viernes, 27 de febrero de 2015

Vietnam

Ayer fui al médico, aquel que me dijo que su hermano había rechazado un niño de Vietnam porque no reunía las condiciones de salud que ellos habían solicitado, y me contó que les acaban de asignar una niña, esta vez parece que sí cumple las condiciones requeridas. Tras felicitarle, a él como futuro tío y a la familia por la asignación, me sorprendió diciéndome que la niña había nacido en Octubre. Y digo que me sorprendió porque no sabía que en Vietnam dieran niños tan pequeños. En nuestro caso, es un país que no hemos contemplado porque pensábamos que estaba cerrado, pero ahora he sentido curiosidad y quería saber más. La información que tengo está sacada de Internet, no de ninguna Ecai ni organismo oficial, así que espero sea correcta.

Muchas familias se quedaron con su expediente registrado en Vietnam, algunas incluso en una provincia, otras todavía en las Ecais y muchas en proceso de obtención de la idoneidad cuando el país paralizó las adopciones internacionales. En 2012 se comenzaron a recibir de nuevo asignaciones basadas en la nueva Ley de adopción de Vietnam. Con la entrada en vigor de esta ley, se establecen dos vías de adopción internacional: Lista nº1 y Lista nº2.

El Departamento de Adopciones da preferencia a los expedientes de la Lista nº2 (menores con necesidades especiales y niños mayores de cinco años, sanos o con alguna patología recuperable) frente a los expedientes de la Lista nº1 (niños sanos menores de cinco años.) Los menores de la Lista nº2 se dividen en varias categorías:
  1. Clasificación A: grupo de hermanos.
  2. Clasificación B: mayores de cinco años.
  3. Clasificación C: menores de tres con diagnóstico recuperable o leve.
  4. Clasificación D: menores con discapacidad grave.
El Certificado de Idoneidad deberá indicar de forma clara la clasificación a la que se quiere acceder. Al tratarse de adopciones especiales, la Ecai podrá solicitar la ampliación de datos sobre la salud del menor asignado y las necesidades de atención médica que requerirá, así como la realización de pruebas médicas complementarias.

En el caso de niños mayores, Vietnam pone en marcha un protocolo de preparación del menor e incluso en algunas provincias está previsto que los niños reciban cursos de español.

El origen del abandono de niños vietnamitas suele deberse a que la madre biológica no puede hacerse cargo del menor (madres adolescentes, jóvenes y solteras) o porque proceden de familias numerosas que no pueden asumir la crianza de un nuevo miembro. Los centros donde viven los niños han sido constituidos bajo el amparo de la Ley y la Administración Pública de Vietnam y cuentan con personal cualificado para su cuidado.

Sólo es necesario realizar un viaje, con una duración de dos a cuatro semanas. El Departamento de Adopciones fijará la fecha prevista para la Ceremonia de Entrega por parte del Comité Popular de la Provincia, a la que acuden un representante del Departamento de Justicia, el niño, los padres adoptivos, los representantes de la institución donde se encontraba el niño, los padres biológicos o tutores y el Presidente del Comité Popular.

Los padres adoptivos asumen la obligación de proporcionar informes de seguimiento sobre su estado de salud, desarrollo físico y psicológico y de su integración en la familia y en la sociedad española durante los primeros tres años.

Viendo esta información, me queda la sensación de que Vietnam parece un país serio y con buena atención médica a los niños, lo cual siempre es un dato a tener en cuenta. Intentaré informarme más para tomar esta decisión tan importante con todos los datos sobre la mesa.

 

jueves, 26 de febrero de 2015

Criando tigres de peluche

Una de las opciones que hemos barajado desde el principio ha sido la de adoptar dos hermanos. Creemos que, aunque doblemente difícil, también puede ser beneficioso para su adaptación al poder apoyarse el uno en el otro y ayudarse mutuamente. Eso supone ampliar un poco el rango de edades, para tener más posibilidades. Por eso decidí informarme mejor sobre las adopciones de niños más mayores y un libro que me ayudó en ese aspecto es "Criando tigres de peluche", de Magdalena Juan Ampuero.


