martes, 30 de junio de 2015

Relato de una hija adoptada

Hoy quiero hacerme eco de una carta que escribió una chica adoptada. El relato tiene ya cinco años, pero no por ello es menos emotivo ni ha perdido vigencia. La chica, Verónica Fiorito, tiene ya 37 años pero recuerda perfectamente los hechos y los sentimientos que ha vivido desde chiquitita y, por ello, lanza una llamada de socorro para que los gobiernos aceleren los procesos de adopción. Todo por el bien de los niños.


El relato de una hija

Me llamo Verónica Fiorito, tengo 32 años y soy hija adoptiva. En realidad me gusta decir "hija del corazón", como me enseñaron mis Padres. Soy de Rosario, llegué a las vidas de mis Padres un 17 de Marzo de 1979 a los 19 meses. Ellos ya tenían un hijo biológico de diez años que me quiso desde el primer momento que me vio y, gracias al amor que nos enseñaron mis padres, siempre fuimos muy unidos. Yo sufría de un pequeño grado de desnutrición que afectaba a mi maduración, ya que no podía caminar ni tomar objetos, no realizaba los movimientos normales de una nena de esa edad. Gracias al amor y dedicación de mis padres, al año de estar con ellos ¡corría más ligero que el correcaminos! Ya no había ninguna secuela de la falta de atención que sufrí.

Siempre supe que soy el fruto del amor de mis padres pero no de la forma convencional en que nacen los hijos. Mi mamá no sufrió dolores de parto pero si sufrió el tiempo de espera. Y no fueron nueve meses dentro de su panza, fueron muchos más al lado del teléfono, esperando una citación.

Me sumé al grupo Club de Padres para ayudar a personas que están dispuestas a dar amor incondicionalmente, como cualquier padre, y para ayudar a los chicos como yo que aún esperan el milagro: que la vida les regale padres que les enseñe a caminar, que pueda darles un remedio para bajar la fiebre o seque sus lágrimas. Que estén allí cuando empiezan a nadar, a andar en bici o, simplemente, sentir la felicidad de poder decirle a alguien "MAMA" y "PAPA".

Me pregunto por qué nosotros, los hijos, no somos escuchados. ¿No tenemos derecho a elegir? Además del maltrato de las personas que nos traen al mundo también tenemos que sufrir el maltrato de jueces que pierden el tiempo intentando mantener lazos con personas que no nos brindan atención ni, sobretodo, AMOR. Jueces que hacen dormir nuestra niñez en un expediente perdido en un cajón.

QUIENES DICEN CUIDAR DE NUESTROS DERECHOS NOS HACEN SUFRIR LA FALTA DE UNA FAMILIA.

Conozco mi nombre biológico, el de la persona que me dio la vida. Se que tengo tres hermanos biológicos y hoy, con 32 años, puedo decidir si quiero restablecer ese vínculo y me pregunto si saben que la curiosidad pasa por los hermanos y no por los padres. ¿Por qué la ley no ampara ese derecho? ¿Por qué querer imponerlo?

El Proyecto de Ley* que trata este grupo de padres ampara a los niños que todavía están en hogares y pretende agilizar las cosas para que muchas parejas puedan llegar a tener su hijo y para que muchos niños tengan otra oportunidad de saber lo que es una familia.

Espero que muchos más hijos del corazón se unan al grupo para que seamos más los que podamos decir que la vida nos dio el regalo más hermoso de todos: una familia.

Verónica Fiorito
9 de Febrero de 2010 


* En referencia al Proyecto de Ley presentado en ese momento por un grupo de padres adoptivos y futuros padres adoptantes, quienes de común acuerdo y con el derecho que otorga la Ley de Iniciativa Popular tenían un proyecto para agilizar la Adopción. Para ello se necesitaba juntar 400.000 firmas para que fuera tratado en el Congreso de la Nación Argentina. En el blog enunciado se puede hallar información al respecto.

lunes, 29 de junio de 2015

Dinamarca y el abandono de niños

Erik Valeur es un periodista y escritor danés que ha ganado diversos premios con su primera novela, "El séptimo niño", publicada en 2014 por la editorial Maeva. Se trata de una novela de misterio donde un orfanato al norte de Copenhague juega un papel decisivo. No puedo opinar del libro ni del autor como tal porque todavía no lo he leído, lo tengo pendiente en mi biblioteca particular. Otro libro que ahora está en el candelero, "El niño 44", me ha enganchado demasiado como para empezar a leer otro mientras tanto, pero esa es otra historia....

Lo que me ha llamado la atención de Erik Valeur es que él, precisamente, es un niño adoptado que sabe lo que significa vivir en un orfanato. Nació en Copenhague en 1955 pero resulta que en este país, símbolo de una sociedad libre y avanzada para nuestras mentalidades del sur, hubo una avalancha de abandonos de niños allá por los años setenta. ¿No lo sabíais? Yo tampoco, y fue lo que me llamó la atención.

He querido rescatar aquí una entrevista que el autor concedió en Barcelona. Es, cuando menos, curiosa, porque nos descubre una faceta totalmente desconocida para muchos acerca de este país nórdico.

 

“En Dinamarca todavía hay gente que llora y busca respuestas sobre su pasado en los orfanatos del país”

 

Usted empezó esta novela ante la imposibilidad de escribir un reportaje periodístico sobre los niños dados en adopción en su país, Dinamarca. ¿Puede darnos más detalles sobre esto?
Yo pasé los dos primeros años de mi vida en un orfanato y me pareció interesante buscar los siete niños con quienes conviví entonces. Pretendía escribir un reportaje sobre la vida de esos niños una vez se habían hecho adultos, ver si el paso por el orfanato les había condicionado, pero fue imposible porque el Estado renovaba la identidad de los niños. Lo que sí pude hacer fue investigar sobre el tema y eso lo aproveché para escribir la novela. Inventé los siete personajes, sus familiares y los misterios que los rodean, para que luego se encontraran cuarenta años después de ser adoptados.

¿Por qué todavía hoy el silencio rodea el tema de las adopciones e incluso algunos implicados no quieren hablar del tema?
En Dinamarca hubo decenas de miles de madres jóvenes que parieron siendo solteras, cosa que en los años setenta estaba mal visto, era motivo de vergüenza. Eso hizo que el silencio permanezca todavía. Cuando la novela fue publicada, parece ser que tocó algún nervio. Cada persona y cada institución danesa conocía algún caso de niño adoptado, y el debate se avivó sobre cómo pudimos hacer eso y luego callarlo, no poder hablar de ello.

