martes, 14 de julio de 2015

Los niños de Blagoevgrad

Blagoevgrad (en búlgaro: Благоевград) es una pequeña ciudad búlgara, capital de la provincia del mismo nombre. La ciudad, situada cerca de la frontera con Grecia, Serbia y la República de Macedonia, es el centro económico y cultural del suroeste de Bulgaria. Y aquí se abrió hace muchos años el orfanato de Blagoevgrad, donde decenas de niños aguardan impacientes una oportunidad mientras ven cómo pasan los años sin que nadie los adopte. Los niños más pequeños que se alojan en este orfanato tienen ocho años y los más mayores diecisiete. Todos tienen una historia triste.

"Aquí tenemos pocos niños huérfanos, la mayoría tienen padres, pero son incapaces de hacerse cargo de ellos", afirmaba hace pocos años Evelina Samalyté, la encargada de custodiar la entrada y salida del orfanato St. Nikolay Mirlikiisky de Blagoevgrad. En el  centro de acogida se intenta inculcar a los niños una rutina, unos horarios que seguir. Los niños están matriculados en el colegio público que hay al lado, pero muchos prefieren perderse por las calles de la ciudad antes que ir a clase. No hay duda que el futuro es más que incierto para ellos.

Tiene que ser espeluznante ver cómo los niños crecen así, sin el cariño de una familia, sin constancia, sin orden, sin ley y sin esperanza de que algún día sus vidas mejoren. El personal del orfanato, todas personas de buen corazón y mejores intenciones, acaba agotado, sin fuerzas para luchar por estos niños abandonados. "Todas empezamos con fuerza, con ganas, con empeño y con ahínco, sin embargo, ver cómo tus esfuerzos no sirven para nada una y otra vez te agota, acaba contigo, te mata por dentro", lamentaba la encargada del centro de acogida, Christine Kaisheva. "Estamos cansadas de luchar, de intentarlo, de recibir malas palabras a cambio de buenas acciones, de ganarnos un guantazo por tratar de ayudar, de quedarnos sin voz tratando de repetir qué es lo que está bien. Es muy complicado enseñarles que hay otras opciones, otros caminos. Nosotras lo intentamos, lo intentamos de verdad, pero hay casos que son irrevocables, la inmensa mayoría de ellos", concluía en tono apesadumbrado.

Son pocos los niños que crecen en orfanatos e instituciones y que logran encontrar su puesto en la sociedad alcanzando el éxito. "Lamentablemente su número apenas alcanza el uno por ciento. Las principales razones son la falta de preparación adecuada para la vida fuera del orfanato, así como la ausencia de apoyo por parte de la familia y el Estado", explicaba preocupado Kalín Kámenov, ex director de la Agencia Estatal de Protección del Niño. 

El propio Kalín Kámenov es una de esas excepciones. Siendo muy pequeño, sus padres lo abandonaron a los cuidados del Estado. El joven, sin embargo, logró evitar el estigma de "perdedor" que marca a menudo a estos niños y logró triunfar gracias al trabajo duro. "De niño yo era un rebelde pero, a pesar de ello, dos de mis maestros vieron en mí ciertas cualidades. Consiguieron motivarme a estudiar con mayor aplicación, a graduarme en secundaria con notas excelentes y tener afán de seguir mi formación en la universidad. Además me enseñaron lo que significa el voluntariado. Todo ello me ayudó a ser muy activo buscando mi lugar en la sociedad. Por eso es muy importante que cada joven cuente con el apoyo individual de un experto que conozca sus puntos fuertes y débiles, y también que lo anime para que triunfe en la vida", afirma Kalín Kámenov.

Desafortunadamente, la mayoría de los niños de los orfanatos tienen ambiciones modestas que no les permiten superarse, lo cual se debe tal vez al ambiente cerrado en que viven y a la falta de ejemplos a seguir. Kalín Kámenov, sin embargo, tenía un sueño que persiguió hasta verlo hecho realidad: graduarse en Derecho. "Siendo todavía un niño ya me había hecho una idea de lo justo y lo injusto. Precisamente por eso decidí dedicarme a las Leyes, para defender los derechos de los ofendidos. Desde que era pequeño esto me animó también a lanzarme al voluntariado asociándome a varias ONG". 

Kalín Kámenov se define a sí mismo como una persona feliz porque ha logrado realizar otro de sus sueños. "Muy joven todavía, sentía admiración por las personas que ayudaban a los niños en riesgo y soñaba con hacer lo mismo una vez que creciera". En 2009 se incorporó a la Agencia de Protección del Niño, a principios de 2010 fue nombrado Vicepresidente de ésta y, finalmente, elegido su Director. "Hay un proverbio búlgaro muy bueno que reza que el que nunca pasó hambre no le da crédito al hambriento. Yo mismo he pasado hambre y sé lo que significa no tener nada. Conozco las necesidades de los desposeídos y creo que soy capaz de defender sus intereses. Hago todo esto con mucha emoción porque sé cómo es la vida de los niños en situación de riesgo". 

Está claro que invertir en la infancia es invertir en futuro y, sobre todo, es una ayuda imprescindible para estos niños. Se dice que los niños que crecen en un orfanato no tienen demasiadas ambiciones y no llegan lejos en sus vidas, pero Kalín Kámenov es el ejemplo perfecto de que esto no siempre es así, que la esperanza no debe perderse jamás y que lo único que necesitan estos niños es una mano que los ayude.

3 comentarios:

  1. Conmovedor, que pena que este señor sea la excepción. Las autoridades deberían aprender que la institucionalización de los niños coarta su desarrollo y fomentar la agilidad en las adopciones. Y con esto no quiero decir que se lo tomen a la ligera. Gracias, por esta entrada.

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    1. Por desgracia, la institucionalización no es una excepción de Bulgaria. Prácticamente todos los países pecan de su excesivo uso y espero que, poco a poco, vaya desapareciendo. Una buena familia de acogida y, por supuesto, una adopción rápida va a permitir a estos niños desarrollarse mucho mejor y tener inquietudes en la vida. La pena es que los años en que los niños más aprenden, cuando son como esponjas, son precisamente los años que viven en orfanatos.

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  2. Son muchos los años que pasan los niños dentro de los orfanatos o casas de acogida. Es una pena que no se den cuenta de la "realidad" y vean que hay muchísimas familias que están deseando ofrecer un hogar y una "familia" a estos niños.

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