La adopción es un proceso que termina cuando nuestro hijo o hija nos "adopta" a nosotros. Legalmente será nuestro hijo desde la sentencia de adopción, pero emocionalmente el menor necesita asumir su realidad, lo que supone perder la referencia de su familia biológica y su país de origen. Mientras realiza ese proceso interior, nosotros seremos esa buena familia que lo cuida y lo quiere, pero no sus padres. Esto es especialmente significativo en la adopción de niños mayores, pues son totalmente conscientes de todo lo que sucede a su alrededor. Por muchas ganas que tengamos de abrazarlos, quererlos y comportarnos como una auténtica familia, es imprescindible darles tiempo y, según cómo afronten los padres esta situación, la adopción resultará un éxito o un fracaso. Es necesario no tener prisa, por mucho esfuerzo que nos cueste.

Conforme el niño coja confianza y se sienta a gusto con sus padres adoptivos, conforme se sienta querido y protegido, lo que va a sentir es miedo a perdernos, miedo a ser devuelto o nuevamente abandonado. Lógicamente eso no va a suceder nunca, pero él no lo sabe y necesita comprenderlo. Y para eso se requiere mucha calma y paciencia.

En una adopción, tenga la edad que tenga el menor, el amor no es suficiente. Hay que tener recursos emocionales y asumir una serie de cuestiones que no se dan en la paternidad biológica. Nos enfrentamos a un niño o una niña con un pasado, la famosa "mochila", quizás a pesadillas que durarán meses, a mucho sufrimiento emocional y puede que incluso físico, y a un sometimiento continuo a pruebas por parte del niño, que necesita confirmar que la historia no va a repetirse. Necesita estar completamente seguro de que no le vamos a abandonar nosotros también.

Nunca hay que ceder a chantajes emocionales. Puede que al principio nos "manipulen" y nos sometan a pruebas para decidir si somos realmente una buena familia, los padres que él o ella necesita y se merece. Es normal, no hay que preocuparse demasiado. Necesita asegurarse de la "decisión que va a tomar" al convertirse en miembro de nuestra familia.

Adoptar a un niño mayor, por tanto, no es fácil. No todo el mundo está preparado para ello. Hay que formarse y prepararse a fondo, y asumir que es una tarea difícil pero no imposible. Se avanzará muy poco a poco, unas veces hacia delante y la mayoría hacia atrás, pero al final lo conseguiremos si trabajamos juntos. Actividades tan cotidianas como ir a un centro comercial o a un parque de atracciones puede ser algo totalmente novedoso para él, con multitud de gente a su alrededor y repleto de estímulos. Quizás al principio sea conveniente llevar una vida tranquila, lo más hogareña posible, hacer las cosas despacio y con mucha calma. Los niños necesitan tener una rutina.

Seguramente el primer año de vida juntos no será fácil. Habrá risas, habrá lágrimas, se liberará la tensión acumulada durante años, habrá gritos y voces, nos pediremos perdón, habrá besos y abrazos, aciertos y errores, pero el menor irá viendo que pase lo que pase jamás habrá agresiones, ni físicas ni verbales, ni abandonos.

Así es como todos, padres e hijos, iremos aprendiendo y dando forma a nuestra familia... poco a poco.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Terminando el curso

Ayer fue un día especial, terminamos el curso de formación y nos dieron el certificado de asistencia. Primer paso superado. Ahora hay que visitar de nuevo las Ecais para aclarar dudas y decidir finalmente el país y la forma de tramitación. En nuestro caso, la decisión es sencilla: Rusia con AAIM o Bulgaria con Namasté (aquí en España) o con Amor (directamente en Bulgaria.) En unos días recibiremos una carta del IASS diciéndonos qué psicólogo y qué trabajador social nos han asignado y citándonos un día para comenzar las entrevistas de valoración. Nosotros no tenemos que hacer nada más. Y eso, reconozco que me deja muy tranquila. Los nervios que sufren las familias en otras ciudades teniendo que hacer gestiones para conseguir una cita lo antes posible, pagando a los colegios profesionales, etc... Uff, prefiero no tener que hacer personalmente estos trámites (y encima que sean gratis) y preocuparme sólo de lo realmente importante: decidir de dónde vendrán nuestros hijos.

La última sesión del curso daría para varias entradas, y posiblemente retome algunos puntos más adelante para tratar en profundidad temas que pueden ser importantes. De momento, me conformaré con intentar resumir su contenido.