Su novela ha sido un éxito en Dinamarca. ¿Eso le hace pensar que la sociedad necesita respuesta?
Espero que así sea, que realmente haya necesidad de encontrar respuestas al respecto. Hay unos 60.000 niños adoptados que siguen vivos y Dinamarca es un país pequeño. Desde los años 80 se ven muchas madres solteras, la sociedad ha avanzado, pero eso no quita que haya que dar respuesta a esas historias personales que son tan importantes, porque apuntan al orfanato, a los padres biológicos, al personal que los cuidó… Algunos de aquellos niños son ahora adultos que siguen afectados y buscan respuestas.

Quizá algunos de esos adultos han contactado con usted después de publicar la novela…
Mucha gente lo ha hecho. Por teléfono, mail o en persona. El año pasado estuve viajando por Dinamarca de promoción, mostrando fotografías, explicando mi caso y las experiencias de todos aquellos que entrevisté como periodista. En aquellas presentaciones siempre había alguien que preguntaba… Los veía ahí sentados, llorando, hasta que se acercaban, al final, para enseñarme alguna fotografía, para decirme en qué orfanato estuvieron y me preguntaban si podrían haber sido felices. En los años setenta había unos sesenta orfanatos por todo el país, no es fácil tener respuestas para todo, así que les decía que ellos tenían que hacer su propia investigación.

Antes comentaba que los dos primeros años de su vida estuvo en un orfanato. Era usted muy pequeño pero quizá le quedó algo de aquella experiencia…
La verdad es que no recuerdo demasiado, apenas un pequeño detalle. Yo volví al orfanato donde estuve para buscar a quienes me habían cuidado, por ejemplo, y eso hizo que continuara una investigación que me sirvió para escribir la novela.

¿Diría que El séptimo niño es básicamente una novela sobre niños adoptados o, en general, sobre la relación de padres e hijos?
Lo segundo, sin duda. Muchos padres, adoptivos o biológicos, no llegan a hacer bien las cosas, no saben lo que pasa en realidad en la mente de los niños. Los ponen en habitaciones oscuras y cierran la puerta, por ejemplo. Precisamente de esto sí tengo un recuerdo: yo, de niño, en una habitación con otros chicos de mi edad solos, profundamente asustados, intentando comunicarnos a oscuras. Esto, en algunos casos, conlleva consecuencias psicológicas. Muchos padres suelen olvidarse de que sus actos pueden afectar a aquellos que aman, a sus propios hijos, y los niños no tiene forma de explicar a sus padres que lo están haciendo mal. Espero que cada generación recuerde qué hicieron mal sus padres y no repitan esos errores con sus hijos.

¿Cree que la infancia convoca a un público universal tanto en cine como en literatura?
A lo largo de los años hemos podido comprobar que tanto en cine como en literatura la infancia despierta un interés enorme en todo el mundo. Cuando era periodista, hice muchos retratos de carácter humano y siempre eran muy intensos. Por ejemplo, cuando les pedía que describieran su habitación, el ruido que oían de la calle desde su ventana, cuál era su primer recuerdo de infancia… se les humedecían los ojos al responder y a veces contaban historias terribles sobre otras personas. Todos hemos tenido una infancia y nos gusta saber sobre la infancia de los demás, aunque sea a través de la ficción.

¿Cree usted que a pesar de lo que ha avanzado la psicología y el psicoanálisis, la infancia todavía está infravalorada?
Hay psicólogos que se lo toman muy en serio, aunque no todos coincidan en las interpretaciones. La sociedad es cada vez más compleja, todos vivimos muy rápido, trabajamos, nos pasamos mucho rato conectados a Internet, vamos corriendo de un sitio a otro y es muy fácil olvidarnos que los niños viven en otro tipo de mundo. Puede ser un mundo muy diferente, muy solitario. Muchos padres de esta sociedad contemporánea olvidan esto y es algo terrible, porque son sus hijos.

Su novela refleja cómo la imposibilidad de abortar puede conducir a una situación anómala en la sociedad. En España hemos vivido el intento de introducir una durísima ley contra el aborto que finalmente ha sido frustrada. ¿Considera que las leyes contra el aborto en Europa se aplican con demasiada frialdad?
En Dinamarca hemos vivido una situación similar y por eso lo puse en la novela. Seguramente esa manera de pensar de algunos políticos muy conservadores viene de una tendencia que crece en Estados Unidos de minimizar cualquier ley que favorezca el aborto.

Uno de los personajes de su novela es Magna, la directora del orfanato durante muchos años que en el momento de la novela ya es una anciana retirada. ¿Cree que la justicia debe investigar todas las Magnas que ayudan a ocultar el pasado? ¿O es mejor no remover el pasado y seguir adelante?
Yo me pondría un poco en el medio. No creo que haya que investigar todas las situaciones como si fueran crímenes, pero es necesario avivar el debate sobre las acciones de todas aquellas personas que aun con buen corazón fomentaron algún tipo de tragedia.

viernes, 26 de junio de 2015

El café de los viernes II

¡Buenos días amig@s! Ya es viernes otra vez y vamos a tomarnos ese delicioso café juntos. Estas semanas he leído en varios foros bastantes opiniones a favor de cambiar el lugar de nacimiento de nuestros peques en su DNI y poner, en vez del real, la ciudad en la que vivimos. Ni sabía que eso se pudiera hacer, ni se me había pasado por la imaginación. 
 
Muchos padres creen que así evitan problemas a sus hijos en el futuro, que no tendrán que dar explicaciones a nadie sobre sus orígenes salvo que ellos quieran y tendrán más sencillo el acceso a un trabajo, a asistencia médica, etc. Los detractores opinan que así no se solucionan los problemas, que lo que hay que hacer es combatir el racismo y no cambiar datos, que de esta forma se le está negando al niño su pasado y le estamos dando una mala imagen de su país. Entiendo las dos posturas. Yo, personalmente, no creo que lo cambiara. Pero eso lo digo ahora, quizás cuando tenga a mis niños en casa y surjan problemas cambie de opinión. La controversia está servida... ¿qué opináis vosotr@s?
 
