jueves, 9 de julio de 2015

Si vas lento, llegarás muy temprano (Cuento filipino)

Hoy os traigo un cuento filipino que viene como anillo al dedo en este proceso. Nos habla de lo malas que son las prisas y cómo es preferible hacer las cosas despacio y con buena letra, a menudo se ahorra tiempo y esfuerzo. 


SI VAS LENTO, LLEGARÁS MUY TEMPRANO. 
SI VAS RÁPIDO, TARDARÁS TODO EL DÍA.

En un pequeño pueblo al lado del mar, vivía un hombre en una cabaña. Una mañana, decidió ir a recolectar cocos. Así que se levantó temprano, cogió su caballo y se fue al lado de la playa, donde había muchas palmeras. Con algunas dificultades, subió a la que tenía más cerca y fue cogiendo los cocos que había en la copa. Los fue colocando sobre su montura, pero había tantos que casi no cabían y el pobre animal iba muy cargado.

Empezó a caminar hacia el pueblo, pero como no estaba muy seguro del camino que había tomado, decidió preguntar a un chico con el que se cruzó:
– Oye chico, ¿te puedo hacer una pregunta?
El joven, que parecía muy despierto, se paró y le contestó con una sonrisa:
– Claro.
– ¿Sabes cuánto tiempo tardaré en llegar al pueblo por este camino?
El chico miró al hombre y después a su caballo. Y, tras pensar un momento, respondió:
– Si vas lento, llegarás muy temprano. Pero si vas rápido, tardarás todo el día.
Y, sin decir nada más, siguió su camino.
 
El hombre se quedó muy extrañado con esa respuesta y no le hizo caso al chico. Por eso decidió espolear a su caballo para ir más deprisa. Pero al cabo de pocos metros tuvo que parar. Con las prisas, los cocos que sobresalían se habían caído. Así que amarró al caballo y volvió a colocar los cocos en su sitio. 

Para recuperar el tiempo que había perdido, hizo que el caballo todavía fuese más rápido. Pero los cocos volvieron a caerse, aún más deprisa que antes. 

Y así siguió una y otra vez todo el camino. Recogía los cocos, hacía ir más deprisa al caballo para recuperar el tiempo perdido y los cocos volvían a caerse. Así, cuando llegó al pueblo, ya era de noche. 

Ya en su casa, el hombre se lamentó de lo que le había costado volver y dio la razón al chico con el que se había cruzado. Si no hubiera ido con tantas prisas, los cocos no se le habrían caído y hubiera llegado mucho antes.


MORALEJA

4 comentarios:

  1. Muy buena moraleja para considerar gracias por compartir.

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  2. Sabio cuento, pero si lo trasladamos a un proceso de adopción yo dejaría los cocos a un lado y me iría galopando en busca de mis hungaritos.
    Es impresionante el número de obstáculos que se nos plantean en el camino.
    Un camino tortuoso, lleno de dificultades que hasta que no te encuentras en el no eres consciente de lo que realmente implica y significa.

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    Respuestas
    1. Jajajaja, no hay duda que todos nos olvidaríamos de los cocos y saldríamos pitando a por los peques. Precisamente por tantos obstáculos, inconvenientes, problemas y altibajos que se presentan en el proceso de adopción hay que pararse a respirar profundo, tomar aire y recordarnos que por más correr, no vamos a llegar antes (con cocos o sin ellos jaja.) ¡Animo, que tú ya llevas una gran parte del camino recorrida!

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