domingo, 26 de julio de 2015

Día de los abuelos

Desde Papás por Adopción queremos felicitar en su día a todos esos abuelos y abuelas que, con su amor y dedicación, ayudan a cuidar de sus nietos. Una pieza fundamental en todas las familias. Y como dice ese proverbio galés: "El amor perfecto, a veces, no viene hasta el primer nieto". ¡Felicidades abuel@s!





viernes, 17 de julio de 2015

El café de los viernes IV

Buenos días. Para refrescarnos en este calurosísimo verano que estamos teniendo, hoy voy a disfrutar de un delicioso granizado de café. ¿Qué os apetece a vosotros?

Aprovecho la ocasión para deciros que durante el próximo mes vamos a tomarnos un pequeño descanso. Llevamos seis meses escribiendo prácticamente una entrada diaria, el trabajo pre-vacacional nos mantiene ocupadas las mañanas, el calor nos deja fatigados y la verdad es que también nos apetece descansar un poquito y dedicarnos a nosotros. ¡No es un adiós, ni de lejos! No os será tan fácil deshaceros de nosotros, jaja. Seguiremos publicando alguna cosita, pero de forma más esporádica y, por supuesto, a mediados de agosto esperamos volver con las pilas cargadas y repletos de noticias. Y esperamos seguir disfrutando con vuestras novedades.

Pero no nos despedimos sin plantear en este café una cuestión con la que todos hemos soñado infinidad de veces... ¿Cómo os imagináis el primer encuentro con vuestro(s) hijo(s)?

Venga, seguro que todos habéis pensado en ese momento millones de veces. Soltad la lengua, o los dedos, y compartir con nosotros cómo imagináis ese mágico momento.

Descansad y disfrutad mucho de estas ansiadas vacaciones. Seguro que la vuelta llega cargada de maravillosas noticias. ¡Os esperamos aquí, eh! Pasaremos lista. 

¡¡Hasta la vuelta!!

jueves, 16 de julio de 2015

Piano piano, si va lontano

Me acuerdo de pequeña haber escuchado infinidad de veces este dicho italiano: piano piano, si va lontano (poco a poco, se va lejos.) Ahora me viene a la memoria como el refrán que más nos va a acompañar en este camino, porque poco a poco iremos lejos (hasta Bulgaria).... o quizás aquí al lado, si prospera la adopción nacional. ¿Quién sabe qué lontano nos llevará esta aventura?


Lo único cierto de momento es que vamos dando estos pequeños (y a la vez grandes) pasos que nos conducirán a la soñada meta. El lunes, al llegar a casa, nos esperaba un nuevo aviso de Correos. Hasta ayer no pudimos acercarnos a la oficina postal, cierto que nos imaginábamos lo que era y por eso no nos dimos tanta prisa, pero al fin está en nuestras manos: la resolución definitiva con el certificado de idoneidad nacional. Es un mero trámite que ya conocíamos, pero no deja de ser un paso más. Nos recuerdan que la idoneidad nacional tiene una vigencia de cinco años y que debemos ser nosotros quienes pidamos su renovación. Si pasado ese tiempo no la hemos solicitado, el expediente se cerrará y archivará. Cruzaremos los dedos porque nos asignen antes, pero como es tan difícil iremos señalando ya una fecha en el calendario de 2020 para que no se nos olvide renovar.

Otro pasito más que di ayer: ir al médico a recoger los resultados de mis análisis (VIH/SIDA, hepatitis B y hemofilia) y que me hiciera el certificado médico para enviar a Bulgaria. Ya lo tengo hecho, literal como exige Bulgaria. Ahora solo falta que mañana se lo hagan a Alex sin mayores problemas. ¡Cruzaremos los dedos! Será otro paso más...

miércoles, 15 de julio de 2015

Las fases de una adopción


LOS INTENTOS, LLENOS DE ANGUSTIA Y FRUSTRACIÓN




LA LARGA ESPERA, DESESPERA




LA FAMILIA AL COMPLETO, EL ANSIADO SUEÑO


martes, 14 de julio de 2015

Los niños de Blagoevgrad

Blagoevgrad (en búlgaro: Благоевград) es una pequeña ciudad búlgara, capital de la provincia del mismo nombre. La ciudad, situada cerca de la frontera con Grecia, Serbia y la República de Macedonia, es el centro económico y cultural del suroeste de Bulgaria. Y aquí se abrió hace muchos años el orfanato de Blagoevgrad, donde decenas de niños aguardan impacientes una oportunidad mientras ven cómo pasan los años sin que nadie los adopte. Los niños más pequeños que se alojan en este orfanato tienen ocho años y los más mayores diecisiete. Todos tienen una historia triste.

