martes, 5 de mayo de 2015

"La pastora que se convirtió en Zarina" (Cuento búlgaro)

Siguiendo con los cuentos y las leyendas, hoy vamos a contar un cuento búlgaro. Espero que os guste. Se titula:


LA PASTORA QUE SE CONVIRTIO EN ZARINA


Cuentan que un día, el Zar publicó un edicto en el que decía: "Aquel que sea capaz de matar esta piedra, se convertirá en el número uno de mi imperio". A la cita acudieron hombres de todo el país, fuertes y valientes, pero ninguno acababa de entender cómo se podía matar una piedra. Entonces, se presentó a la prueba una joven pastora disfrazada de hombre y el Zar le invitó a probar si era capaz de matar la piedra. La muchacha le dijo al Zar: "Si quieres que mate la piedra, antes tendrás que darle un alma, y si entonces no la mato, te daré mi cabeza".

El Zar se quedó tan maravillado con esa respuesta que propuso a la muchacha adivinar un nuevo acertijo. Le dijo: "Si consigues lo que te voy a pedir, serás para mi como un hijo. De aquí a tres días tienes que venir de nuevo a palacio, cabalgando y no cabalgando; tienes que hacerme un regalo y no hacérmelo; y debes conseguir que la gente te reciba y no te reciba".

Pasados los tres días, la pastora guardó tres liebres en unos sacos y se las entregó a unos campesinos, pidiéndoles que las soltaran cuando ella lo ordenase. Además, cogió dos palomas y una cabra. Envió a los campesinos por adelantado para que avisasen de su llegada. El Zar y muchos ciudadanos salieron a recibirla pero, cuando se acercaba, la muchacha ordenó a los campesinos que soltaran las liebres. Toda la gente salió tras ellas a cazarlas.

La muchacha venía montada sobre la cabra, apoyando a veces los pies en el suelo y otras veces levantándolos, de modo que cabalgaba sobre ella. Cuando llegó hasta el Zar, sacó las dos palomas y se las tendió como regalo. Cuando el Zar se disponía a cogerlas, la muchacha las soltó y las palomas echaron a volar.

Entonces, la joven dijo: "La gente me ha recibido y no me ha recibido, he venido cabalgando y no cabalgando, y te he traído un regalo pero no te lo he traído". El Zar, maravillado por la inteligencia de la muchacha, le dijo: "De hoy en adelante, serás para mi como un hijo". Pero ella contestó: "Es que soy una mujer". El Zar, sorprendido, decidió entonces convertirla en su esposa. Y así, gracias a su inteligencia, la pastora se convirtió en Zarina.

FIN

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me alegro que te gusten!! He pensado hacer un libro con todos los cuentos cuando tengamos asignación, así podremos incluir también el nombre del peque o la peque. Puede quedar chulo... y tengo tiempo para recopilar cuentos! jaja

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