jueves, 23 de abril de 2015

Hijos del corazón

Hoy, 23 de abril, es San Jorge, fiesta en Aragón y Castilla y León. Además es el Día Internacional del Libro, siendo seleccionada Incheon (Corea del Sur) como Capital Mundial del Libro 2015. El próximo año será Wroclaw (Polonia). Curiosamente, pese a la fama que tiene su feria, en Barcelona no es festivo. Aquí en Aragón, como somos muy chulos, muchos hemos aprovechado y mañana hacemos puente, jeje. ¡¡Felices fiestas a los afortunados!!

Como no podía ser de otra manera, hoy el blog va de libros. Aprovecho que la semana pasada recibí un "regalo" de Amazon, un encargo que esperaba con muchas ganas, y paso a comentaros un poco de él....



"Hijos del corazón", de Javier Angulo y José A. Reguilón, es uno de esos libros que recomiendan en todas partes para los futuros padres adoptivos. Costó encontrarlo, al igual que "La hija del Ganges" (de Asha Miró), porque en todas las librerías me decían que ambos están ya descatalogados, pero "San Amazón" siempre hace milagros y aquí los tengo a mi disposición, nuevos y relucientes. Ya me he terminado el primero y debo recomendar su lectura sí o sí, es muy bueno. Voy a haceros un resumen porque cuenta cosas muy interesantes.

Tenemos claro que en España se ha producido un cambio social en las últimas décadas. La adopción es vista ahora de una manera más natural y ya a pocos les sorprende. Para adoptar un hijo hay que querer, ante todo, ser padre o madre. El deseo de formar una familia debe ser el motivo principal de la adopción. La adopción no se produce en los papeles, sino en la convivencia y en el afecto, y eso no es algo que esté garantizado de antemano y para siempre (como sucede también en las familias biológicas.) La decisión sobre la adopción de un hijo, el momento, el lugar, la raza... debe ser una cuestión muy meditada y acordada en el caso de las parejas. Tenemos deseo de adoptar, no derecho a adoptar. Y es ese deseo el que mantendrá nuestra esperanza durante la larga espera, espera que no tiene por qué ser negativa. Hablamos de una espera activa, pendientes de cómo evoluciona el proceso pero también pendientes de lo que nos sucede a nosotros mismos. Una espera activa en la que nos informamos y formamos para ser los mejores padres posibles y para saber ayudar a un niño a desarrollarse como una persona feliz y equilibrada. Una labor que va a exigir un enorme esfuerzo de tolerancia y comprensión.

Cada niño tiene una forma distinta de integrarse en la nueva casa, de vincularse con unos nuevos padres. Son niños abandonados que arrastran tras de sí más o menos sufrimiento, pero que en cualquier caso están faltos de cariño y vinculación. Es por eso que debemos considerar el posible peligro de exponer y ofrecer demasiado al niño a las miradas complacientes. Toda la familia y el entorno cercano a los padres lleva años esperando al niño, todos están deseando acudir al aeropuerto o a casa para recibirlo con los brazos abiertos y llenarlo de besos, pero eso muchas veces es contraproducente. Aunque sonría, aunque no llore, el niño se siente perdido y no sabe qué hace allí. Ese niño necesita unas pocas personas (el padre y la madre) de referencia, y hasta que no crea ese vínculo estable con ellos, se siente abrumado por el exceso de atenciones. Hay que recordar que lo importante es el niño y su modo de estar, no nuestros deseos. Es mejor que el niño vaya conociendo poco a poco a su familia. El tiempo será a partir de ahora lo importante y el niño será el que lo marque, no nosotros.

El niño adoptado es diferente, pero no distinto. Diferente respecto a su origen, pero no distinto como sinónimo de extraño, raro. No hay que olvidar que son niños institucionalizados, que comen mal, no se sujetan a unas reglas... Tienen que aprender, hay que poner unas normas de funcionamiento para que la relación funcione, pero con paciencia y comprensión. Como suele decirse, hay que dar tiempo al tiempo. El niño necesita sentir que no está aquí de paso, que la adopción es para siempre. De ahí la importancia simbólica de su dormitorio. Es su espacio, y lo será para siempre, así que sería ideal poder decorarlo con cosas que le gusten, poner papeles y pinturas, juguetes, libros adecuados a su edad, música de su país.... son pequeños detalles que le harán sentirse bien y más seguro.

La adopción de padres e hijos es mutua. Nosotros no somos los únicos que adoptamos un niño; ese niño también debe estar tranquilo, aprender a confiar y querer a sus padres. Sin embargo, eso es algo que a menudo le cuesta.  El niño teme entregar su amor por miedo a ser abandonados de nuevo. El amor que el niño puede dar es un amor que exige de un proceso interno, íntimo y personal, que los padres tenemos que respetar sin meter prisas.

