, aparte de una muestra de fe, es también una manifestación artística de gran valor: sus faroles, estandartes y carrozas se han ido construyendo a lo largo de los años gracias a las aportaciones populares. 


Correr ante los Gigantes y Cabezudos es algo que todos los zaragozanos hemos hecho alguna vez en nuestras vidas. La comparsa de cabezudos, que siempre ha estado unida a la de gigantes, hunde sus raíces en los tiempos de la Edad Media. Las primeras noticias que tenemos de ellos datan de hace dos siglos, concretamente de 1807, cuando se les describe en las crónicas de la ciudad. Sobrevivieron a los Sitios y en 1849 se encargó una nueva comparsa al escultor Félix Oroz. Los cabezudos de esa época se mantuvieron en activo hasta 1964, cuando el valenciano Modesto González realizó un nuevo grupo basado en las tendencias de la moda de aquellos años. En el año 2001 el Ayuntamiento de Zaragoza decidió sustituir a los figurones de los cabezudos, recuperando la fisonomía que les diera Oroz. En contraposición con los cabezudos, que se dedican a perseguir a los chavales, los gigantes desfilan ceremoniosos desde la privilegiada posición que les da su altura. Es un espectáculo que impresiona la primera vez que los ves, siempre que el miedo a los cabezudos te deje disfrutar de él. No os preocupéis, en el fondo los cabezudos son buenos y sólo quieren que los chiquillos disfruten un rato.


Aparte de estos actos, tenemos innumerables conciertos (tanto de pago como gratuitos), la ya tradicional Carpa del Ternasco con sus jugosos bocadillos y tapas, artistas callejeros, teatro de marionetas, juegos infantiles en la calle, paelladas, fuegos artificiales, ferias y un largo etcétera.

Por cierto, que este año el Ayuntamiento ha tenido una gran inciativa y ha puesto en marcha una campaña para promover unas fiestas sin agresiones sexistas, una conducta que por desgracia continua siendo bastante habitual entre todas las generaciones. "No es no" es el lema que podemos ver estos días en todas las calles y actos oficiales y que también puede lucirse en unas pulseras moradas que la Casa de la Mujer, institutos y centros educativos ha repartido.

No sabéis las ganas que tengo de poder disfrutar de estas fiestas con vosotr@s!! Este año le pediremos a la Virgen que ponga de su parte para que nos reúnamos lo antes posible.

Como siempre me despido, sed buen@s y haced caso a quienes os cuidan.

Papá y yo os queremos hasta el infinito y más allá.

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