jueves, 7 de mayo de 2015

Entrevistas de valoración

Hoy hace una semana que terminamos las entrevistas de valoración. Tenemos días por delante, quizás semanas, hasta saber a qué conclusión han llegado las profesionales. La trabajadora social y la psicóloga tienen que reunirse para compartir impresiones y decidir si Alex y yo, por separado y como pareja, somos personas idóneas para adoptar uno o dos niños. Puede decirse que ese momento será un punto y aparte en nuestras vidas. Hasta ahora sólo hemos iniciado un proceso, pero el día que decidan si estamos o no capacitados para ser padres adoptivos nuestras vidas cambiarán, darán un giro de 180º. Y esperemos que sea para bien.

Mucha gente me pregunta cómo han sido las entrevistas, qué preguntan, en qué hacen hincapié, si las profesionales son duras o no, si miran mucho la casa, si te sientes incómoda delante de ellas... He ido relatando todo el proceso en entradas anteriores, conforme tenían lugar las entrevistas, pero voy a hacer un pequeño resumen para los más despistados.

Nosotros no nos sentimos incómodos en ningún momento, y eso que a mí me tocó hablar de temas delicados como la separación de mis padres o la muerte de mi hermana. Aun así, las dos profesionales que nos adjudicaron fueron muy amables y supieron plantear todas las preguntas de una forma suave y delicada. Por supuesto, no sabes qué impresión les estás causando, si te consideran "buena" o "mala", pero creo que eso es algo con lo que no debemos obsesionarnos. No está en nuestras manos, no podemos hacer nada más que ser sinceros y mostrarnos como somos. Ese es el único consejo que puedo dar.

La primera entrevista nos la hizo la trabajadora social en casa. Básicamente, se trataba de hablar de nosotros, de nuestras familias, de nuestra infancia, nuestra educación y sentimientos. Ella fue apuntando todo lo que decíamos, hizo un pequeño árbol genealógico de nuestras familias y se interesó por nuestra relación de pareja (cómo y cuándo nos conocimos, qué nos gustó del otro, qué nos gusta ahora, qué hacemos en nuestro tiempo libre...) También preguntó qué tipo de niño aceptaríamos y las enfermedades o antecedentes que estaríamos dispuestos a asumir. Le enseñamos la casa y fue echando un vistazo, pero nada de abrir armarios ni mirar debajo de la cama, jaja.

La segunda entrevista fue con la psicóloga, también en casa. Muy similar a la primera, tocamos los mismos temas, sobre todo de infancia, familia, educación y relación de pareja. Fue apuntando todo en un cuaderno, vio la casa y poco más.

La tercera y última entrevista fue de nuevo con la psicóloga, esta vez ya en las oficinas del IASS. Nos preguntó por nuestros motivos para adoptar, el tipo de niño que queríamos o que estaríamos dispuestos a aceptar, si éramos flexibles con los rangos de edad y si conocíamos las dificultades que existen actualmente para adoptar. Para terminar, nos pasó dos tests de personalidad de unas 180 preguntas cada uno.

Y ya está, eso fue todo. Las entrevistas son más fáciles de lo que nos tememos al principio, no hay que ir con miedo ni ponerse a la defensiva. Ellas sólo hacen su trabajo, recopilar datos y ver nuestras reacciones para conocernos mejor y hacerse una idea. Luego tendrán que decidir si nos dan la idoneidad o no, pero esa es otra historia.

En resumen... han pasado cinco meses desde que presentamos la documentación para iniciar el procedimiento. En este tiempo hemos tenido varias entrevistas con trabajadores sociales, psicólogos y pedagogos, hemos realizado un curso de formación y conocido a gente maravillosa con la que compartimos sueños, le hemos dado miles de vueltas a la cabeza buscando país donde adoptar, hemos visitado Ecais y hablado con fundaciones búlgaras, creamos un blog en el que estamos conociendo a gente estupenda y ahora estamos en modo "stand by" esperando la idoneidad para poder dar un paso más en este camino que nos acerca a nuestros tesoros.

4 comentarios:

  1. Yo echo un poco de menos ese stand by. No me entiendas mal, es que ahora que "sólo" queda esperar 4 años, en realidad desearía seguir haciendo trámites o yo qué sé. Esperar taaaanto así sin más, a lo Penélope...

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    1. No cielo, te has equivocado. Son "sólo" 48 meses, no cuatro años :-)
      Hoy hace seis meses que nos casamos y se me han pasado volando. Así que cuando pienso que a nosotros nos quedan por lo menos 60 meses... pues no es tanto!!

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  2. Felicidades por el "mesario"!!! :)
    Por otro lado, pienso un poco como Mamá Jones, la espera se hace larga, preferiría realizar de vez en cuando algún tipo de trámite para que me de la sensación de que estoy haciendo algo. Esperar sin más a veces resulta un pelín frustrante, ya que no puedes hacer nada por acelerar el proceso.
    Pero hay que pensar en positivo y pensar que en cualquier momento puede sonar el teléfono para dar buenas noticias.
    Felicidades otra vez por seis meses !! (y los que han de llegar)

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    1. Muchas gracias por la felicitación y por los premios!!! Estoy en ello, prometo que pronto publicaré la entrada.
      Imagino que la espera sin hacer nada es a veces angustiosa, pero yo os cambiaba el puesto muy gustosa jeje. Me encantaría estar a la par que vosotros, 1º porque ya tendría fecha de registro y significaría que estamos más cerca; y 2º porque tengo ideas pendientes de llevar a la práctica y no las hago hasta que tengamos la idoneidad por si se gafa :-p

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