lunes, 2 de marzo de 2015

Hijos de colores

"Hijos de colores" es un libro de Ilde Llanes que recoge las experiencias de seis familias que han adoptado en diferentes países (China, Etiopía, Colombia, Marruecos y Rusia), superando para ello todo tipo de obstáculos, esperas y trabas administrativas. Está ilustrado por Conrad Roset, un joven ilustrador freelance de Barcelona que ha sabido captar a la perfección las emociones del proceso de adopción: la ilusión, la esperanza, la ternura...

Cuando compré este libro, no esperaba que me fuera a gustar tanto. Es una de las lecturas recomendadas en varias páginas de adopciones, y la verdad es que resume muy bien las diferentes etapas del proceso de adopción.

Las declaraciones de las familias son emocionantes y muy instructivas. Con algunas de ellas se me han humedecido los ojos al ponerme en su lugar (se ve que estoy muy sensibilizada con el tema), aunque todavía no sepa lo que se siente realmente al estar ahí. Pero no importa, hay tanto sentimiento recogido en sus páginas que me tenía que gustar sí o sí. Leyendo algunas anécdotas relativas a Rusia, me he convencido todavía más de que hemos hecho bien al relegarla a un segundo plano.

También me pareció muy interesante los testimonios sobre la kafala, una figura marroquí que desconocía. La kafala es el nombre que recibe en Derecho Islámico la institución de acogimiento legal de un menor por una persona distinta a sus padres biológicos. Es muy similar a la adopción occidental, sólo que en la kafala el niño o la niña no deja de pertenecer a su familia de origen en ningún momento ni adquiere parentesco con sus tutores. Es decir, se asemejaría más a la figura del acogimiento permanente.

La documentación solicitada es la misma que se pide para adoptar en otros países. La única peculiaridad es que la legislación marroquí exige que los futuros "padres" o tutores se conviertan al Islam. El proceso se tramita a través de la Administración Pública y los niños suelen ser de origen árabe, bereber o subsahariano. Se realizan dos viajes: el primero para tramitar el certificado de penales marroquí, el certificado médico y el de conversión al Islam; y el segundo para constituir la kafala y tramitar la documentación del menor. Una vez en España, el niño queda registrado en el Consulado Marroquí, que hará el seguimiento y los informes periódicos.

Aunque diferente, pues, a la adopción, es otra opción a tener en cuenta por todas esas parejas que desean ser padres y no lo consiguen por la vía tradicional. Lástima que en la actualidad Marruecos está poniendo trabas a la salida de menores del país. Ojalá vuelva a la normalidad lo antes posible.

3 comentarios:

  1. Lamentablemente estamos en la misma situación de muchos otros países. Problemas y más problemas a la hora de adoptar y requisitos que a veces rozan la incomprensión. Gracias por el post.

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    1. Con tantos requisitos, problemas, gastos, escaso apoyo, dudas, falta de información o información contradictoria, tiempos de espera y trabas por parte de los países, me temo que llegará un día en que la adopción internacional, tal como la conocemos, desaparecerá. Al final, los principales perjudicados serán los niños.

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    2. De nada, es un placer escribir este blog y contar con vuestro apoyo.

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