miércoles, 28 de octubre de 2015

Carta a mi madre adoptiva

Hace unos meses, publiqué la hipotética carta que un niño adoptado le escribía a sus abuelos. ¿Lo recordáis? Se titulaba "Carta a los abuelos". Era una carta maravillosa, tierna y llena de grandes verdades, y por los mensajes que recibí sé que gustó mucho. Hoy os quiero enseñar otra carta, esta vez de una chica a su madre adoptiva. Os aseguro que, si la anterior os emocionó, ésta ¡va a ser la caña! Ya me contaréis...

Amanda Woolston es una trabajadora social, psicoterapeuta, escritora y autora del blog www.declassifiedadoptee.com, que también fundó Pennsylvania Adoptee Rights y Lost Daughters. Porque Amanda Woolston, en la actualidad Amanda Transue-Woolston, es una hija adoptada. Todo su trabajo gira en torno al mundo de la adopción. Tenía tres días de edad cuando abandonó el hospital en brazos de un trabajador social y cinco meses cuando dejó su casa de acogida para irse a vivir con una familia adoptiva.

Amanda es la autora de una preciosa carta titulada "Carta a mi madre adoptiva", que refleja su experiencia y todos sus sentimientos. Espero que os guste tanto como a mí.

A mi madre adoptiva en ciernes,
Es 1985. Me llamo Christen, pero aquí me llaman “Sarah”. Tenía 3 días cuando vi por última vez a mi primera madre y me trajeron a esta casa de acogida. He estado aquí al menos 5 meses, no sé por qué. Tengo una madre de acogida. No sé su nombre.
Condujiste desde Georgia hasta Tenessee para verme. Me sujetas con aprensión. Te han avisado antes de venir que lloro sin pausa a cualquiera que se acerque planteándose la posibilidad de adoptarme. Suspiras aliviada porque no lloro cuando me coges en brazos. 10, ahora 15, ahora 20 minutos han pasado desde que me has cogido y todavía te miro tranquilamente. Serás mi tercera madre. Serás mi última madre.

Te preguntas la mejor manera de criar una hija adoptiva, y los expertos te dicen que yo no tengo necesidades específicas, y que ser adoptada, aunque me lo deberías revelar lo antes posible, no significará nada para mí. No te van a dar ningún apoyo post-adoptivo. Pero somos fuertes.  

Nos lo pasaremos muy bien mientras sea pequeña: nos mudaremos a la Costa Este, cerca del océano. Te voy a seguir e imitar en todo. Voy a mostrar talento para el lenguaje y la música y tú vas a hacer todo lo posible para alimentar este talento. Vamos a ir a la playa todos los días en verano. Mirarás cómo me siento en la orilla durante horas pero no sabrás que me pregunto por qué me siento tan atraída por el océano si mi familia originaria es de Tennessee.

Habrá épocas duras. Faltará el dinero hasta que el negocio de papá arranque, cuando sea adolescente. Pero estaré bien. 

Mis años de educación primaria serán duros para todos. Seré cabezona, lista, y tendré mi propio estilo. Los otros niños se burlarán de mí. Me secarás las lágrimas cada noche, desde 4º hasta 6º. Llamarás la atención a mis maestros. Escribirás cartas encendidas a la apática administración de la escuela. Te sentirás cómo si no hubieras hecho nada cuando lo habrás hecho absolutamente todo.

Te diré que no eres mi “madre de verdad” un puñado de veces debido a la frustración y la incomprensión de la gente. Tú, que eres una persona de natural tranquilo, verás cómo tu hija desarrolla una agudeza verbal y una lengua ácida. Te pondré a prueba, tocaré tus interruptores, y te haré demostrar una y otra vez que me quieres.
Me verás florecer para convertirme en una adolescente que consigue buenas notas, llega a capitana de su equipo de basket, y que rápidamente se vuelve popular y con muchos amigos. Nos llevarás a mis amigos y a mí donde haga falta y les querrás. Te sentirás frustrada cuando me ocupe en exceso de personas que no se preocupen por mí porque soy incapaz de soportar rechazar a nadie. Cuando me meta en relaciones adultas insanas, te sentirás sin saber qué hacer. Será una de las dos únicas veces que verás a tu marido llorar.