Nuestra amiga Raquel http://adoptandoenchita.blogspot.com.es nos decía: "Hola a tod@s, comparto la idea de Mariajo de mantener todos los vínculos posibles entre nuestros hijos y sus orígenes, creo que es una forma más de respetar sus raíces y que se sientan orgullosos de quienes son y de donde vienen. No obstante, en el día a día, para favorecer a nuestros hijos, tomaremos algunas decisiones distintas a las que teníamos planteadas, pero bueno entiendo que eso también es resiliencia".   
 
Efectivamente Raquel. Yo creo que hasta que no estemos frente a determinadas situaciones, no sabremos exactamente cómo actuar. Lo importante es que los niños conozcan sus verdaderos orígenes y se sientan orgullosos de dónde vienen y de lo que son. Un DNI no deja de ser un papel y, como tal, tiene el valor que cada uno le quiera dar.
 
Roberto http://eliniciodeunanuevahistoria.blogspot.com.es/ nos decía:  "Estoy completamente de acuerdo con las dos. Creo que los vínculos con sus orígenes tienen que permanecer. Aunque también veo (a través de experiencias que ya han tenido otras familias), que no siempre es fácil y que con el tiempo estos vínculos en muchos casos se dilatan y quedan en un mero recuerdo.
En cualquier caso dependerá de cada niño, de cada familia, y de cada situación". 

Y vosotr@s, ¿qué opináis?

jueves, 25 de junio de 2015

Poema Las dos madres

Hasta ahora, nunca había publicado una poesía en el blog. La verdad es que no soy muy aficionada a los poemas, y mi marido tampoco, pero ayer descubrí uno tan bonito que no podía dejar de ponerlo aquí. Si lo leéis, lo entenderéis. Se titula ...


 "Las dos madres"

Había una vez dos mujeres que no se conocían.
De una no te acuerdas, a la otra la llamas mamá.
Dos vidas diferentes se pusieron de acuerdo para darte la vida.
Una se convirtió en tu estrella del norte, la otra en la luz del sol.
La primera te dio la vida, la segunda te enseñó a vivir.
La primera te dio la necesidad de ser querida, la segunda estaba allí para quererte.
La una te dio la nacionalidad, la otra te dio un nombre.
La una te dio la semilla de la inteligencia, la otra te dio un alma.
La una te dio las emociones, la otra hizo desaparecer tus miedos.
La una vio tu primera sonrisa, la otra enjuagó tus lágrimas.
La una renunció a ti, era todo lo que podía hacer.
La otra quería un hijo con todo su corazón y Dios la llevó a ti.
Y ahora me pides con lágrimas en los ojos, la vieja cuestión, ¿herencia o entorno?
¿Qué hace que seas como eres?
Ni la una ni la otra, querida
¡tal sólo dos formas diferentes de amor!


miércoles, 24 de junio de 2015

Idóneos en Bulgaria

Parece que la noche de San Juan nos tenía guardado un regalo, y es que ayer por la tarde nos esperaba en Correos una carta del Gobierno de Aragón en la que nos comunicaban que somos idóneos para adoptar uno o dos niños de Bulgaria. La noticia ya no causó tanta sorpresa como la nacional, pero no por eso deja de ser emocionante. Es un paso más y ahora sólo queda esperar a que nos envíen la resolución definitiva para poder enviar todo el expediente a Sofía.

Esta mañana he hablado con el IASS y me han confirmado varias cosas:
  1. En adopción nacional no tenemos que hacer nada más. Ha pasado ya el plazo de 15 días para hacer alegaciones y, desde ese momento, aunque aún no hayamos recibido la resolución definitiva, ya estamos en lista y nos pueden tener en consideración para una asignación en cualquier momento. La idoneidad tiene una validez de cinco años, aunque pueden solicitar antes una nueva entrevista para confirmar que todo sigue igual. Una compañera del curso me comenta que gente que ella conoce ha tenido que hacer de nuevo los tests a los tres años. Veremos si es así o cómo funciona, pero ya podemos decir que en Nacional... ¡¡estamos administrativamente "embarazados"!!
  2. En adopción internacional se abre ahora un plazo de 10 días para hacer alegaciones, pasados los cuales nos enviarán desde Gerencia la resolución definitiva. No sabemos cuánto tiempo tardará, llevo toda la mañana intentando hablar con la Jefa de Sección de Acogimiento y Adopción y todavía no lo he conseguido, pero lo seguiré intentando. Nos gustaría saber si hay un plazo para que nos lo envíen y cómo se hará la tramitación al trabajar directamente con una Fundación Búlgara, es decir, si tenemos que enviar toda la documentación nosotros como si fuéramos por libre o si primero tiene que pasar por ellos como si fuera protocolo público. La idoneidad para internacional tiene una validez de tres años, así que nos hacemos a la idea de que tocará renovar papeles.

También he mandado un email a la Fundación Búlgara para confirmar toda la información que nos dieron en su día y comunicarles que tramitaremos con ellos. Al final nos hemos decidido por AMOR, donde trabaja un equipo de personas que nos han inspirado mucha confianza. Esperamos que nos contesten en las próximas horas y así empezaremos ya a preparar papeles. ¡¡Qué ilusión!!

Y, como soy un poco pesada, voy a recordar otra vez la documentación que tenemos que preparar para Bulgaria:






martes, 23 de junio de 2015

"Los gitanos y la solidaridad" (Cuento gitano)

Hoy os traigo un cuento gitano, se llama "Los gitanos y la solidaridad" y he querido incluirlo porque muchos de los niños que se dan en adopción tanto en España como en otros países, Bulgaria por ejemplo, son de esta etnia. En la mayoría de los países han terminado por ser considerados poco menos que una raza inferior, los prejuicios de los blancos occidentales les impiden a menudo aceptarlos en igualdad de condiciones y, mucho menos, adoptarlos, así que ya es hora de ir poniendo algún remedio a esto. Espero que os guste.


LOS GITANOS Y LA SOLIDARIDAD
 
Una noche, sentada en la cama, la abuela de Sara le contaba un cuento y le decía en un murmullo:
"Eres la hija del viento, mi gitana, mi corazón errante". Escucha: esta historia forma parte de nuestro pueblo y ocurrió hace muchos, muchos años...
Los gitanos viajábamos por Centro Europa llevando alegría y cosas de utilidad. Quien no afilaba cuchillos para la cocina, vendía cacharros para la casa. Otros leían las manos y algunos sabían de plantas para el dolor de muelas. Cacharreros, malabaristas, cuentistas, cantores... todo esto éramos los gitanos.