"Aquí tenemos pocos niños huérfanos, la mayoría tienen padres, pero son incapaces de hacerse cargo de ellos", afirmaba hace pocos años Evelina Samalyté, la encargada de custodiar la entrada y salida del orfanato St. Nikolay Mirlikiisky de Blagoevgrad. En el  centro de acogida se intenta inculcar a los niños una rutina, unos horarios que seguir. Los niños están matriculados en el colegio público que hay al lado, pero muchos prefieren perderse por las calles de la ciudad antes que ir a clase. No hay duda que el futuro es más que incierto para ellos.

Tiene que ser espeluznante ver cómo los niños crecen así, sin el cariño de una familia, sin constancia, sin orden, sin ley y sin esperanza de que algún día sus vidas mejoren. El personal del orfanato, todas personas de buen corazón y mejores intenciones, acaba agotado, sin fuerzas para luchar por estos niños abandonados. "Todas empezamos con fuerza, con ganas, con empeño y con ahínco, sin embargo, ver cómo tus esfuerzos no sirven para nada una y otra vez te agota, acaba contigo, te mata por dentro", lamentaba la encargada del centro de acogida, Christine Kaisheva. "Estamos cansadas de luchar, de intentarlo, de recibir malas palabras a cambio de buenas acciones, de ganarnos un guantazo por tratar de ayudar, de quedarnos sin voz tratando de repetir qué es lo que está bien. Es muy complicado enseñarles que hay otras opciones, otros caminos. Nosotras lo intentamos, lo intentamos de verdad, pero hay casos que son irrevocables, la inmensa mayoría de ellos", concluía en tono apesadumbrado.

Son pocos los niños que crecen en orfanatos e instituciones y que logran encontrar su puesto en la sociedad alcanzando el éxito. "Lamentablemente su número apenas alcanza el uno por ciento. Las principales razones son la falta de preparación adecuada para la vida fuera del orfanato, así como la ausencia de apoyo por parte de la familia y el Estado", explicaba preocupado Kalín Kámenov, ex director de la Agencia Estatal de Protección del Niño. 

El propio Kalín Kámenov es una de esas excepciones. Siendo muy pequeño, sus padres lo abandonaron a los cuidados del Estado. El joven, sin embargo, logró evitar el estigma de "perdedor" que marca a menudo a estos niños y logró triunfar gracias al trabajo duro. "De niño yo era un rebelde pero, a pesar de ello, dos de mis maestros vieron en mí ciertas cualidades. Consiguieron motivarme a estudiar con mayor aplicación, a graduarme en secundaria con notas excelentes y tener afán de seguir mi formación en la universidad. Además me enseñaron lo que significa el voluntariado. Todo ello me ayudó a ser muy activo buscando mi lugar en la sociedad. Por eso es muy importante que cada joven cuente con el apoyo individual de un experto que conozca sus puntos fuertes y débiles, y también que lo anime para que triunfe en la vida", afirma Kalín Kámenov.

Desafortunadamente, la mayoría de los niños de los orfanatos tienen ambiciones modestas que no les permiten superarse, lo cual se debe tal vez al ambiente cerrado en que viven y a la falta de ejemplos a seguir. Kalín Kámenov, sin embargo, tenía un sueño que persiguió hasta verlo hecho realidad: graduarse en Derecho. "Siendo todavía un niño ya me había hecho una idea de lo justo y lo injusto. Precisamente por eso decidí dedicarme a las Leyes, para defender los derechos de los ofendidos. Desde que era pequeño esto me animó también a lanzarme al voluntariado asociándome a varias ONG". 

Kalín Kámenov se define a sí mismo como una persona feliz porque ha logrado realizar otro de sus sueños. "Muy joven todavía, sentía admiración por las personas que ayudaban a los niños en riesgo y soñaba con hacer lo mismo una vez que creciera". En 2009 se incorporó a la Agencia de Protección del Niño, a principios de 2010 fue nombrado Vicepresidente de ésta y, finalmente, elegido su Director. "Hay un proverbio búlgaro muy bueno que reza que el que nunca pasó hambre no le da crédito al hambriento. Yo mismo he pasado hambre y sé lo que significa no tener nada. Conozco las necesidades de los desposeídos y creo que soy capaz de defender sus intereses. Hago todo esto con mucha emoción porque sé cómo es la vida de los niños en situación de riesgo". 

Está claro que invertir en la infancia es invertir en futuro y, sobre todo, es una ayuda imprescindible para estos niños. Se dice que los niños que crecen en un orfanato no tienen demasiadas ambiciones y no llegan lejos en sus vidas, pero Kalín Kámenov es el ejemplo perfecto de que esto no siempre es así, que la esperanza no debe perderse jamás y que lo único que necesitan estos niños es una mano que los ayude.

lunes, 13 de julio de 2015

Carta a mis niños

Cuando empecé a darle vueltas a la idea de escribir este blog, pensé en hacerlo como una serie de cartas que le escribiría a mi(s) futuro(s) hijo(s). Un diario muy personal escrito de una madre hacia sus hijos. Sin embargo, me dio un poco de cosa. No sé cómo explicarlo. El proceso era tan largo y tan incierto, veía tan lejano el día en que los tendríamos en casa con nosotros, que me pareció mejor no hacerlo tan personal. Con el tiempo, el blog empezó a funcionar mucho mejor de lo que jamás imaginé y cambiar ahora el estilo quizás no sería adecuado. 

