miércoles, 11 de marzo de 2015

El hilo rojo

Antes de decidirnos a adoptar y empezar a informarnos, nunca había escuchado estas palabras: el hilo rojo. Se trata de una leyenda que todos los que estamos inmersos en este mundillo acabamos por conocer antes o después. Cuando la leí por primera vez, me llamó mucho la atención. Me encantó la historia porque es una fuente de esperanza increíble, y todos sabemos que la adopción exige grandes dosis de paciencia y esperanza.

Aunque la leyenda es japonesa, se trata de una creencia de muchos países asiáticos. Se dice que entre dos o más personas que están destinadas a encontrarse, existe un hilo rojo invisible que las une desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en que vayan a encontrarse y nunca, jamás, puede romperse.

El texto literal viene a decir algo así: 

Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse,
sin importar tiempo, lugar o circunstancias.
El hilo se puede estirar o contraer,
pero nunca romper”.

Entre las familias adoptantes de Japón, esta leyenda les lleva a creer ciegamente que existe una relación entre el hijo adoptado y los padres adoptivos, de modo que por muy larga que sea la espera ese encuentro llegará, porque está determinado de antemano y nada ni nadie lo puede impedir. Sería el equivalente a nuestro Destino.

Poco a poco, esta leyenda se ha ido conociendo en Occidente (gracias también al gran número de adopciones que se han llevado a cabo en Asia) y las familias de nuestro entorno han ido incorporando esta leyenda a su cultura.

Hay varias versiones, pero ésta es la más común y la que se suele contar a los niños en Japón:

Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del Destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza. Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente”.

La verdad es que es una historia muy bonita y que, sin duda, les contaré a mis niños cuando los tenga conmigo.
 
 
 

3 comentarios:

  1. A nosotros nos leyó la historia una amiga en nuestra boda. A veces me dejo llevar por el pensamiento mágico y creo que era el destino mandando señales :)

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    1. ¡¡Qué bonito detalle tuvo tu amiga!! Aunque la leyenda se ha convertido en un símbolo de esperanza para las familias en proceso de adopción, la historia habla realmente de cualquier tipo de relación que pueda unir a dos personas: pareja, amigos...

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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