La llegada a un pueblo era recibida con bullicio. Todo el mundo salía de sus casas y se reunía en la plaza para escuchar las novedades que traíamos. Se cantaba, reía y se escuchaban historias. Eran buenos tiempos para los gitanos.

 
Y sucedió que un día llegamos con nuestras canciones a una pequeña aldea y ¡nadie salió a recibirnos! Las puertas estaban cerradas a cal y canto. No se escuchaba ni un suspiro. Parecía que el mundo se hubiera parado. Quedamos desconcertados ante este silencio cuando, de repente, una niña apareció y nos contó lo que había sucedido: 

Todo empezó cuando la panadera le negó un poco de masa al molinero. Éste le negó un poco de grano al zapatero. El zapatero se negó a remendar los zapatos a una campesina. Ésta se negó a dar un vaso de agua al cartero. El cartero se negó a llevar las cartas a la maestra. La maestra se negó a dar clase y los niños se negaron a ayudar en los campos... y así la solidaridad desapareció del pueblo. Todos se encerraron en sus casas y la tristeza se adueñó de las calles.
Los gitanos se sentaron a deliberar y decidieron que harían una fiesta donde invitarían a todos los vecinos del pueblo, así la solidaridad volvería de la mano de ella misma. Cocieron pan, asaron comida, llenaron sus calles de farolas con luz...

Por la noche todas las calles estaban preciosas, pero seguían vacías. Casa por casa, puerta por puerta, fueron llamando por su nombre a todos los vecinos y éstos iban asomando sus cabezas con cautela. 
Aquella noche la panadera, el molinero, la campesina, el zapatero, el cartero y la maestra bailaron de la mano, alrededor de la hoguera. Y dicen que la señora Solidaridad estuvo dando abrazos y besos a todos".

Recuerda, Sara, enseñar a tus hijos y a tus nietos que nuestro pueblo es un pueblo errante, que ama la vida y la libertad, que nuestro viaje comenzó en un país llamado India, que el mundo entero es nuestro hogar y que todos los seres humanos somos una gran familia.

Nunca reniegues de tu raza gitana."

lunes, 22 de junio de 2015

Mensajes fundamentales

Ya sabéis que, de vez en cuando, escribo de cosas que no tienen mucho qué ver con la adopción. Esta es una de esas ocasiones, pero creo que merece la pena. Este fin de semana estábamos un poco más relajados y disfrutamos de una de esas dobles sesiones de cine que a veces nos apetecen. Y he de decir que nuestra elección fue bastante acertada, pues tuvimos la oportunidad de disfrutar con dos películas que, calidad aparte (que la tienen), parecen dos cuentos de los que podemos extraer alguna moraleja digna de enseñar a nuestros hijos.

La primera fue "Tomorrowland. El mundo del mañana", una película que esperábamos que fuera entretenida pero nada más. Un espectáculo de ciencia ficción al servicio de George Clooney. Pero mira por dónde nos encontramos con una película que no pasará precisamente a la Historia del Cine pero que sí lanza un mensaje muy importante: lucha por tus sueños, nada es imposible si crees firmemente en ello.

Dirigida por Brad Bird para Walt Disney Pictures, nos cuenta la historia de dos personajes que, sin querer, verán unidos sus destinos. Una optimista y espabilada adolescente (Britt Robertson) y un antiguo niño prodigio convertido en un adulto desilusionado y un pelín amargado (George Clooney) se verán envueltos en una aventura bastante peligrosa para salvar el mundo real y, de paso, el mundo de los sueños. Un mundo enigmático situado en algún lugar del tiempo y del espacio, Tomorrowland, al que los dirigirá una niña bastante simpática y sabia (Raffey Cassidy) a la que me daban ganas de adoptar en ese mismo momento.



La segunda fue "White God (Dios blanco)", una película húngara en la que nos presentan una sociedad en la que los dueños de perros que no son de una raza clara deben satisfacer un impuesto. Una tasa que el padre de Lili (Zsófia Psotta), una niña de trece años, no está dispuesto a pagar. Lili hace todo lo posible porque no la separen de su perro Hagen, pero ante la amenaza de las autoridades el padre lo abandona junto a las vías del tren. Hagen se ve obligado a sobrevivir como puede y, cuando están a punto de sacrificarlo, consigue escapar de la perrera junto a cientos de canes más. Todos ellos, organizados como si fueran un ejército, comenzarán una carrera por las calles desiertas de Budapest en busca de venganza. Parece que sólo Lili será capaz de acabar con este enfrentamiento entre perros y humanos.

Dirigida por Kornél Mundruczó, se trata de una conmovedora película en la que los amantes de los perros sufrirán. Hacedme caso, llevaros un paquete de kleenex. Yo los utilicé. El film puede verse simplemente como un alegato en contra del maltrato a los animales, pero hay quien va más lejos y ve en la rebelión de los perros una alegoría de lo que puede suceder próximamente en Europa con las clases más deprimidas o con las minorías perseguidas. Sea como sea, la película es muy recomendable y presenta varios temas sobre los que pensar: el maltrato a los animales, la superioridad con la que tratamos en ocasiones a otros seres vivos, las drogas y el alcohol en la adolescencia, las relaciones padres-hijos, el divorcio de los padres, entre otros.

Decir simplemente que la escena final es magnífica y que a la chica me la llevaba también a casa, jeje. En cualquier caso, nos quedaremos con esa frase tan escuchada y a la vez tan ignorada: él nunca lo haría.




Dos películas muy diferentes pero con mensajes claros que nunca debemos olvidar: lucha por tus sueños, no pierdas la esperanza y trata bien a todos los que te rodean. ¿No son mensajes imprescindibles que enseñar a los más pequeños?

viernes, 19 de junio de 2015

El café de los viernes I

Dicen que rectificar es de sabios, así que allá voy. Las últimas semanas he recibido varios correos preguntándome cómo había qué hacer para comentar en la sección "El café de los viernes". Parece que no está muy claro, aunque la verdad es que blogger tampoco permite hacer muchas cosas con las páginas estáticas. Como veo que la solución es complicada y, tras darle muchas vueltas al coco, he decidido que lo mejor es que esos cafés "nos los tomemos" cada semana directamente en la página principal. Es decir, a partir de hoy, los cafés de los viernes pasarán a ser una entrada más donde podréis compartir vuestras opiniones mediante un comentario normal y corriente. Siento mucho marearos con tanto cambio, pero todavía soy algo novata en este mundo y lo único que pretendo es hacer un blog lo más intuitivo y sencillo posible. 