Sin embargo, ha pasado casi un año desde que decidimos adoptar, hemos hecho un curso y unas entrevistas de valoración, hemos conocido a mucha gente que está inmersa en este mundo y recopilado muchísima información, estamos ilusionados pero somos precavidos, nos han declarado idóneos, estamos en la lista nacional y trabajamos para estar cuanto antes en la de Bulgaria.... ¡han pasado tantas cosas! y hemos terminado una primera etapa del camino, por eso he creído que era hora de escribir una primera carta a esos niños que no sabemos si ya han nacido o no, pero que seguro algún día serán nuestros hijos y podrán leer estas cartas.


Queridos niños,

Llevamos un tiempo luchando por teneros con nosotros y formar una gran familia. Es un camino muy largo, pero nos anima el deseo de poder abrazaros, besaros y achucharos. Os estamos contando cómo empezó todo, la cantidad de papeles que hemos tenido que rellenar y enviar para poder llegar hasta vosotros. La última vez que hablamos, estábamos pendientes de que los médicos nos firmaran unos certificados para unirlos al resto del expediente. Ahí nos quedamos...

Estos últimos días hemos tenido una pequeña crisis familiar, por eso hemos estado más liados que nunca y el viernes no pudimos "abrir" nuestro café. ¿Sabíais que la tía R. se casaba este sábado pasado, verdad? Bueno, pues el jueves dijeron que cancelaban la boda. ¡Sí, dos días antes! Fue una locura, a vuestros yayos casi les da un ataque. Se enfadaron un poquito porque quedaba poco tiempo para anular todo, pero ya veréis que cuando a la tía R. se le mete algo en la cabeza... En realidad, no sabemos muy bien qué ha pasado. Soltaron la noticia y, desde entonces, han "desaparecido". No dicen nada. No sé, quizás algún día nos enteremos de lo que realmente ha sucedido. Tampoco sé deciros con total seguridad si J. va a seguir siendo vuestro tío o no... Es una buena persona y nos gustaría que lo fuera, pero el tiempo dirá.

En medio de estos acontecimientos, yo me hice los análisis que me había pedido el médico y ahora estamos esperando los resultados. Esta semana sabremos algo y el viernes esperamos tener los dos certificados. También enviamos al Gobierno de Aragón un impreso en el que le comunicábamos la entidad con la que queremos tramitar en Bulgaria, AMOR. De esta manera, ellos pueden ir preparando su parte. 

Esta semana vamos a pedir los certificados de antecedentes penales, así quedarán pocas cosas que hacer antes de mandar el expediente a Bulgaria. AMOR ya nos envió el contrato y es curioso ver nuestros nombres escritos en búlgaro. ¡Nos hizo mucha ilusión!

Мария Хосе = María José
Франсиско
Алехандро = Francisco Alejandro

¿Suenan bien, verdad? Al menos, a mí me gustan. Esperamos avanzar rápido y que pronto llegue agosto, para entonces creo que el expediente puede estar terminado y habremos dado un paso de gigante hacia vosotros. No desesperéis, ya queda menos para estar todos juntos. Mientras tanto, sed buenos y haced caso a las personas que os cuidan.

Millones de besos, papá y yo os queremos hasta el infinito y más allá...

Mamá.

jueves, 9 de julio de 2015

Si vas lento, llegarás muy temprano (Cuento filipino)

Hoy os traigo un cuento filipino que viene como anillo al dedo en este proceso. Nos habla de lo malas que son las prisas y cómo es preferible hacer las cosas despacio y con buena letra, a menudo se ahorra tiempo y esfuerzo. 


SI VAS LENTO, LLEGARÁS MUY TEMPRANO. 
SI VAS RÁPIDO, TARDARÁS TODO EL DÍA.

En un pequeño pueblo al lado del mar, vivía un hombre en una cabaña. Una mañana, decidió ir a recolectar cocos. Así que se levantó temprano, cogió su caballo y se fue al lado de la playa, donde había muchas palmeras. Con algunas dificultades, subió a la que tenía más cerca y fue cogiendo los cocos que había en la copa. Los fue colocando sobre su montura, pero había tantos que casi no cabían y el pobre animal iba muy cargado.

Empezó a caminar hacia el pueblo, pero como no estaba muy seguro del camino que había tomado, decidió preguntar a un chico con el que se cruzó:
– Oye chico, ¿te puedo hacer una pregunta?
El joven, que parecía muy despierto, se paró y le contestó con una sonrisa:
– Claro.
– ¿Sabes cuánto tiempo tardaré en llegar al pueblo por este camino?
El chico miró al hombre y después a su caballo. Y, tras pensar un momento, respondió:
– Si vas lento, llegarás muy temprano. Pero si vas rápido, tardarás todo el día.
Y, sin decir nada más, siguió su camino.
 
