miércoles, 20 de mayo de 2015

Los caballos de Katarinaberg

El título de la entrada de hoy hace referencia a una película alemana del año 2007, "Die Pferde von Katarinaberg". Pertenece a una serie de películas románticas de la escritora Inga Lindström, seudónimo bajo el que se esconde Christiane Sadlo, una guionista, dramaturga y periodista alemana que suele usar parajes idílicos de Alemania y Suecia como telón de fondo de sus historias. Vale sí, lo reconozco, cuando me pongo puedo ser de lo más ñoño que hay en este mundo. Pero si me dais una oportunidad, descubriréis por qué os hablo de este telefilme.

La peli en cuestión nos presenta a una joven que trabaja en una casa de subastas (Susanne Gärtner) y que recibe el encargo de ir a tasar la colección de arte de un multimillonario (Volkert Kraeft) con problemas económicos que desea vender todas sus propiedades. Como la chica pensaba irse de vacaciones con su hija, se ve obligada a cancelar los planes y llevársela con ella. Allí, en Katarinaberg, conocerá al hijo de su cliente, un joven (Stephan Luca) que pronto se encariñará con la niña... y con la madre. Lo sé, hasta ahora ñoño y previsible.... No seáis impacientes, esto era para poneros en antecedentes.

La película, sentimental y romántica. Los paisajes, maravillosos. Stephan Luca, de infarto... Pero la protagonista aquí va a ser la niña. Resulta que Annika no es una niña normal. La pequeña está traumatizada desde la muerte de su padre y ese trauma se ha traducido en que no ha vuelto a hablar desde entonces. La mente es complicada y no siempre sabemos controlarla, y en este caso la niña sólo sabe expresar su dolor y su trauma mediante el silencio. Obviamente su familia está muy preocupada, pero ningún médico ha conseguido que la pequeña vuelva a hablar. En Katarinaberg, Annika se va encariñando poco a poco con los caballos de la finca y es precisamente su relación con uno de los caballos lo que provocará que la niña recupere el habla.















Todos hemos escuchado alguna vez historias como ésta. Los animales no sólo son una gran compañía, sino que también resultan de gran utilidad en casos de traumas y deficiencias físicas y mentales. Y eso es algo a tener muy en cuenta cuando no sabemos exactamente a qué nos enfrentamos. 

Annika se refugia en su silencio como forma de expresar su dolor ante la muerte accidental de su padre; pero es que los padres adoptivos quizás debamos enfrentarnos a traumas y situaciones desconocidas que perjudican a nuestros hijos. El personaje de Stephan Luca se acerca a la niña a través de sus caballos y así consigue ayudarla en su recuperación. Puede que nosotros, el día de mañana, tengamos que descubrir el modo de ayudar a nuestros pequeños a afrontar un hecho doloroso para que puedan seguir con sus vidas y ser plenamente felices. En esos momentos, puede ser un caballo, un perro o un simple objeto lo que nos ayude de la forma más inesperada. Lo importante es no perder nunca la paciencia, ni la esperanza, y no cerrarnos a nada. Nunca sabemos dónde puede estar la solución.

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