Dejaré la pestaña con las presentaciones de todos aquellos amigos que nos las habéis enviado y, por supuesto, podéis seguir enviando más. ¡Cuantos más numeroso sea el grupo, mejor! Y a partir de este momento empezaré a publicar como entradas en la página principal los cafés de cada viernes. Espero que así mejore el funcionamiento de "Papás por adopción" y nadie tenga problemas para participar en él. ¡Gracias por vuestra paciencia!

Por cierto, que ya tenéis activada la opción de proponer temas de conversación en la encuesta que aparece a la derecha de la pantalla.


Y empezamos retomando el primer café que compartimos. ¿Os acordáis? Roberto nos proponía hablar de un tema bastante interesante que nos afecta a todos: ¿Cómo sobrellevar la larga espera? 

A mí se me ocurren un montón de ideas, aunque no sé si serán muy eficaces: leer libros de adopción y de niños para conocer más a fondo el proceso y lo que nos espera después, informarte del país en caso de adopción internacional y aprender el idioma nativo de tus futuros hijos, hacer un álbum de fotos para ellos, llevar un diario o un cuento que recoja todo el proceso, distintas manualidades (muñecos, colchas, etc), disfrutar de tu pareja y del tiempo libre que luego se reducirá o directamente pasará al olvido, hacer deporte para soltar adrenalina y descargar toda la tensión acumulada, realizar obras y tareas pendientes en casa antes de la llegada de los niños, seguir con tu vida y, por supuesto.... hacer y leer los blogs!!! 

Roberto opina que "sin duda, hablar del tema ayuda, aunque sea para desahogarse, bien directamente con amigos, familia, o a través de un blog. Clases de Tai Chi, y de relajación no vendrían tampoco mal".

Y vosotr@s, ¿qué hacéis para sobrellevar la espera?

jueves, 18 de junio de 2015

Barco de Vapor

El Barco de Vapor es una colección de literatura infantil creada en 1978 que, con el tiempo, se ha convertido en un referente de la literatura infantil y juvenil. En esta colección se publican los libros galardonados con el Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor, convocado por la Fundación SM, en cuatro series según la edad y capacidad lectora de sus pequeños destinatarios:
  1. La Serie Blanca para niños de 6-7 años que están empezando a leer.
  2. La Serie Azul para niños a partir de 7 años que ya saben leer.
  3. La Serie Naranja para niños a partir de 9-10 años que se atreven ya con textos más largos.
  4. La Serie Roja para niños a partir de 12 años que ya disfrutan de la lectura.
Seguro que la mayoría de los de mi generación os acordáis de ellos y habéis pasado muchas horas disfrutando de su lectura cuando érais pequeños. ¿Verdad? Pues bien, hoy os quiero hablar de dos que vienen como anillo al dedo.

"La historia de Ernesto" (Serie Blanca, Mercè Company) nos cuenta un día en la vida de Ernesto, un pequeño de seis años que fue adoptado de bebé. Pero no es un día cualquiera, sino un día muy especial. Ese día, Ernesto y sus padres celebran el Día de su Llegada. Paso a paso, los padres le cuentan cómo llegó hasta ellos, cómo lo cuidan, educan y quieren. Le explican que sus padres biológicos lo querían, pero no podían ocuparse de él. El niño ha escuchado muchas veces la historia de su llegada y le encanta, quizás porque le confirma que sus papás le querrán siempre y nunca le van a abandonar. A la vez, vemos cómo los padres adoptivos regalan a Ernesto una pequeña gatita y cómo el niño se encariña con ella, la cuida y la quiere, estableciendo cierto paralelismo con su propia adopción. Es un libro enternecedor y pensado específicamente para los más pequeños de la casa. Aquí podéis leer el primer capítulo:


El otro libro es "Mai" (Serie Roja, Hilda Perera), destinado a niños un poco más mayores que ya comprenden el significado de las historias y disfrutan con ellas. Mai es una niña vietnamita que ha quedado huérfana tras la guerra y es adoptada por una familia cubana exiliada en Miami. La madre tendrá que contarle a Mai su historia y su pasado, enfrentándose a las dudas y necesidades de la pequeña, que no siempre entiende los acontecimiento históricos y lo que significa la adopción. Aquí se cruzan dos historias, la de la pequeña huérfana en Saigón que necesita una familia y la de una familia cubana exiliada que, cuando sus hijos biológicos crecen, desean dar todo su amor a una niña adoptada. Un libro que me gustó mucho cuando lo leí de pequeña y que hoy he querido recordar aquí. Os dejo un fragmento:

"Por eso cuando Mai atravesó el río multicolor y sonriente que formaban los niños a la salida del colegio, dijo lo que dijo. ¡La vio tan protegida, tan llegada a puerto, tan gustosamente recibida! Porque Mai traía siempre los vestido pulcros y hasta bordados a mano, y los libros forrados con papel amarillo, y llevaba una merienda de exquisiteces hechas en casa, Benito le tenía un odio amargo. 

No sabiendo qué hacer para apagarle la risa de los ojos y la seguridad en sí misma, le dijo bronco:
     -Esa no es tu mamá.
Mai lo miró preguntando.
     -Esa no es tu mamá ni tus hermanos, porque tú tienes los ojos chinos.
Por fin, como para acabar de crucificarle la alegría, añadió claveteando:
     -Tú eres china, huérfana y, además, vietnamita. Y la mayor parte de la gente como tú anda en balsas, de puerto en puerto, buscando refugio. ¡Un día te atrapará un tifón y te va a llevar para el mar de China!

Mai sintió dentro un cuchillo fino de pena y susto, pero siguió corriendo para el amparo de su madre sonriente. Lo mejor era no oírlo. No comprender siquiera.
     -¿Te pasa algo mi niña?- dijo la madre al ver que Mai tenía los ojos asustados como conejos en fuga.
     -No, nada."

miércoles, 17 de junio de 2015

Ley de Protección a la Infancia

Todos esperamos ansiosos la nueva Ley de Protección a la Infancia que, presumiblemente, entrará en vigor el próximo mes de julio y nos preguntamos si efectivamente servirá para agilizar los procesos de adopción o todo quedará en vanas promesas electorales que, como tantas otras, no se harán realidad.