El hombre se quedó muy extrañado con esa respuesta y no le hizo caso al chico. Por eso decidió espolear a su caballo para ir más deprisa. Pero al cabo de pocos metros tuvo que parar. Con las prisas, los cocos que sobresalían se habían caído. Así que amarró al caballo y volvió a colocar los cocos en su sitio. 

Para recuperar el tiempo que había perdido, hizo que el caballo todavía fuese más rápido. Pero los cocos volvieron a caerse, aún más deprisa que antes. 

Y así siguió una y otra vez todo el camino. Recogía los cocos, hacía ir más deprisa al caballo para recuperar el tiempo perdido y los cocos volvían a caerse. Así, cuando llegó al pueblo, ya era de noche. 

Ya en su casa, el hombre se lamentó de lo que le había costado volver y dio la razón al chico con el que se había cruzado. Si no hubiera ido con tantas prisas, los cocos no se le habrían caído y hubiera llegado mucho antes.


MORALEJA

miércoles, 8 de julio de 2015

Sangre, sudor y lágrimas

Puede sonar exagerado, pero este proceso empieza a convertirse en un camino de sangre, sudor y lágrimas. La semana pasada fue dura y ésta no ha empezado mucho mejor. Toda España, o casi toda Europa más bien, sufre una ola de calor que nos deja imágenes infernales durante el día y no permite descansar por las noches. Personalmente, no me gusta nada el calor y no lo llevo bien. Desde hace unos diez días apenas duermo cuatro horas cada noche, y el cansancio empieza a dejar huella. Sueño todo el día, pocas ganas de hacer nada y menos humor para aguantar tonterías.

Zaragoza registró ayer una temperatura de 43,6º C, el valor más elevado en un mes de julio desde 1951. Y nos quejamos, a pesar de los ventiladores y el aire acondicionado, las bebidas frescas y los helados. ¿Qué será de esas personas que viven en países mucho más pobres (económicamente) que el nuestro y no disponen de aire acondicionado en sus casas o lujos similares? ¿Cómo estarán pasando estos días los pequeños que viven en orfanatos o centros de acogida? No quiero ni pensarlo.




























Ayer, Alex fue al centro de salud para hacerse los análisis que le mandó la doctora. Hay que decir que mi marido le tiene auténtico pánico a las agujas y a la sangre, en el dentista se pone malísimo y alguna vez se ha desmayado, pero no era la primera vez que iba solo a un análisis. Bien, pues ayer fue una de las peores veces. Y es que ni siquiera le dio tiempo a decir que se encontraba mal, antes de entrar a la sala donde hacían las extracciones sintió que se mareaba y en dos segundos había perdido el conocimiento. Una mala caída que, aparte del mal rato pasado y la vergüenza que vivió, le ha dejado cuatro puntos en la barbilla, dos junto a la oreja y un pómulo dolorido. ¡Pobre! Ahora más que nunca espero que la doctora pase por alto la hemofilia y no le tengan que pinchar más. Mañana me toca a mí, espero llegar al trabajo sin puntos jeje.

Al menos, por la tarde tuvimos una buena noticia... o dos. Teníamos dos avisos de Correos en el buzón. Por los datos, imaginamos que eran la resolución definitiva del certificado de idoneidad internacional y el contrato de AMOR.  Y así era. La resolución definitiva del Gobierno de Aragón, válida durante tres años, nos considera idóneos para "uno o dos menores entre 0 y 5 años procedente de Bulgaria sin deficiencias físicas, psíquicas y/o sensoriales salvo que éstas sean claramente leves y recuperables". Nos adjuntan un documento que hay que devolver rellenado y firmado indicando la Ecai con la que queremos tramitar.

Por otra parte, hoy han bajado considerablemente las temperaturas y al menos se puede respirar sin quemarte los pulmones. Esta noche he dormido un poco más. Cruzaremos los dedos para que las cosas sigan así a partir de ahora, porque visto lo visto ya podemos decir que traer a nuestros niños a casa está siendo un camino de "sangre, sudor y lágrimas" (nunca una frase ha sido tan cierta.)

martes, 7 de julio de 2015

El niño 44

Según cuentan en la solapa de su libro, Tom Rob Smith (1979) es un londinense que se licenció en Literatura Inglesa por la Universidad de Cambridge y ejerció de guionista de TV antes de debutar en 2008 con "El niño 44". Esta novela, que ha sido llevada al cine recientemente con Tom Hardy, Noomi Rapace (a quienes ya vimos juntos el año pasado en la estupenda "La entrega") y el siempre maravilloso Gary Oldman, se convirtió inmediatamente en un gran éxito literario que ha vendido dos millones de ejemplares y se ha traducido a más de treinta idiomas.