Empezamos poniendo en común los "deberes" que nos habían mandado para esta semana. ¿Cómo hablar con nuestra hija adoptiva de once años de los abusos sexuales a los que la había sometido su padre biológico? Tengo que decir que la gente se había preparado muy bien el ejercicio y tengo la sensación de que todos serán unos padres estupendos. Se expusieron diversas ideas: cartas, charlas, notas, vídeos, libros... la clave está en dejarle claro a nuestra hija que nos tiene aquí para hablar cuando ella quiera y para hacernos todas las preguntas que le surjan, que no es la única niña que ha pasado por esta experiencia y que, en ningún caso, fue culpa suya. Por no alargarme demasiado, os dejo el enlace de un cuento que trata con mucha sutileza los abusos que sufre una niña a manos de su tío y cómo la niña aprende a decir "No". Se titula "Estela, grita muy fuerte":http://www.asociacionrana.org/gritamuyfuerte/estela-grita-muy-fuerte-libro.html

Terminamos viendo un video que trajo una de las familias (gracias Paula y Alberto): se trata de una conferencia que dio Elena Vander, una terapeuta psicoemocional especializada en sexualidad y traumas sexuales, que sufrió diversos abusos sexuales en su infancia. Autora del libro "En nombre del amor", donde cuenta su historia sin caer en el victimismo y cómo fue su proceso de sanación.


Una vez más, nos entregaron diversa documentación relacionada con la búsqueda de los orígenes, los problemas de los niños adoptados cuando llegan a la adolescencia y la relación con su entorno, y un ejemplar de la revista "Niños de hoy". No está muy actualizada pero se pueden leer reportajes interesantes: http://www.infanciadehoy.com/index.php/revista-ninos-de-hoy

No debemos tener miedo a que nuestros hijos adoptados quieran un día conocer a su familia biológica. No sólo es su derecho, sino que puede ser beneficioso para que construyan su verdadera identidad. Eso no quiere decir que no nos quieran a nosotros, que no estén a gusto con su familia adoptiva ni que nos vayan a abandonar para volver con la biológica. ¡Fuera esos miedos, por favor! Son normales, pero debemos afrontarlos y ayudar a nuestros hijos en su búsqueda. A modo de resumen, y al menos en lo que se refiere a Aragón (aunque imagino que será similar en toda España), cuando una persona adoptada quiere buscar a su familia biológica debe dar los siguientes pasos:

    1. Tener claro hasta dónde quiere saber y realizar una solicitud al IASS.
    2. El IASS solicitará la información que se tenga a los Archivos Centrales.
    3. Los técnicos del IASS estudiarán el expediente y realizarán un plan de actuación, intentando localizar a los miembros de la familia biológica. Estos podrán negarse a hablar o saber nada del hijo que dieron en adopción.
    4. Se leerá y, en su caso, entregará la documentación disponible al solicitante. Si ambas partes están de acuerdo en encontrarse o entablar contacto, se preparará ese contacto.
    5. A partir de ahí, los contactos que haya son algo personal que sólo incumbe a las dos partes. No obstante, el IASS permanecerá en segundo plano para prestar apoyo posterior y ayudar, si es necesario, a afrontar las nuevas relaciones.

A continuación, hablamos un poco más de las diferencias entre hijos biológicos e hijos adoptados, y terminamos de ver un video que quedó a medias la semana anterior sobre la búsqueda de sus orígenes de una mujer coreana que había sido adoptada en EE.UU. También se mencionó el caso de Céline Giraud, una niña que fue adoptada en Perú por una familia francesa cuando apenas tenía 16 días de vida. Cuando de mayor, Céline decidió viajar a Lima a buscar a su madre biológica, descubrió que había sido robada al nacer por una red de tráfico de niños. Su historia, narrada en el libro "J'ai eté volée à mes parents" ("Fui robada a mis padres"), reveló el escándalo del robo de niños en Perú a principios de los años ochenta.

Nos dieron finalmente un listado de las "20 cosas que los niños adoptados desearían que sus padres supieran sobre adopción". Se basa en un libro de Sherrie Eldridge que, por desgracia, sólo está publicado en inglés. Dejo aquí el enlace por si a alguien le interesa (http://sherrieeldridge.com/books/) Por no alargarme más, esos 20 puntos (que son muy interesantes) los trataré otro día. 