En los últimos años se han producido numerosos cambios sociales y económicos que hacían necesario modificar y actualizar la legislación española en materia de protección a la infancia y a la adolescencia. Y, aunque ha costado, parece que por fin va a ver la luz.

El Proyecto de Reforma consta de cinco artículos, once disposiciones finales, dos disposiciones adicionales, tres disposiciones transitorias y una disposición derogatoria. Según el Gobierno, responde al compromiso de agilizar los procesos de acogimiento y adopción, mejorar la atención a la infancia en riesgo y a los menores víctimas de violencia. Esperemos que de verdad sea efectiva.


En primer lugar, la ley establece una especial atención a los más vulnerables (menores con discapacidad, menores extranjeros no acompañados, jóvenes ex tutelados, etc.) Reconoce el derecho de los menores a ser escuchados a partir de los 12 años y siempre que tengan madurez suficiente. La reforma incluye un catálogo de deberes en la esfera familiar, escolar y social que se darán a conocer a través del sistema educativo, expresando la necesidad de evitar situaciones de acoso escolar (tan frecuentes por desgracia en los últimos tiempos.)

En segundo lugar, se define por primera vez en una norma estatal las situaciones de riesgo y desamparo, cuya declaración dará lugar a la tutela del menor por parte de las entidades públicas. Pasados dos años desde dicha declaración, sólo el Ministerio Fiscal podrá impugnarla. No así los padres biológicos. Pasados esos dos años, además, las entidades públicas podrán adoptar cualquier medida de protección que estimen conveniente, incluida la adopción. Lo cual me lleva a pensar si a partir de la entrada en vigor de la nueva ley la adopción nacional pasará a ser única y exclusivamente de niños a partir de 2 años de edad, nunca menores. ¿¿??

Se agilizan los procedimientos de acogida y adopción primando las soluciones familiares frente a las residenciales, las estables frente a las temporales y las consensuadas frente a las impuestas para dar una oportunidad a los casi 35.000 menores que hay actualmente bajo tutela o guarda en las administraciones. De ellos, más de 13.000 están en residencias a la espera de una familia.

Antes de que la entidad pública proponga al juez la adopción, podrá iniciarse un periodo de convivencia entre el menor y la familia considerada idónea, de manera que los niños no tengan que pasar por un centro de acogida y el proceso de adaptación empiece antes.

Otra novedad es la llamada adopción abierta, común ya en muchos países. Consiste en la posibilidad de que el menor mantenga algún tipo de contacto con miembros de su familia biológica. Esto es algo que, de hecho, se plantea en las entrevistas de idoneidad, si estamos dispuestos a que nuestros hijos mantengan contacto con algún hermano biológico, por ejemplo. La decisión, en cualquier caso, la tomará un juez después de oír a todas las partes implicadas.

Se refuerza también el derecho de los menores adoptados a conocer su pasado. Por eso se obliga a las Administraciones Públicas a mantener sus registros durante un mínimo de 50 años.

Como vemos, una serie de cambios con buenas intenciones que ahora sólo falta llevar a la práctica. Esperemos que realmente beneficien a los niños, las verdaderas víctimas.

martes, 16 de junio de 2015

La familia Krinke

Hoy me apetecía hacer una de esas entradas emotivas que tanto nos gustan. Los Krinke son una familia norteamericana que tienen cinco hijos, dos de ellos adoptados. 

El señor y la señora Krinke se casaron cuando apenas tenían 19 años de edad y, a pesar de que todo el mundo les decía que eran muy jóvenes, ellos estaban totalmente seguros de querer formar una familia juntos. Así, un par de años más tarde tuvieron a su primera hija. Después llegarían otra niña y un niño.

Los Krinke pensaron que ya no tendrían más hijos, pero entonces conocieron a una familia que tenía niños adoptados y pensaron que el Destino los había puesto en su camino para decirles algo. Así que en 2012 adoptaron un pequeño ruso, Jacob, que acababa de cumplir un año cuando voló a EE.UU.

¿A que se os cae la baba con la sonrisa de este pequeñín?



Pero es que, ni cortos ni perezosos, los Krinke decidieron que también querían adoptar en China. Y en 2014 viajaron al país asiático a buscar a Ty, un niño de seis años de edad.



¿No os parece una hermosa familia?

lunes, 15 de junio de 2015

Couleur de peau: Miel

200.000 niños coreanos fueron adoptados por parejas de todo el mundo después de la Guerra de Corea (1950-1953). Uno de esos niños fue Jung, un pequeño adoptado por una familia belga que, pasados los años, se convertiría en un dibujante y director de cine lanzado a contar su propia historia con "Couleur de peau: Miel", un cómic que vería la luz el año 2010.

Dos años después, y con la ayuda del realizador Laurent Boileau, el cómic se convertiría en una película sobre la búsqueda de una identidad propia y la aceptación de uno mismo. Para realizar la película, que en español se tradujo como "Piel color miel", Jung volvió por primera vez a los 44 años de edad a su Corea natal. Abandonado a los cinco años, un policía lo encontró vagando por las calles de Seúl y lo llevó a una ONG estadounidense. El resto, como suele decirse, es historia.

Sólo he encontrado la película en su versión original, pero, a pesar de tener mi francés relegado a un rinconcito de mi mente, debo recomendarla a todo aquel que lo hable un poco porque se entiende bastante bien y la historia es muy, muy, muy bonita. Ganadora del Premio Unicef en el Festival de Cine de Annecy (2012), se trata de una especie de documental de animación que explora los sentimientos de Jung Henin desde su adopción hasta décadas después de abandonar Corea, cuando decide regresar y reconciliarse con su pasado.




La película es preciosa. Los dibujos y la imágenes reales se entremezclan con el propósito de reflejar los sentimientos de Jung al enfrentarse a su propia vida. Llama la atención el hecho de que no culpa a su madre biológica, sino que inventa excusas para justificar su abandono. Esas historias le ayudan a no sentir que un día fue abandonado, que no fue querido por su madre biológica.

Su vida no ha sido mala. Lo adoptó una buena familia belga, tuvo todo el cariño y el apoyo de sus padres y sus hermanos (cuatro biológicos y otra niña surcoreana) y una buena educación que le ha permitido ganarse dignamente la vida. Pero el tema del abandono siempre está presente en la vida de las personas adoptadas, por eso es tan importante que se enfrenten a su pasado y cierren las heridas. Sólo así pueden seguir adelante.

