martes, 23 de junio de 2015

"Los gitanos y la solidaridad" (Cuento gitano)

Hoy os traigo un cuento gitano, se llama "Los gitanos y la solidaridad" y he querido incluirlo porque muchos de los niños que se dan en adopción tanto en España como en otros países, Bulgaria por ejemplo, son de esta etnia. En la mayoría de los países han terminado por ser considerados poco menos que una raza inferior, los prejuicios de los blancos occidentales les impiden a menudo aceptarlos en igualdad de condiciones y, mucho menos, adoptarlos, así que ya es hora de ir poniendo algún remedio a esto. Espero que os guste.


LOS GITANOS Y LA SOLIDARIDAD
 
Una noche, sentada en la cama, la abuela de Sara le contaba un cuento y le decía en un murmullo:
"Eres la hija del viento, mi gitana, mi corazón errante". Escucha: esta historia forma parte de nuestro pueblo y ocurrió hace muchos, muchos años...
Los gitanos viajábamos por Centro Europa llevando alegría y cosas de utilidad. Quien no afilaba cuchillos para la cocina, vendía cacharros para la casa. Otros leían las manos y algunos sabían de plantas para el dolor de muelas. Cacharreros, malabaristas, cuentistas, cantores... todo esto éramos los gitanos.

La llegada a un pueblo era recibida con bullicio. Todo el mundo salía de sus casas y se reunía en la plaza para escuchar las novedades que traíamos. Se cantaba, reía y se escuchaban historias. Eran buenos tiempos para los gitanos.

 
Y sucedió que un día llegamos con nuestras canciones a una pequeña aldea y ¡nadie salió a recibirnos! Las puertas estaban cerradas a cal y canto. No se escuchaba ni un suspiro. Parecía que el mundo se hubiera parado. Quedamos desconcertados ante este silencio cuando, de repente, una niña apareció y nos contó lo que había sucedido: 

Todo empezó cuando la panadera le negó un poco de masa al molinero. Éste le negó un poco de grano al zapatero. El zapatero se negó a remendar los zapatos a una campesina. Ésta se negó a dar un vaso de agua al cartero. El cartero se negó a llevar las cartas a la maestra. La maestra se negó a dar clase y los niños se negaron a ayudar en los campos... y así la solidaridad desapareció del pueblo. Todos se encerraron en sus casas y la tristeza se adueñó de las calles.
Los gitanos se sentaron a deliberar y decidieron que harían una fiesta donde invitarían a todos los vecinos del pueblo, así la solidaridad volvería de la mano de ella misma. Cocieron pan, asaron comida, llenaron sus calles de farolas con luz...

Por la noche todas las calles estaban preciosas, pero seguían vacías. Casa por casa, puerta por puerta, fueron llamando por su nombre a todos los vecinos y éstos iban asomando sus cabezas con cautela. 
Aquella noche la panadera, el molinero, la campesina, el zapatero, el cartero y la maestra bailaron de la mano, alrededor de la hoguera. Y dicen que la señora Solidaridad estuvo dando abrazos y besos a todos".

Recuerda, Sara, enseñar a tus hijos y a tus nietos que nuestro pueblo es un pueblo errante, que ama la vida y la libertad, que nuestro viaje comenzó en un país llamado India, que el mundo entero es nuestro hogar y que todos los seres humanos somos una gran familia.

Nunca reniegues de tu raza gitana."

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...