Se trata de una fabulosa historia de misterio ambientada en la Rusia de Stalin, allá por los años cincuenta, en la que el héroe de guerra y agente del Servicio de Seguridad Leo Demídov, un fiel seguidor de la propaganda oficial del Estado, debe enfrentarse a sus jefes, a su familia y hasta a su propio pasado para resolver una serie de asesinatos de niños que amenazan con hacer caer la imagen de la Unión Soviética. Una serie de asesinatos que es mejor enterrar y olvidar, caiga quien caiga en el camino, porque en una perfecta sociedad comunista el crimen, simplemente, no existe.

Tanto libro como película son muy buenos y totalmente recomendables, no os debéis perder ninguno de los dos. Eso sí, personalmente prefiero el libro. La película está bien rodada, los actores son magníficos, pero nunca lograré entender por qué algunos guionistas y/o directores de cine se empeñan en cambiar tantos datos de los libros. Si quieren una historia distinta, que creen un guión original y no adapten uno preexistente. Aún así, repito, merece la pena pasar un par de horas largas delante de la pantalla.

Pero si hoy hablo aquí de esta historia es porque....

Quizás quien no haya leído el libro ni visto la película debería dejar de leer en este punto. No voy a desvelar gran cosa pero quizás haya quien prefiera no saber absolutamente nada hasta que lo lea o la vea en el cine. Si es el caso, no sigáis.... ya volveréis a esta entrada en el futuro.



Al resto, como os decía, menciono hoy este libro porque hay una parte que me emocionó mucho cuando la leí. En un momento de la historia, la pareja protagonista se plantea hacerse cargo de dos hermanas que están en un orfanato y, procedimientos aparte (hablamos de Rusia en los años cincuenta y de unos hechos que han sucedido previamente y que no voy a revelar), lo llamativo es la forma en que afrontan este hecho y cómo se lo plantean a las niñas. Personalmente me encantó la sencillez y la dulzura con que abordan la cuestión. Aquí dejo algunos párrafos...

"Mi esposa y yo queremos ofreceros un hogar, nuestro hogar.... Tal vez penséis que si vivís con nosotros traicionaréis la memoria de vuestros padres, pero yo creo que vuestros padres habrían querido lo mejor para vosotras. Y la vida en estos orfanatos no os ofrecerá nada.... Queremos devolveros vuestra niñez, daros la oportunidad de disfrutar de ser niñas. No pretendemos ocupar el lugar de vuestros padres, nadie podría sustituirlos. Seremos vuestros tutores. Os cuidaremos, os alimentaremos y os proporcionaremos un hogar".

"No queremos nada a cambio. No tenéis que querernos, ni siquiera hace falta que os caigamos bien, aunque esperamos que algún día sea así. Podéis aprovecharos de nosotros simplemente para salir de aquí.... Si decís que no, intentaremos encontrar otra familia que os acoja... Lo cierto es que no puedo remediar lo sucedido, pero sí ofreceros un futuro mejor. No esperamos nada a cambio. Estaréis siempre juntas, tendréis vuestra propia habitación".

"Sois libres de decidir sí o no. Podéis pedirnos que busquemos otra familia. Depende por completo de vosotras... Tomad la decisión que prefiráis. No debéis tener miedo".

Lo dicho, no es tanto el hecho de ofrecer una tutela o que las niñas puedan elegir o la ausencia de un procedimiento legal. Lo que me gustó y me pareció muy entrañable fue la forma de enfocar la cuestión y de explicarles la situación a las niñas. Adoptar es dar sin esperar nada a cambio, y eso lo supo reflejar muy bien el autor.


 

lunes, 6 de julio de 2015

Una mirada llena de esperanza

Después del bajón de la semana pasada, las noticias mejoran relativamente. Al parecer, el escaso número de niños pendientes de adopción se debe, en parte, a las ayudas que Europa ha dado para los programas de acogimiento familiar. Con esas ayudas, un mayor número de menores se encuentra ya en familias de acogida en vez de vivir en orfanatos. 

Los servicios sociales vieron que los niños eran felices en esas familias y decidieron que no era necesario inscribirlos en el Registro de niños adoptables, contraviniendo así la ley ya que esa decisión corresponde únicamente al Ministerio de Justicia y no a los servicios sociales. Las familias de acogida son siempre una medida temporal mientras se trabaja con la familia biológica o se encuentra una familia adoptiva, de modo que lo único que se está consiguiendo es retrasar la adopción de esos niños y hacer más difícil la separación de su familia de acogida cuando ésta finalmente se produzca. En fin...

En la página web de AMOR se puede leer la noticia. El Ministerio de Justicia habría exigido a los servicios sociales que corrijan la situación de inmediato e inscriban a todos los niños adoptables, y así se lo comunicó a las fundaciones el pasado 29 de junio. Esperemos que sólo suponga un retraso y las adopciones se reanuden lo antes posible.