Y, para concluir la sesión y el curso, vinieron tres familias adoptivas a contarnos sus experiencias: la primera adoptó por nacional a dos gemelos de seis años, la segunda era una monoparental que tiene una niña hindú de catorce años y la tercera fue la que más nos sorprendió a todos. Era la más joven, apenas tendrían cuarenta años, y ya son padres de tres niños: la mayor es una niña rusa que llegó hace siete años, luego un niño español que llegó hace casi cuatro y, por último, otro niño español con algunos problemas de salud que llegó hace dos, más o menos.  Todas reconocen que sus vidas han dado un giro de 180 grados, que hay que enfrentarse a problemas día a día pero que, al final, la recompensa es indescriptible.

Con esta conclusión, y el intercambio de móviles que ya se han convertido en un grupo de whatssap de las familias, dimos por concluido el curso de formación.


martes, 24 de febrero de 2015

La gran noticia

Con todas las complicaciones y la duración de los procesos de adopción, una duda a la que tenemos que enfrentarnos es cuándo comunicar a las personas de nuestro entorno la decisión de adoptar un hijo o hija. Hay quien dice que es mejor esperar a que la asignación esté cercana, o incluso que ya se haya producido, así evitamos que nos estén preguntando constantemente "¿y cuándo llegará?"... pero también hay quien es incapaz de guardar el secreto tanto tiempo y prefiere hacer partícipes a los suyos. 

En nuestro caso, teníamos ciertas dudas y pensamos contarlo cuando tuviéramos la idoneidad. Sin embargo, la ilusión ha podido más que nosotros y sentíamos el deseo de compartir la noticia ya. Así que este fin de semana pasado fue el elegido para contar a familia y amigos más íntimos nuestra decisión. Una decisión que única y exclusivamente nos corresponde a nosotros, pero que deseamos haga la misma ilusión a todos nuestros seres queridos.

¿Y cómo fue?

Pues hubo un poco de todo, para qué engañarnos. Lo más fácil fue con nuestros amigos. Todos ellos se lo han tomado genial, les encanta la idea y nos dan su apoyo incondicional. Me siento afortunada por tenerlos en mi vida:
  • A Ruth y Michel les pareció una idea fantástica, nos hicieron cientos de preguntas sobre el procedimiento, los países, los tiempos de espera, los niños, etc.
  • Susana y José Luis se quedaron encantados con la noticia, no se la esperaban y creo que todavía están un poco sorprendidos, pero les parece genial y ya están deseando que el niño o niña esté aquí. Susana será una "tía" maravillosa y muy alegre cuando llegue el momento.
  • Antonio era el único que ya lo sabía, es trabajador social y le habíamos consultado antes de empezar el proceso. Aunque no lleva temas de adopción, nos ofreció todo su apoyo y sus mejores deseos desde el primer momento.
  • Cristina se subió por las paredes de contenta, es muy "chiquera" y ya se ha ofrecido para hacer de canguro.
Faltan Roberto y Bea, están liados con sus trabajos y los dos peques que tienen, y todavía no hemos podido quedar, pero se lo contaremos en cuanto nos veamos. ¡Seguro que reaccionan estupendamente!.

En cuanto a la familia, aquí es donde hubo reacciones de todo tipo:
  • Mi madre fue fantástica y, aunque sabe que el camino es largo y duro, nos apoya incondicionalmente y sólo desea que nos den el certificado de idoneidad y, después, un niño sano o al menos recuperable. No la noté muy sorprendida, claro que ¡ella sabe cuánto me gustan los niños!
  • Mis cuñados mostraron cierta sorpresa pero les pareció muy bien y nos desean lo mejor (les robamos un poco de protagonismo porque justo ese día resulta que habían traído las invitaciones de su boda, jeje.)
  • Mi suegro no dijo nada, pero ¡justo eso es lo bueno! Su mujer habla tanto que él está acostumbrado a callar y es hombre de pocas palabras, jaja. Precisamente que no dijera nada era lo esperado. Además, no me preocupa. Es un buen hombre y todo le parece bien.
  • Mi suegra... yo esperaba que la noticia la sorprendiera y no sabía exactamente cómo reaccionaría, pero sí pensaba que a los pocos segundos estaría bombardeándonos a preguntas. ¡Pues no! Se quedó callada, no movió ni una ceja y.... así se quedó hasta que se cambió de tema. Alex no quería insistir más porque la conoce y sabe que hay que darle tiempo.
La verdad es que yo hubiera preferido un poquito más de entusiasmo y de interés, pero tengo que confesar que nuestras familias son bastante "sosas" a la hora de expresar sus sentimientos. Aún así, me molestó y estuve toda la tarde entre enfadada por la reacción de mi suegra (o su falta de reacción) y triste pensando que la futura abuela no iba a sentirse ilusionada con la llegada de un nieto o nieta. 

