miércoles, 3 de junio de 2015

Un país para un sueño

Marta Abadía es el seudónimo bajo el que se esconde una psicóloga de Cáceres especializada en violencia de género. Autora de numerosos libros de cuentos, poemas y novelas, ha ganado diversos premios por su labor.

"Un país para un sueño" (2009) es una novela, una historia imaginada, pero en esencia, como la propia autora dice en la introducción, es "real y simbólicamente, toda la verdad". De la dedicatoria, deduzco que Marta Abadía tiene hijos biológicos e hijos adoptados, pero esa es una deducción mía. Sin embargo, y gracias a esa confesión de la introducción, creo casi seguro que debe ser así. De modo que este libro se convertiría en un relato más que interesante para todos los que estamos inmersos en esta aventura.

En su primer capítulo, "Quedarse con los grifos", nos cuenta la historia de una pareja española que regresa a su casa a finales de 1996 con sus dos hijos, de seis y siete años, adoptados en Bulgaria. Debo confesar que el relato me ha gustado muchísimo, por su ternura y por su crueldad. Ya desde el principio, en Sofía, los niños inventaron la historia de que ellos eran sus auténticos padres desaparecidos que por fin habían sido encontrados en España. Era la forma que los niños tenían de borrar las carencias, el abandono, el orfanato, la casa de acogida y los malos tratos. La lengua y el país extranjeros no suponían mayor obstáculo para su historia. Y así se la iban contando a todo aquel con el que se cruzaban por las calles y plazas de la capital búlgara.

Ya en España, la adaptación no resultó tan fácil como esperaban: pesadillas en las que los demás niños del orfanato cogían al mayor y tiraban de él para llevárselo de vuelta a Bulgaria, lágrimas y dolor, reacciones de bebé del pequeño como chuparse el pulgar, falta de entendimiento debido al idioma, travesuras sin fin, nervios y excitación, besos, cuentos al anochecer, recuerdos tristes, golpes contra objetos porque es la forma en que ellos entienden el amor ("si no me pegas es que no me quieres. Pégame, pégame" gritan los niños.)

Cuesta hacerle entender a unos niños pequeños, pero con un pasado brutal, lo que está bien y lo que está mal. Por desgracia, casos así son muy frecuentes y todos debemos prepararnos para lo peor aunque en el fondo deseemos que no sea nuestro caso, que nuestros pequeños no hayan tenido que vivir tanto dolor y tanta crueldad.

Al leerlo, me pareció muy inteligente la forma que tiene Elena, la madre, de afrontar las pesadillas del pequeño Milen. El niño se despierta todas las noches con pesadillas en las que los demás niños del orfanato se ríen de ellos, les rompen las fotos de sus padres adoptivos y tiran de sus brazos para que vuelva a Bulgaria y se quede siempre allí. El llora, patalea asustado y dice que se quiere quedar siempre en España, con su madre Elena y sus besos. Al parecer, es verdad que en Bulgaria le rompieron las fotos que la pareja les había dejado en su primer viaje, y el subconsciente del niño se ha apoyado en ese hecho para inventar el sueño que lo atormenta todas las noches. La madre sufre, el niño sufre y el pequeño Yon se asusta porque no siempre entiende lo que pasa. 

La solución que la madre intenta, y que es la que finalmente tiene éxito, es inventarse un nuevo sueño entre los tres. En ese sueño, van a volver a Bulgaria y Elena les va a decir a todos que es su madre, su maika, que ella y su tatko (padre) quieren que vivan los cuatro en España y que organizarán una fiesta para despedirse de los demás y decirles adiós. Si le agarran otra vez, ella les dirá que lo suelten. El niño no confía mucho en ese plan pero, al día siguiente, Milen se levantó con una radiante sonrisa. Y dijo: "¡Se han ido todos, se quedan en Bulgaria! Estás tú conmigo, maika. Me abrazas. Con el dedo les dices que me quedo aquí contigo, en esta España, ellos en Bulgaria. Merendamos y nos reímos. Adiós, adiós, grito a todos, y no lloro. Me voy con mi madre, les digo, me quedo con mi maika que me quiere sin pegarme, ni a Yon. Nos quedamos en España".

Uff, Milen y Yon ya no lloran... ¿y tú?



2 comentarios:

  1. Que bonita solución. Me ha encantado la entrada y me tomo nota para leer ese libro

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    Respuestas
    1. Es precioso y duro a la vez. Lo que me gusta es que, pese a ser una novela, todo parece indicar que es una situación real vivida por la persona que se esconde tras el nombre de Marta Abadía, por eso es un testimonio tan valioso. Desde aquí, todo mi reconocimiento a esa gran mujer y gran madre.

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