En cuanto al médico y nuestra odisea por conseguir los certificados, hay novedades. El jueves era el turno de Alex de ir a ver a su doctora, quien le empezó a poner problemas al leer el texto literal que Bulgaria exige. Al final le mandó para esta semana un análisis de orina. Esa misma mañana se había hecho ese análisis en el reconocimiento anual del trabajo, pero al parecer no sirve porque es privado y no por la seguridad social. En fin... También le ha mandado un análisis de sangre con pruebas de VIH, hepatitis B y tuberculosis. La doctora va a preguntar si le tiene que enviar al hematólogo para la prueba de hemofilia o si se lo puede firmar sin hacerle la prueba. Y, finalmente, tiene que pedir cita para la enfermera dentro de quince días, le harán un electro y tendrán ya los resultados de los análisis. Si todo está bien y no tiene que ir al hematólogo, le firmará entonces el certificado.

Y entonces me pregunto, si yo voy a tener que hacerme también todas esas pruebas... ¿¡por qué no me las encargó la doctora sustituta!? Es desesperante, ahora sí que es una semana perdida. En fin, tenía cita hoy lunes con mi médico pero el viernes por la tarde se me pasó por la cabeza llamar al centro de salud para confirmar que el lunes estaría él... y cuál es mi sorpresa cuando me dicen que no!!! Que esa tarde está y que, en cambio, se coge vacaciones del 6 al 10... ¡toda esta semana! Que ya no tiene hora y tendré que esperar al lunes 13. Casi les digo de todo, ¿cómo puede haber gente tan negada trabajando? ¡Eso son dos semanas perdidas!

Bueno, pues ni corta ni perezosa el viernes a última hora me presenté en el médico sin cita. Necesitaba hablar con él sí o sí. Le conté mi historia y, aunque creo que no le hizo mucha gracia que me "colara" así y me dejó muy claro que no tienen obligación legal de hacer un certificado con un texto concreto, al final me lo va a hacer. Tampoco le hizo mucha gracia que la sustituta le "pasara el muerto" a él. Pero al menos yo he conseguido avanzar algo: el jueves tengo análisis de sangre para la prueba de VIH, hepatitis B y hemofilia. Da por supuesto que no tengo tuberculosis y parece que no necesita análisis de orina ni electro. El miércoles 15 iré a por los resultados y a que me firme el certificado. Y entonces me pregunto: ¿por qué tantas diferencias entre unos médicos y otros, tanto en pruebas como en plazos? Si la hemofilia es tan fácil de detectar con un simple análisis de sangre, ¿por qué a mi marido no se la han encargado y quizás lo envíen al hematólogo (perdiendo días, semanas o meses)? Sinceramente, cada vez entiendo menos la burocracia.

Y una última duda... hasta donde llegan mis escasos conocimientos médicos, la mujer puede ser portadora de hemofilia y transmitirla a sus hijos varones, pero ella jamás desarrolla la enfermedad ni se verá afectada por ella. Entonces, ¿para qué diablos hay que certificar que nosotras no padecemos hemofilia? ¿Y qué si alguna de nosotras damos positivo? Eso no afectará en nada a los niños adoptados ni a nosotros como familia. En fin....

Ya a título de anécdota, viendo como está el percal me decidí a llamar a un centro de reconocimientos médicos que hace certificados para adopciones internacionales, según me han recomendado (el mismo del que tú me hablaste, Beatriz.) Van y me sueltan que ellos me hacen un reconocimiento genérico (vista, oído, electro...) por 50 euros y el certificado (no me sabe decir el coste) pero NO hacen análisis. Le pregunto si entonces me pondrían ese texto literal en el certificado sin hacerme ninguna prueba específica, me contesta que ni idea pero que el médico llega en cinco minutos y le hará la consulta. En un rato me llama y me dice... todavía estoy esperando. ¡Viva también la rapidez y eficacia de los privados! En fin...

Como no quiero perder la esperanza (del todo) y quiero que empecemos la semana con una sonrisa, aquí dejo las fotos de unos ojazos llenos de luz, dulzura y esperanza. ¡A mí me encantan!




































viernes, 3 de julio de 2015

El café de los viernes III

Hoy quiero plantear un tema que ya adelantaba nuestra amiga Laura hace unas semanas en su blog: ¿Cómo contarle a nuestros hijos, sobre todo si son pequeños y apenas guardan recuerdos de su vida pasada, que son adoptados?
 
A mí se me ocurre que, desde principio, debemos hablar de la adopción como algo totalmente natural, nada raro ni negativo. Los niños deben acostumbrarse desde pequeños a las palabras adopción, adoptado, etc. A partir de ahí, habrá que hablarles de su pasado, de su historia, intentando quitarle dramatismo. Para ello, según su edad, podemos ayudarnos con cuentos, libros, películas, ejemplos de otros niños que pueda conocer, fotos y algún álbum que hayamos hecho, etc.
 