En Rosell Books se puede comprar el cómic y también echar un vistazo a varias de sus páginas. Lo que he podido ver me ha gustado muchísimo, me parece entretenido y muy didáctico, pudiendo ser de gran ayuda a la hora de explicarle a un niño pequeño lo que significa la adopción. Sin duda, lo añado a mi lista de libros pendientes.

jueves, 11 de junio de 2015

Premio al Mejor Blog

Esta semana está siendo muy positiva ya que, aparte de idoneidad y cumpleaños, ayer otra amiga y bloguera nos concedió el Premio Best Blog, lo cual me llena de orgullo porque llevar un blog a diario requiere de bastante esfuerzo y que otros blogueros lo aprecien produce bastante alegría y satisfacción. 


¡Muchísimas gracias, Roser! ¡No sabes qué contenta me puse! Sobre todo porque el premio a Papás por Adopción ha coincidido con algún que otro cambio en el diseño. Además, a partir de ahora, si queréis que tratemos de algún tema en particular podéis proponerlo a través de la encuesta que aparece a la derecha.

Volviendo al Best Blog, las normas a seguir para aceptar el premio son cinco:

1) Nombrar el blog que te otorga el premio: en esta ocasión se trata de http://mamaenmassachusetts.blogspot.com.es/, un blog muy entretenido en el que una simpática catalana nos cuenta sus aventuras y desventuras como familia expatriada en Boston.

2) Visitar el resto de los blogs nominados: ¡hecho! 

3) Responder a 10 preguntas:
  • ¿De qué hablas en tu blog? De nuestra experiencia y los pasos que vamos dando en adopción.
  • ¿Qué te hizo crear tu blog? La poca información que encontré en la web sobre adopción nacional y, sobre todo, del proceso en Aragón, unido al deseo de escribir un diario con lo que vivimos para que nuestros hijos puedan leerlo algún día.
  • ¿Cuáles son los tres adjetivos con los que te describes? Alegre, perfeccionista y cabezota.
  • ¿Cuál es el objeto más raro de tu habitación? Upps, creo que no hay nada raro.
  • ¿Cuál fue el último libro que leíste? "La sangre de los inocentes" de Julia Navarro. Es un poquito duro pero totalmente recomendable.
  • ¿Cuál es tu refrán o frase favorita? Hoy es un buen día para sonreír.
  • ¿Qué canción elegirías para ponerle banda sonora a tu vida? Mmm, hay tantas de los grupos españoles de los años 80.
  • ¿Cuál es tu postre favorito? Mousse de limón.
  • ¿Un sueño por cumplir? Ser papás y formar una familia con dos pequeñajos.
  • ¿Cuáles son tus aficiones? Cine, lectura, viajes.
 
4) Conceder el premio a 10 blogs: he intentado nominar blogs que no tengan todavía este premio, pero sobre todo blogs maravillosos hechos por gente que vuelca en estas páginas todos sus sentimientos e ilusiones, que nos enseñan cosas y comparten con los demás sus conocimientos.

5) Avisar a los premiados: eso es lo siguiente que voy a hacer.

miércoles, 10 de junio de 2015

El poder de las palabras

Siempre se ha dicho que las mujeres embarazadas son extremadamente sensibles y que pueden sentirse heridas o echarse a llorar por cualquier cosa. No sé si será cierto, los casos más cercanos que he vivido parecen desmentirlo, pero quizás depende de cada persona. Lo mismo imagino que sucede con las mamás y los papás "embarazados" burocráticamente hasta el día en que sus niños llegan de dónde quiera que estén hasta ese momento. 

¿Qué a qué viene todo esto? Pues a que le estaba dando vueltas al poder que tienen las palabras. Cómo unas mismas palabras pueden hacerte sentir bien, mal o no darles ninguna importancia según el día que tengas, o cómo unas simples palabras desafortunadas pueden nublar un día soleado y alegre. Y es que esta semana, pese a idoneidades y cumpleaños, también está teniendo frasecitas de esas que prometen mantenerse bastante tiempo en un rincón de tu cabeza.  

Tengo una amiga de hace muchos años que, por vivir fuera, todavía no habíamos tenido oportunidad de decirle que queremos adoptar. El lunes, aprovechando su felicitación, le solté la noticia toda ilusionada. Siempre la he considerado una persona inteligente y discreta, alguien que mide lo que dice y muestra consideración por los demás. ¿Cuál fue su reacción ante tamaño notición? Las siguientes palabras: "Mujer, tú sigue practicando. Todo es cuestión de práctica. El que la sigue, la consigue".

Me molestó, para qué negarlo. Me pareció muy poco delicado por su parte y, desde luego, unas palabras poco afortunadas. Después de todo, no es su elección. Es la nuestra y a ella, como amiga desde hace más de veinte años, sólo le tocaba apoyarnos. Tardé mucho en contestarle, no sabía qué decirle y esperaba que la demora le diera qué pensar. 

Al final le respondí que la práctica no suponía ningún problema pero que no íbamos a esperar hasta los 50 a ver si llegan los niños y la adopción es para nosotros una opción igual de válida para ser padres. Me dijo que por supuesto pero que había otros medios alternativos para conseguirlo, aunque, desde luego, adoptar era una opción muy generosa. Le contesté que no es generosidad, sólo una forma más de construir una familia. Y terminó diciendo: "Yo lo veo muy generoso, aparte de construir una familia. No todo el mundo lo haría". Desde luego, lo que me quedó claro es que ella seguramente no lo haría.

Y, para rematar la semana, ¿os acordáis de la compañera de trabajo que me dijo hace unos meses que mejor intentarlo por otros medios para que al menos el niño fuera de Alex? No había vuelto a hacer más comentarios negativos, respetó nuestra decisión y de vez en cuando se interesa por cómo va el proceso. Hasta ayer, que tuvo que meter la pata otra vez. Mirad que joya me soltó mientras me daba una palmadita en la espalda: "¿Cuatro años mínimo para que os den al niño?... Pues te va a coger mayorcita, eh!!". ¡Olé mi niña, qué encanto!

En fin, no dudo que ninguna de ellas lo hizo con auténtica malicia. En el caso de A., aparte de la sorpresa, supongo que influyó la sincera preocupación derivada del desconocimiento y de los rumores que circulan por ahí; y en el caso de D., su carácter afable y bromista le hace decir cosas que no siempre resultan adecuadas. Así que Señor, dame paciencia...

