lunes, 30 de marzo de 2015

El ángel de Budapest

Todos hemos oído hablar alguna vez de Oskar Schindler, el industrial alemán que salvó a 1.200 judíos de una muerte segura durante la Segunda Guerra Mundial, empleándolos como trabajadores en sus fábricas. ¿Y si os digo que hay otro personaje, esta vez español, que salvó la vida a 5.200 judíos? Pues sí, es cierto. Pero como Spielberg no ha hecho una película sobre su vida, mucha gente ignora hoy en día de quién se trata. Hablo del diplomático Angel Sanz Briz, nacido en Zaragoza el 28 de septiembre de 1910 y apodado "El ángel de Budapest". Sin embargo, el número de personas salvadas no importa...


El pasado 3 de febrero se estrenaba en Zaragoza el documental "La encrucijada de Angel Sanz Briz" con la presencia de la embajadora húngara, sin embargo no pude asistir por coincidir con el curso de formación. Este fin de semana, tuvimos la oportunidad de asistir a su exhibición en la Filmoteca de Zaragoza, con la asistencia y participación de su director, José Alejandro González Baztán. Debo decir que me pareció un documental magníficamente realizado y de gran interés para todo el mundo. Durante hora y media hace un recorrido por la labor del diplomático en Budapest, contada por sus propios hijos y algunos supervivientes del Holocausto. (El 14 de abril se estrena en Madrid, no os la perdáis.)

España, país neutral en la Segunda Guerra Mundial, destina en 1942 a Sanz Briz a la Embajada de Hungría, un país aliado al Eje pero que todavía no ha tomado medidas de exterminio de los judíos. En marzo de 1944, Alemania invade Hungría y el propio Adolf Eichmann se traslada a Budapest para supervisar los planes del exterminio nazi. En los meses siguientes, Sanz Briz envia un informe a Madrid con las medidas anti-judías y algunos planos de los campos de exterminio que ha logrado obtener, pero España no se arriesga a intervenir. Indignado por lo que está sucediendo, decide proporcionar cartas de protección a los judíos y alquila varios edificios en los que coloca banderas españolas y placas con la reseña de “edificio anejo a la Embajada española” para que puedan vivir allí de forma segura. En esta tarea, Sanz Briz tiene que echar mano de su influencia, contactos y dinero.

Sanz Briz recupera un Real Decreto de 1924 de Primo de Rivera, ya caducado (algo que ignoran las autoridades alemanas y húngaras), y consigue que el Gobierno húngaro le autorice a proteger a 200 judíos sefardíes. Según esta norma, los judíos sefardíes tenían derecho a la nacionalidad española por ser descendientes de los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos. Sanz Briz y su equipo los busca en las estaciones, en las filas de deportados, en las calles... Lo que hace entonces es dar esos pasaportes por familias, en vez de por personas, y numerarlos de la siguiente manera: 1a, 1b, 1c, 1d.... De esa manera tan ingeniosa como arriesgada, los 200 salvoconductos se multiplicaron y 5.200 judíos se pudieron salvar. Suecia, Suiza y el Vaticano, como Estados neutrales, le ayudan en esa tarea.

En octubre de 1944, viendo que Alemania no tiene posibilidades de ganar la guerra, el Gobierno español le da finalmente su apoyo para que “se extienda la protección al mayor número de judíos perseguidos”. A finales de año, ante la inminente entrada del ejército ruso en Budapest, el gobierno franquista ordena a Sanz Briz abandonar la embajada en manos de los suecos (quienes se encargarán de ella a partir de ese momento) y trasladarse a Suiza. En ese momento, Hungría entiende que ya no hay embajada española y que los judíos ya no tienen protección, por lo que pueden ser deportados. Giorgio Perlasca, un italiano que había ayudado al diplomático en su labor, se hace pasar por cónsul provisional alegando que Sanz Briz está de viaje en España para recibir instrucciones, y así consigue mantener a salvo a los judíos hasta enero de 1945, cuando finalmente los rusos entran en Budapest.

Por estos hechos, Angel Sanz Briz fue reconocido como Justo entre las Naciones en 1966, pero el Gobierno español le recomendó no aceptar entonces ese premio porque las relaciones con los estados árabes eran positivas y no convenía provocarles. Finalmente, sería en 1989 cuando el embajador de Israel en España entregó a su viuda, Adela Quijano, la Medalla concedida a título póstumo. También se autorizó la plantación de un árbol en el Monte del Recuerdo de Jerusalén. En 1991, el Museo del Holocausto Yad Vashem, de Israel, distinguió su acción e inscribió su nombre en el Memorial del Holocausto. En 1994, el gobierno húngaro le concedió la Cruz de la Orden del Mérito de la República de Hungría y se colocó una placa con su nombre en la Gran Sinagoga de Budapest.

Tras la Guerra, Sanz Briz estuvo destinado en EE.UU., Suiza, Perú, Guatemala, Holanda, Bélgica, China y el Vaticano. Falleció en Roma el 11 de junio de 1980, a los 70 años de edad. Su figura aparece en la película “El cónsul Perlasca” (2002), donde el protagonista es realmente Giorgio Perlasca. Es en 2011 cuando se realiza “El ángel de Budapest”, una película española con Francis Lorenzo, Aldo Sebastianelli, Ana Fernández, Iván Fenyö, Asier Etxeandía y Ana Allen en los papeles protagonistas. La verdad es que, cada vez que veo escenas como ésta, no puedo evitar las lágrimas.

 
"Ojalá que allí donde haya persecuciones y guerras 
no falten nunca personas de la talla humana de Sanz Briz".

2 comentarios:

  1. Si finalmente en verano vas a Budapest, no dejes de visitar la Sinagoga de la calle Dohány. Hay un monumento dedicado a él. Es impresionante verlo. Sin duda fue un HÉROE, con letras grandes.

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    Respuestas
    1. Gracias! Lo tenemos organizado al final para septiembre, diez días por Praga y Budapest. Está incluido en nuestra agenda.
      Si puedes ir el día 14, no lo dudes. Es en la Cineteca de Madrid y seguro que lo disfrutas!

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