jueves, 8 de octubre de 2015

¿Qué valores queremos inculcar?

Siempre que vuelvo del extranjero me pasa lo mismo. Es llegar a España y empiezan los gritos de la gente, los empujones, los insultos y amenazas al volante... Ya no sé si es mi imaginación o es que realmente estamos perdiendo toda noción de educación y respeto por los demás. Y una vez más, como siempre que regreso de vacaciones, pienso en los valores que nos gustaría inculcar a nuestros hijos. Aunque este año he tenido dudas: no sé si fracasaremos en nuestro intento y nuestros hijos pasarán absolutamente de todo lo que les intentemos enseñar o si, por el contrario, los convertiremos en unos seres inadaptados y rechazados por sus compañeros precisamente por ser unas personas educadas, amables y respetuosas con los demás. ¡¡Buff, vaya dilema!!

Ayer mismo presencié una escena que me dejó atónita pero que, por desgracia, no es nada rara en nuestro "primer" mundo. Iba en el autobús en compañía, entre otros, de varias personas de raza negra y un par de hispanos. De repente, escucho a una mujer ya anciana exclamar en voz alta que "esto es una vergüenza, ¿adónde vamos a parar? A este paso habrá más extranjeros que españoles en España". La mujer no se cortaba un pelo en decir que "no me gusta y tengo el derecho de decirlo. Lo peor es que en cada esquina te encuentras mendigos extranjeros, porque mendigos españoles no hay ni uno, son todo extranjeros". En fin, creo que no se armó un revuelo porque la veían muy mayor y, quizás, porque esos "extranjeros que vienen a invadirnos" tuvieron más educación que ella.

Pese a lo bochornoso de la escena, hay otra que me preocupa mucho más. Y me afecta, no porque conozca a la protagonista involuntaria de la historia, sino porque se ha producido en mi centro de trabajo y con un profesor, que se supone una profesión liberal y respetuosa con todas las personas y creencias. Hace ya unas semanas, un profesor de mi centro expulsó el primer día de clase a una alumna por llevar hiyab, el tradicional velo con que cubren su cabeza y pecho las mujeres musulmanas. La alumna y su familia protestaron ante las autoridades académicas y, efectivamente, el profesor tuvo que readmitirla en clase pero, al parecer, los comentarios sarcásticos fueron tales que la clase entera se plantó y abandonó el aula. Actualmente hay abierto un expediente que está en fase de tramitación y al grupo se le ha cambiado de profesor. Sin embargo, me pregunto por qué se permite que dicho docente siga dando clase a otros grupos. El mismo reconoció haberla expulsado "por motivos personales", ¿no es suficiente prueba de racismo, xenofobia y nulo respeto a las características de cada uno que, sin duda, alguien dedicado a la enseñanza debería respetar en todo momento? Me parece bochornosa su actitud, pero igualmente me parece bochornosa la actitud de las autoridades que se esconden detrás de una normativa y unos procedimientos para alargar situaciones que deberían cortarse de raíz. No tengo mucha Fe en el "Sistema", pero espero que este profesor reciba la sanción adecuada (los alumnos solicitan su expulsión) y que finalmente el caso se lleve ante los Tribunales.

¿En qué clase de sociedad vamos a educar a nuestros hijos si callamos y enterramos bajo un montón de normas actuaciones como éstas? ¿Cómo vamos a educar a nuestros hijos si no nos enfrentamos a estas situaciones?

 

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