Hablando al día siguiente con ella, descubrimos cuáles eran sus "reparos". Mi suegra es una mujer muy buena, pero se preocupa mucho por todo y además es muy cabezota, como buena aragonesa. Dice que ha escuchado muchas veces en la radio que los niños adoptados son más hiperactivos y que, si no los crías tú desde bien pequeños, ya no hay manera de hacerse con ellos. Por supuesto que ese caso se puede dar, ¡pero también puede ser así un hijo biológico! No importa, sigue insistiendo en que sí, pero no... Como ella lo ha escuchado muchas veces, es así y además en general. Por eso, aunque le expliquemos varias veces nuestra decisión, ella sigue preguntando "¿y no podéis tenerlos vosotros? ¿habéis consultado los dos a médicos? ¿Mariajo ha ido al ginecólogo? ¿estáis seguros? Mira que ahora hay muchos medios para tener hijos", etc etc.

Supongo que será cuestión de tiempo, tendrán que hacerse a la idea y aceptarla. No sé cuánto tiempo costará eso, si unos meses, unos años o hasta que no vean en persona al niño no habrá cambios, pero no importa, seguro que al final....



lunes, 23 de febrero de 2015

Un día de Cine

Hoy es un día importante para todos los que amamos el Cine, con mayúsculas. Esta pasada madrugada se entregaban en Los Angeles los Oscar, los premios cinematográficos más importantes de Estados Unidos y, pocos lo negarán, de todo el mundo. Este año no se han producido grandes sorpresas (Alex y yo hemos hecho casi pleno en nuestras apuestas) pero, aún así, como somos grandes amantes del cine, no quería dejar pasar esta fecha sin destacar un par de cosas.

La más importante, sin duda, el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa. Aunque este año tenía sinceras dudas entre la polaca "Ida" y la rusa "Leviathan" (ambas con niños abandonados de por medio), el premio al final ha recaído en la primera, una estupenda película del director Pawel Pawlikowski. (Nota para quienes están en proceso de adopción en Polonia: Pawel es uno de los nombres más frecuentes entre los niños polacos.) La película nos cuenta la historia de una niña huérfana que se ha criado en un convento y, poco antes de tomar los hábitos, descubre que tiene una tía que aún vive. La joven descubre que su familia era judía y que su tía es una jurista que, durante la Guerra, sentenció a muchas personas, entre ellas algunos sacerdotes, a muerte. Ambas tiene que enfrentarse a su pasado y descubrir cómo quieren vivir su vida a partir de ahora. Historia algo dura sobre el descubrimiento de la identidad y de los orígenes familiares, algo a los que todos los padres e hijos adoptivos nos tendremos que enfrentar antes o después.

En la película rusa, "Leviathan", un hombre vive en un pueblecito del norte, a orillas del mar de Barents, con su esposa y su hijo, fruto de una anterior relación. El niño, que fue abandonado de pequeño por su madre, no acepta a la nueva esposa del padre y la culpa de todas las penurias que pasan. Película igualmente recomendable en la que el director denuncia la corrupción en la Rusia de Vladimir Putin, lo que le ha valido numerosas críticas en su país, donde el sector nacionalista y los religiosos ortodoxos le acusaron de dar una imagen distorsionada del país para contentar a Occidente.

El Oscar al Mejor Actor se lo ha llevado Eddie Redmayne por su magnífica interpretación de Stephen Hawking en "La teoría del todo", algo que no sorprende a nadie. Pero a mí me lleva a recordar la primera vez que vi a este actor británico, en 2012, en la adaptación cinematográfica del musical "Los Miserables". Como todos sabréis, la famosa novela de Victor Hugo cuenta cómo el protagonista toma bajo su cuidado a una niña huérfana, Cosette, que era tratada como una criada en su familia de acogida. Cuando Jean Valjean decide llevarse a la niña con él, ésta descubrirá por fin lo que es el amor, los cuidados y la protección de un padre.

