lunes, 22 de junio de 2015

Mensajes fundamentales

Ya sabéis que, de vez en cuando, escribo de cosas que no tienen mucho qué ver con la adopción. Esta es una de esas ocasiones, pero creo que merece la pena. Este fin de semana estábamos un poco más relajados y disfrutamos de una de esas dobles sesiones de cine que a veces nos apetecen. Y he de decir que nuestra elección fue bastante acertada, pues tuvimos la oportunidad de disfrutar con dos películas que, calidad aparte (que la tienen), parecen dos cuentos de los que podemos extraer alguna moraleja digna de enseñar a nuestros hijos.

La primera fue "Tomorrowland. El mundo del mañana", una película que esperábamos que fuera entretenida pero nada más. Un espectáculo de ciencia ficción al servicio de George Clooney. Pero mira por dónde nos encontramos con una película que no pasará precisamente a la Historia del Cine pero que sí lanza un mensaje muy importante: lucha por tus sueños, nada es imposible si crees firmemente en ello.

Dirigida por Brad Bird para Walt Disney Pictures, nos cuenta la historia de dos personajes que, sin querer, verán unidos sus destinos. Una optimista y espabilada adolescente (Britt Robertson) y un antiguo niño prodigio convertido en un adulto desilusionado y un pelín amargado (George Clooney) se verán envueltos en una aventura bastante peligrosa para salvar el mundo real y, de paso, el mundo de los sueños. Un mundo enigmático situado en algún lugar del tiempo y del espacio, Tomorrowland, al que los dirigirá una niña bastante simpática y sabia (Raffey Cassidy) a la que me daban ganas de adoptar en ese mismo momento.



La segunda fue "White God (Dios blanco)", una película húngara en la que nos presentan una sociedad en la que los dueños de perros que no son de una raza clara deben satisfacer un impuesto. Una tasa que el padre de Lili (Zsófia Psotta), una niña de trece años, no está dispuesto a pagar. Lili hace todo lo posible porque no la separen de su perro Hagen, pero ante la amenaza de las autoridades el padre lo abandona junto a las vías del tren. Hagen se ve obligado a sobrevivir como puede y, cuando están a punto de sacrificarlo, consigue escapar de la perrera junto a cientos de canes más. Todos ellos, organizados como si fueran un ejército, comenzarán una carrera por las calles desiertas de Budapest en busca de venganza. Parece que sólo Lili será capaz de acabar con este enfrentamiento entre perros y humanos.

Dirigida por Kornél Mundruczó, se trata de una conmovedora película en la que los amantes de los perros sufrirán. Hacedme caso, llevaros un paquete de kleenex. Yo los utilicé. El film puede verse simplemente como un alegato en contra del maltrato a los animales, pero hay quien va más lejos y ve en la rebelión de los perros una alegoría de lo que puede suceder próximamente en Europa con las clases más deprimidas o con las minorías perseguidas. Sea como sea, la película es muy recomendable y presenta varios temas sobre los que pensar: el maltrato a los animales, la superioridad con la que tratamos en ocasiones a otros seres vivos, las drogas y el alcohol en la adolescencia, las relaciones padres-hijos, el divorcio de los padres, entre otros.

Decir simplemente que la escena final es magnífica y que a la chica me la llevaba también a casa, jeje. En cualquier caso, nos quedaremos con esa frase tan escuchada y a la vez tan ignorada: él nunca lo haría.




Dos películas muy diferentes pero con mensajes claros que nunca debemos olvidar: lucha por tus sueños, no pierdas la esperanza y trata bien a todos los que te rodean. ¿No son mensajes imprescindibles que enseñar a los más pequeños?

2 comentarios:

  1. La verdad es que si. No me gustan mucho las pelis de ciencia ficción, pero tras tu recomendación me lo planteo. Gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Más que ciencia ficción, sería fantástica. No sale el espacio ni nada así. Y White God muy buena, aunque dura.

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...