Dejaré a mi novio chungo y me embarcaré en un largo proceso de autodescubrimiento y acabaré por saber qué carrera quiero hacer. Encenderás la vela en mi boda, a la que habrás invitado a casi todo el mundo que conoces para compartir este momento de orgullo. 

Después, sin historial médico familiar, descubriré un tumor. Te llamaré muerta de dolor y anestesia cuando me despierte en el quirófano. Le preguntarás a Dios “¿Por qué?”, y estaré bien.

Estarás en el nacimiento de tu primer nieto y me verás convertirme en una madre. Verás despertar la adoptada que hay en mí. Te angustiarás cuando empiece a hablar de ser adoptada, de echar de menos a mi primera madre, y de mi interés en mis raíces. Llorarás de frustración cuando este dolor dormido de repente emerja desde mi alma. No entenderás lo encantada que estoy al saber que hace mucho mis ancestros vivieron cerca del océano. Cuando me embarque para el encuentro, me darás apoyo, pero te sentirás rechazada. Te tendré que decir una y otra vez que no te estoy abandonando, sino que estoy recuperando esta parte de mí que quedó atrás. Te encontrarás con la madre con la que compartes tu hija. Le darás fotos de mi infancia. Verás su cara y la abrazarás.

Verás cómo tu hija le da significado a la pérdida y la convierte en una buena carrera que le permite ayudar a los demás. Verás cómo entran en acción sus rasgos genéticos y su personalidad, y los valores y habilidades que le has enseñado. Me acompañarás a los eventos de los Derechos de los Adoptados. No entenderás por qué al principio, pero querrás hacerlo, y con el tiempo entenderás el movimiento. Te convertirás en una de mis mejores amigas y en mi mayor aliada.

Y, finalmente, sabrás que eres una buena madre.

Bienvenida a la maternidad.

¿Estás preparada?

Te quiero,

La niña que sujetas en brazos.

Si queréis saber más acerca de su trabajo, aquí os dejo un enlace con todos sus libros: http://amandawoolston.com/publications/complete-publication-list/

4 comentarios:

  1. Esta muy bonita y al mismo tiempo es aterrador, hay cosas de la adopción que me aterran como el deseo de buscar a su familia biológica. Lo entiendo pero es algo que me aterra, quizás sea muy egoísta en mi forma de pensar no lo se. Tu que piensas MariaJo de eso ?

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    1. Es lógico Carolina, pero es una parte del proceso. Todos tenemos derecho a conocer nuestro pasado y nuestros orígenes. Pero no es sólo eso. Hablamos de que son nuestros hijos y debemos aceptar su pasado, esa historia previa que tienen, esa mochila que llevan... frases hechas que oiremos cientos de veces en este proceso. Pero es que es la realidad. A mi, antes de meternos en esto, también me daba mucho miedo pensar que un día querrían conocer a su madre biológica y que nos abandonarían. Pero no tiene por qué ser así. Si hemos criado bien a nuestros hijos, si somos una familia normal, ellos quizás tengan la necesidad de investigar y saber, pero nunca olvidarán quién los ha criado y quienes han sido sus "verdaderos" padres todos esos años. Es un proceso natural que debemos aceptar y yo creo que lo estoy asumiendo ya. Seguramente, cuando llegue el momento, tendré miedo otra vez pero sé que tendré que apoyarles en ese duro camino. ¿No lo crees así?

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    2. Si definitivamente tienes razón, solo que aveces es el miedo a lo desconocido. Nosotros hemos dejado un poco el proceso por La Paz pero si quisiéramos retomarlo el próximo año. Ya les iré contando

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    3. No sabía que lo habíais paralizado, si no es el momento adecuado es lo mejor. Mucho ánimo y suerte!

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