Después llega el momento de incorporarlo a la sociedad: la guardería o el colegio. Hablamos de niños que llevan un retraso escolar (eso si no han ido nunca a la escuela) y que, en muchas ocasiones, ni siquiera hablan nuestro idioma. Por eso es importante avisar a los profesores para prevenirles de que el niño es adoptado, pero también hay que pedirles que lo traten con la máxima naturalidad. El niño adoptado no es un niño especial. Necesitará un periodo de adaptación y de aprendizaje de la lengua y de las nuevas costumbres, paciencia y comprensión, pero nunca compasión.

Antes o después, el niño hablará de sus "otros padres" y querrá saber cosas sobre su origen. El momento de decirle que es adoptado no se prepara, surge. Por eso hay que tener claro desde el principio qué se le quiere contar y estar atentos a cuándo el niño da pie a hablar de ello. Es normal, y en ningún caso tendremos que mentirle. Le contaremos lo que sepamos, adaptando las palabras a su edad, y le ayudaremos a aceptar que algunas cosas las tiene que enfrentar él solo, pero que siempre nos tendrá a su lado y que puede contar con la ayuda de sus padres y de los profesionales si es necesario. Debe hacerse con naturalidad, con la mayor espontaneidad; el niño debe percibir cierta normalidad en un caso como el suyo.

Lo que a niños y adultos les preocupa, sobre todo, son las razones del abandono, del rechazo de sus padres biológicos. En muchos casos, el conocimiento del origen es doloroso, difícil, pero es necesario para situarse en la vida. No hay que engañarse, los niños tienen un pasado y no les podemos privar de él. No es ni ético ni aconsejable. Cuando llega la adolescencia, la crisis de identidad se agudiza y es frecuente que el niño reaccione a nuestras normas gritando que no somos sus padres y queriendo saber quién es su familia biológica. Los padres deberemos permitir que el chico busque y rastree su origen, eso no quiere decir que lo vayamos a perder. Pero tendremos que advertirle que tal vez lo que encuentre no sea lo que busca o espera, quizás resulte desagradable. Y es importante hacerle saber que, en ese viaje duro pero necesario, contará siempre con nosotros. Este es un momento clave en el que los padres tienen que dar la talla.

Los autores dedican algunos capítulos a supuestos especiales: la adopción de varios hermanos, la adopción por una familia con hijos biológicos o el nacimiento de un hijo biológico después de la adopción, la adopción de un niño de otra raza o de un niño con necesidades especiales y la adopción por monoparentales. Para terminar, incorporan un glosario de términos, la bibliografía empleada y un listado de películas relacionadas con la adopción.

Espero que os guste y os sirva de utilidad. ¡Feliz lectura!

7 comentarios:

  1. Qué buen post. Tomo nota de los libros. Me encanta la frase "La adopción no se produce en los papeles, sino en la convivencia y en el afecto"
    Estoy de acuerdo en todo contigo. Mucha gente no entiende que no tenemos derecho de adoptar.
    Y una de las cosas que aprendimos pronto y nos llamaron más la atención en el cursofue que el niño también tiene que adoptarnos. Es la magia de esto.

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  2. ¡Qué alegría saber que te ha gustado! El libro te lo tienes que leer, está genial y deja algunas cosas muy claritas. Los niños adoptados son niños normales, sólo que han vivido unas experiencias más o menos traumáticas que les dejan huella. Por eso tienen que superar ciertas cosas y aprender a confiar, a estar seguros con nosotros. Sólo entonces será cuando nos adopten. De ahí que la adopción se produzca realmente en la convivencia y el afecto.

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  3. Por cierto, aprovecho para decir que ahora los comentarios que hagáis quedan pendientes de mi aprobación. No es una medida que me guste ya que además la mayoría sois amigos, pero en dos días alguien había publicado tres comentarios ofreciendo préstamos y eso sí que no lo acepto, está totalmente fuera de lugar. Ante su insistencia en publicarlo cada vez que yo lo borraba, me he visto obligada a tomar esta medida. Lo siento chic@s.

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  4. Hola, María José, creo que después de esta página vuelo a la de Amazon a comprarlo. Yo tengo pendiente comentar mis últimas adquisiciones en mi blog, ya te avisaré, muchas gracias!

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  5. Jaja está muy bien, la verdad. Espero que comentes las tuyas, seguro que son interesantísimas!

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  6. Uyyy Mañana busco en san amazon "La hija del Ganges" puesto que es imposible en papelería. Mil gracias MJose

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