 

martes, 9 de junio de 2015

Certificado de idoneidad positivo

A estas alturas, creo que queda poca gente por enterarse de la noticia: ¡¡Somos idóneooossss!! La verdad es que a veces puedo ser muy pesada y como me llevé tal alegría... pues se tenía que enterar todo el mundo, jajaja. De todas formas, quiero aclarar un poco el tema porque hay gente que no tiene las cosas muy claras.

Aquí en Aragón, cuando presentas la solicitud de adopción, lo primero de todo que haces (tal como he ido contando en el blog) es el curso de formación y las entrevistas de valoración para que te den, o te denieguen en su caso, el certificado de idoneidad. A partir de ese momento, pasas a formar parte de la lista oficial y a esperar el tiempo que haya que esperar (meses, años... uff.) Por tanto, tener el certificado de idoneidad NO quiere decir que nos vayan a asignar muy pronto, como me han comentado personas de otras CC.AA. Eso funciona así en sus comunidades porque las entrevistas se hacen al final de todo el proceso, después de la larga espera; aquí, se hacen al principio. No es mejor ni peor, sólo son diferentes sistemas y al final todos tenemos que pasar por valoración y por larga espera. Lo único que cambia es el orden. De todas formas, un día de estos publicaré las diferencias que hay entre las CC.AA.

Otra cosa, lo que hemos recibido es el certificado de idoneidad para adopción nacional. El certificado de idoneidad para adopción internacional vendrá aparte, ya nos avisaron que tarda más (lo que no sabemos es cuánto más) y, por tanto, NO podemos empezar todavía a firmar papeles con la Ecai ni nada parecido. Aunque debo reconocer que el álbum de fotos ya lo tengo listo, jajaja. Por tanto, seguimos esperando para poder iniciar los trámites en Bulgaria. Otra cosa es que, al ser las mismas profesionales las que nos valoran para ambos procesos, imaginamos que si dan la idoneidad para nacional, también la darán para internacional ¿no? En cualquier caso, tendremos que esperar para salir de dudas pero ya un poco más tranquilos.

La carta con la que tanto soñábamos consiste en una breve hoja en la que la Subdirección de Protección a la Infancia y Tutela declara nuestra idoneidad y nos avisa del plazo de 15 días naturales para formular las alegaciones que estimemos oportunas, algo que lógicamente no vamos a hacer. Pasado ese plazo sin que hayamos alegado nada, nos enviarán la Resolución declaratoria de Idoneidad. A este comunicado se adjuntan copias de los informes psicológico y social emitidos por las profesionales que nos valoraron. En total, 15 folios. Debo reconocer que nos sentimos bastante satisfechos porque ambas profesionales han dado una muy buena valoración de cada uno de nosotros por separado, de ambos como pareja, de nuestras familias, entorno, circunstancias personales e incluso de nuestra casa. Han resaltado muchas características positivas y, en los pocos detalles que podían resultar negativos, han concluido que no son lo suficientemente relevantes como para influir en el menor y su desarrollo. Detallan un poco las características y antecedentes de salud que aceptamos y los que no, y concluyen con una terminología algo genérica que somos idóneos para la adopción de "uno o dos menores, entre 0 y 5 años de edad, aceptando dificultades físicas y psíquicas leves y recuperables, y crónicas que le permitan llevar una vida autónoma".

¡Por fin! ¡Cuánto tiempo esperando leer esas palabras!

No quiero terminar esta entrada sin mandarle un fuerte abrazo y mi enorme gratitud a nuestra querida Anne, de http://looking4ourchild.blogspot.com.es, que estuvo esas últimas horas de nervios e incertidumbre dándonos todo su apoyo a través del whatssap y que no tardó ni un segundo en llamarme cuando se enteró de la gran noticia. Y también a ese grupo de "polacas", como ella las llama, que, aunque nunca se animen a escribir aquí, sé que siguen nuestra aventura día a día. Un fuerte abrazo a todas ellas y, por supuesto, a todos los que estáis aquí.



lunes, 8 de junio de 2015

Cuarenta


Nací tal día como hoy hace 40 años. Bueno, hace cuarenta años era domingo y yo chiquita. Las preocupaciones no existían. Cuarenta años después, las preocupaciones han aparecido, entro en una década que muchos consideran "traumática" y encima... es lunes. ¡Qué horror!

Sin embargo, toda la vida me ha gustado celebrar mi cumpleaños. Es un día especial (sólo pasa una vez al año), recibes regalos, te llaman tu familia y amigos, te wassapean los conocidos y hasta tienes unas cuantas felicitaciones en el muro de Facebook de los demás. La diferencia es que este año tienes que decir.... "sí, cumplo 40".

Recuerdo hace unos años, no tantos ¿eh?, en que estaba extendida la ¿falsa? creencia de que los 20 eran los años de estudio y diversión, los 30 los de encontrar un buen trabajo y formar una familia, y a los 40 ya te podías relajar que tu vida estaba "hecha". Mucho me temo que eso ya no es así, las cosas se han ido retrasando más o menos una década. Eso, si tienes suerte de encontrar algún día un buen trabajo y una pareja estable.

Como creo que hoy va a ser mi 40 cumpleaños me guste o no, mejor lo voy a tomar con optimismo y me dedicaré a celebrarlo con todo aquel que quiera acompañarme. Y para que veáis que los 40 no son tan malos, leed, leed...
  1. Cumplo 40, por desgracia mucha gente no puede decirlo nunca.
  2. Sé lo que quiero y sé lo que no quiero. Nadie va a decirme lo que tengo que hacer.
  3. Tengo la agenda repleta de sueños: países que visitar, libros que leer, conciertos a los que ir, películas que ver, personas que conocer, acontecimientos que celebrar, playas que disfrutar, risas que echar, mojitos que beber, besos que dar, abrazos que compartir... y el más importante de todos, un día de estos se cumplirá (quien dice día, dice año.)
  4. Tengo a la persona más maravillosa del mundo a mi lado.
  5. Tengo claro quién es mi gente y quién sólo finge estar en ese grupo.
  6. Y, además, dicen que los 40 son los nuevos 30. Así que ¡vamos a aprovecharlos!
Aparte de todo eso, el mejor regalo que podía desear llegó hace dos días en forma de carta. ¿Qué más puedo pedir? 

¿No te parecen suficientes motivos para estar feliz?       Da igual, el cumpleaños es mío...
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