Entre los presentadores y los asistentes a la ceremonia de este año, Neil Patrick Harris y Nicole Kidman, dos famosos que han formado una familia con "hijos del corazón", al igual que han hecho muchos de sus compañeros y compañeras de profesión (Charlize Theron, Hugh Jackman, Sandra Bullock, Michelle Pfeiffer, Meg Ryan, Steven Spielberg... y no sólo Brad Pitt y Angelina Jolie.) Otro día hablaré de la cantidad de famosos que son adoptados o han adoptado a sus retoños. De momento, termino con un tráiler de la polaca "Ida".




viernes, 20 de febrero de 2015

Carta a los abuelos


Hoy quiero hablar de una carta muy emotiva en la que un niño o niña le escribe a sus futuros abuelos adoptivos cómo se siente y cómo deberán actuar cuando él o ella llegue a la nueva familia para que todo vaya bien. Es una delicia de carta, escrita por una prestigiosa autora canadiense. Muchas gracias Anne por compartir conmigo esta carta y permitirme darla a conocer aquí.

Johanne Lemieux es una psicoterapeuta y trabajadora social de Quebec (Canadá), especializada en la adopción internacional, además del tratamiento de los trastornos de apego y el síndrome post-traumático. Con más de 27 años de experiencia, Johanne Lemieux trabajó en los servicios sociales de su ciudad natal y en varias escuelas. Los últimos veinte años de su carrera los ha dedicado a la investigación, el estudio, crear herramientas de intervención psicosocial y especialmente la divulgación del conocimiento psicosocial de la adopción y el apego internacional. 

Madre de tres hijos adoptados, fue su propia experiencia la que la motivó a investigar y trabajar en este área. Colaboradora en diversas revistas y periódicos, como "Le Monde", su dedicación a la problemática del apego y la construcción del vínculo posteriores a la adopción la han llevado a convertirse en punto de referencia en todo el mundo francófono. 

Esta es la "Carta a los abuelos":

Hola abuelo, Hola abuela, 
Soy vuestro futuro nieto/a y actualmente estoy en Polonia. No nos conocemos todavía, pero sé que si escucháis hablar de mí desde hace mucho tiempo. Habéis sufrido viendo a mi futuro papá y mi futura mamá esperándome durante tanto tiempo. Pensabais que llegaría en vuestra vida por nacimiento y que tendría un parentesco biológico. Ahora sabéis que llegaré a través de la adopción y que tendremos una afiliación con el corazón.

Como os podéis imaginar, he vivido en mi corta edad ¡todo un destino! Si mi vida hubiera sido fácil, no hubiera necesitado encontrar una nueva familia en el otro extremo del mundo. Es precisamente porque ya he experimentado muchas dificultades que deseo que todo salga de la mejor manera posible cuando llegue a la vida de  mis nuevos padres, y en vuestra vida también.
  
Una cosa está clara, mis padres os necesitan antes, durante y después de mi llegada, ya que es un papel nuevo y desafiante que tendrán que aprender. Yo os voy a necesitar para el resto de mi vida, pero NO durante los primeros meses... Lo sé, es extraño. La adopción, no es exactamente como un nacimiento. Voy a explicar por qué.

En el contexto de un nacimiento, el bebé no ha vivido malas experiencias cuando se encuentra con sus padres. Él conoce a su madre biológica sensorialmente y luego descubre a su padre, entonces poco a poco, al resto de la familia. 

Por una serie de razones complejas y que no fueron por mi culpa, no he tenido la suerte de quedarme físicamente, sensorialmente y emotivamente cerca de mi mamá y papá biológicos. Desaparecieron dejándome en gran peligro debido al impacto físico y emocional de su desaparición. Yo era demasiado pequeño para entender que son siempre los problemas de los adultos  los que causan los abandonos, y nunca es culpa del propio niño.  Fue un gran desafío, pero sobreviví. Porque sí, ¡soy un superviviente! 

Además, estoy sobreviviendo en condiciones de vida difíciles. Las niñeras en el orfanato no son capaces de darme toda la atención que necesito: 

1. No como cuando tengo hambre.
2. La comida no es de calidad.
3. No me cambian enseguida cuando me ensucio. Tengo que esperar con quemaduras en las nalgas y una gran cantidad de molestias.
4. No me abrazan y nadie me canta canciones. Tengo que calmarme solo hasta quedarme dormido por el mismo cansancio.
5. No me miman, no me hacen cosquillas, no me animan a hablar, a moverme, a caminar. Así que me aburro mucho.
6. No recibo tratamiento de inmediato cuando tengo cólicos, dolor, infecciones, erupciones como todos los bebés pequeños. Tengo que cuidar de mi mismo y sufrir en silencio.
7. No he desarrollado mi lenguaje, porque nadie se tomó tiempo para hablar conmigo, de mostrarme los nombres de los objetos o nombrar mis emociones para entenderlas.
8. No me miran a los ojos con amor, admiración, cariño, fascinación. 
 