¿Cómo se lo contaríais vosotr@s?
 
Raquel nos decía: "Me parece un tema no solo interesante sino fundamental para nuestra familia. En nuestro caso, como comente ya en una entrada, hemos preparado un libro de vida, es decir, un álbum de fotos que narra la historia de como nos conocimos los 4, en forma de cuento, con fotos del viaje de asignación, ilustraciones y las cartas que les hemos ido enviando. Esperamos que les guste y esto nos ayude a tratar el tema de la adopción de forma natural y paulatina. Pienso que si alguna ventaja tiene tanta espera es que no dejamos de pensar como podremos afrontar las situaciones, aunque debemos ser consciente que la realidad siempre supera la teoría.
 

Efectivamente, pienso que la larga espera tiene que servir para algo y una de las cosas que se hacen es darle mil vueltas a la cabeza y pensar en estas situaciones. Lo del álbum me parece una idea maravillosa y seguro que a Raquel le está quedando precioso. Con las cartas, además, tiene que quedar entrañable. ¿Las ilustraciones también las haces tú, Raquel?

Raquel: "El formato usado ha sido hoffman, así que además de tener bastantes ilustraciones y fondos con motivos infantiles, te permite añadir otras que sacamos de Google y si a alguien se le da bien dibujar pues puede escanearlas e integrarlas".

Pues es genial, seguro que le está quedando fabuloso. A ver si yo me pongo manos a la obra con estas cosas para prepararles una bonita historia de adopción a nuestros nenes.
 

Y vosotr@s, ¿cómo le hablaréis a vuestros hijos de su adopción? ¿Lo habéis pensado?

Aprovecho para deciros que en la página del café he puesto una tabla con los datos de los que estamos inmersos en este viaje, así nos haremos mejor una idea de cómo van los procesos. Os animo a que me mandéis vuestros datos para incluiros. 

jueves, 2 de julio de 2015

"El sol y el erizo" (Cuento búlgaro)

Para que luego digan que los animales no son sabios, aquí os dejo este bonito cuento búlgaro. Espero que os guste.


EL SOL Y EL ERIZO


Hace muchísimos años, el Sol decidió casarse e invitó a todos los animales de la Tierra a celebrarlo. 

El erizo, al conocer la noticia, se escondió en un agujero porque no le apetecía acudir a la boda. 

El Sol decidió ir a su casa personalmente para invitarlo pero, por más que lo buscó, no pudo encontrarlo. Para asegurarse de que no faltara a la celebración, les pidió a los vecinos que le comunicaran el mensaje. 

Al marcharse el Sol los vecinos encontraron sin problemas al erizo y le transmitieron el mensaje: no debía faltar a la boda del Sol. 

Como era imposible decir “no” al Sol, el erizo se reunió con el resto de los animales y fue a la celebración. Todos iban entusiasmados, menos él, que no dijo ni una palabra en todo el camino. 

Al llegar al palacio del Sol, los invitados se sentaron a comer y a beber, encantados con el festejo. Pero el erizo prefirió irse a un rincón a roer una piedra que había traído consigo. 

Pasado un rato, se abrieron las puertas principales y una gran ola de luz y de calor invadió la sala. Era el Sol que, emocionado, invitó a todo el mundo a bailar y a divertirse por todo lo alto. Y el erizo siguió en su rincón, royendo la piedra.   

"¿Qué haces, erizo?"- preguntó el Sol- "¡Deja esa piedra y disfruta de la fiesta! ¡Pronto será mi boda y quiero que todo el mundo esté contento!"  

"No puedo"- contestó el erizo. "Estoy muy preocupado porque pienso que si, hasta el momento, eres el único Sol y ya hace bastante calor sobre la Tierra, ¿qué sucederá cuando tengas hijos Soles? Las plantas se secarán, la Tierra se convertirá en un desierto… Y será mejor para nosotros, los animales, que nos vayamos acostumbrando a comer piedras, para que cuando sobre la Tierra no quede nada más, éstas no nos sepan tan mal".

El Sol se quedó muy pensativo. Salió de la gran sala de su palacio y, sentado en su trono, se quedó meditando sobre lo que había dicho el erizo. Después de un tiempo les dijo a todos:

 "Amigos, tendréis que volver a casa. He decidido, por el bien de todos, no casarme. Su amigo el erizo tiene razón: no puede haber sobre la tierra más que un sol; si yo llegara a tener hijos Soles, todos los animales y las plantas morirían de calor". 

Los animales, al verse privados de su fiesta, se enfurecieron y quisieron pegar al erizo. Pero éste se había escondido. Solo salió al ver que ya no había nadie amenazándole. 

En aquel tiempo, el erizo no tenía púas, pero el Sol, agradecido, se las regaló para que pudiera protegerse. Así podría caminar en adelante tranquilo sobre la tierra. 

Mientras el Sol, al comprender lo importante que es mantener el equilibrio en la naturaleza, siguió reinando en solitario.

miércoles, 1 de julio de 2015

Semana agridulce

Hace una semana supimos que también tenemos la idoneidad para adopción internacional. Automáticamente comenzó un periodo de nervios e ilusión en el que debíamos recopilar una serie de documentación, hablar con el IASS, hablar con la fundación búlgara, firmar papeles, apostillarlos... para tener listo todo el expediente que pronto (es nuestro deseo) volará a Bulgaria. Y, sin embargo, la semana ha resultado ser bastante agridulce.

¿Por qué? Porque, desgraciadamente, no todo han sido buenas noticias. Nos cansamos de escuchar y leer que las adopciones están muy mal, que se tarda mucho tiempo en conseguir una asignación y se necesitan unas dosis de paciencia y fe que ni el santo Job... pero creo que, en el fondo, nada nos había preparado para lo que iba  a suceder en Bulgaria.

Bulgaria se ha colapsado. Sin más. Se trata de un país pequeño, al menos en comparación a otros, que ha recibido en los últimos años una avalancha de solicitudes de familias que no puede atender. La incertidumbre que se vive en Rusia, el cierre de Ucrania hace unos años, los problemas a los que se enfrentan monoparentales y parejas del mismo sexo para adoptar, han contribuido a este colapso. El pasado 9 de junio, el Ministerio de Justicia de Bulgaria se reunía con las fundaciones y les aconsejaba limitar el número de nuevos expedientes. Por lo que he oído por ahí (así que de momento sólo son rumores), AMOR sólo va a aceptar ya los expedientes de aquellas familias con las que venía hablando estos meses de atrás. El resto tendrían que esperar al 2016 (y todavía estamos en julio.) En eso, al menos, parece que hemos tenido suerte.

Y, sin embargo, todavía queda lo peor. La situación es muy preocupante: a 30 de mayo de 2015 sólo hay 66 niños sanos pendientes de asignar en Bulgaria. El resto son mayores o de necesidades especiales. De hecho, hay publicada una lista en la página web del Ministerio con las características de los 1.584 niños para los que no hay una familia apropiada en espera. La he mirado y la verdad es que te deprime, absolutamente todos son niños que están graves o con deficiencias importantes irrecuperables. La mayoría de ellos, con varias enfermedades.

En lo que llevamos de 2015, sólo se han inscrito 10 niños menores de cinco años sanos y 25 con enfermedades ligeras, recuperables o historia familiar. Y, en cambio, hay 1.379 familias registradas en espera de un niño sano menor de cinco años.

No hay más que echar cuentas. Si las cosas siguen así, da igual obtener la idoneidad. Nunca nos llegará el turno de asignar. Bueno, quizás si nos asignan un nieto...

He escrito a la fundación para comentar las cifras y las características más frecuentes en los niños ya que aún no hemos enviado la documentación y podríamos introducir algún pequeño cambio en la lista de enfermedades y características que aceptamos, pero no creo que eso vaya a cambiar mucho las cosas.

La otra opción es enviar la documentación a Bulgaria, olvidarnos del asunto y depositar todas nuestras esperanzas en la adopción nacional. Tampoco es que el asunto mejore aquí, pero en fin... Los datos que el IASS nos ha facilitado del año 2014 son: 33 menores entregados en acogimiento preadoptivo, 87 solicitudes nuevas de adopción y 3.918 familias registradas. 

Las cuentas tampoco salen, salvo que aquí dicen que no se sigue un orden de registro sino que, a cada niño, le buscan la familia idónea entre todas las que están en espera. Es decir, que puedes esperar 2 años, ó 20, o que nunca te asignen.

Como veis, la semana no ha traído muchas noticias buenas. Quizás tengamos suerte, o quizás hayamos llegado tarde y tengamos que decidir si ampliamos rango de edad para que nos asignen antes de los cincuenta, o quizás simplemente nunca seamos padres... ¿quién sabe? 




P.D. Esta entrada la dejé escrita ayer justo antes de ir al médico para que me hiciera el certificado. Pues bien, después del paseo hasta el consultorio a 40º C a la sombra y llegar chorreando por todos los poros de mi piel, me encontré con la desagradable sorpresa de que mi médico habitual se había cogido fiesta toda la semana. La suplente no quiso rellenármelo porque consideraba que debía hacerlo el titular, así que hasta el lunes no tengo cita de nuevo. Una semana perdida. Una semana perdida justo cuando más necesitamos correr. Entiendo su postura pero no pude evitar salir con lágrimas de rabia e impotencia en los ojos. La verdad es que me pegué un buen berrinche al llegar a casa. Parece que nuestra adopción internacional está gafada. ¿Será una señal?
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