Al escribir esto, no quiero en absoluto que tengáis piedad de mí. Lo que me pasó es triste, injusto, pero no quiero ser visto como una víctima. Quiero ser visto como un superviviente. Quiero que la gente me mire con orgullo por todo el trabajo que tengo que hacer para conseguir mi desarrollo como niño y tener una vida feliz. Soy resistente, pero eso no es suficiente. Necesito a mis padres y a vosotros. Quiero que seáis mis tutores en mi camino de recuperación. Igual que se pone un tutor a un girasol para que crezca bien en el sol. 
 
Vuestra compasión debe centrarse en el hecho de que no he sido apreciado, importante y único para nadie hasta ahora. Esta será la lesión más dolorosa que tenga que sanar. Más que la desnutrición y el abandono. Yo era parte de un grupo de niños. Yo no era un solo individuo. Había demasiadas niñeras diferentes, demasiados cambios de personas en mi vida. Nunca me he sentido especial, precioso,  interesante y digno de ser amado, porque nadie parecía querer quedarse conmigo.

Varios adultos me cuidaron, pero sin ningún apego. Tenéis que saber que el apego no tiene nada que ver con el amor. El apego es un vínculo fuerte, una seguridad permanente de enlace, la confianza, la creencia, la convicción de ser tan especial para alguien que nunca te dejará. Cuando un niño está en relación de apego seguro con sus padres, él sabe que sus padres nunca le abandonarán, siempre van a responder a sus necesidades y protegerle de los peligros. El sentimiento de amor por un niño, llega en su corazón y en su alma después de la unión.

Por todo esto que os he contado, necesitaré mi tiempo antes de que me pueda tranquilizar, recuperar la fuerza, apegarme y crear un vínculo fuerte, y por eso mis padres, cuando llegue, tendrán que estar tranquilos, sin muchos viajes y sin mucho jaleo para poder satisfacer todas mis necesidades de supervivencia – darme de comer y beber, y consolarme y cuidarme- durante varios meses antes de que pueda convencerme de que esto es cierto, posible, real y maravilloso. Este paso es necesario para que me dé cuenta de que realmente puedo confiar en ellos y que realmente parece que les encanta cuidar de mí. El vínculo se teje cuando un niño vive una angustia y el padre está presente para calmar esa angustia. Esto se debe repetir miles de veces antes que se quede impreso en mi cerebro para siempre.

Una vez que esté seguro y convencido, podré confiar mi vida, mi salud y mi seguridad a mis nuevos padres. En ese momento estaré disponible para crear más vínculos con vosotros, mis abuelos, y luego con todos los miembros de mi nueva familia.

Sé que lo que os estoy pidiendo es difícil y muy diferente a vuestras expectativas. También sé que habéis vivido de otra manera la llegada de vuestros otros nietos. Os molestará no poder abrazarme de inmediato. Esto requerirá una gran cantidad de sacrificios. Tenéis vuestras necesidades (aunque legítimas) que se tendrán que posponer por algún tiempo... Para luego retomarlas. ¡Os lo prometo!

La mejor manera de ayudarme es respetando el nido físico y emocional donde me envuelven mamá y papá. Con todos vuestros años de experiencia como padres, sabréis muy bien cómo consolarme, alimentarme o darme de beber. Sabréis cuidarme mejor que mis nuevos padres, que todavía estarán aprendiendo, nerviosos, vacilantes, como todos los nuevos padres. Si tomáis demasiado espacio al principio dándome lo básico que necesito, puedo sentir más confianza en vuestros brazos que en los de mi nuevo papá y mi nueva mamá. Por tanto, es posible que se cree un primer vínculo más fuerte con vosotros que con mis padres. Pero como no siempre vais a estar allí, yo podría sentirme abandonado después de cada visita.

Imaginad la escena, qué desastre, con todos los mejores esfuerzos del mundo pero, con vuestro deseo de conocerme, amarme, cuidar de mí, podríais entorpecer la relación de apego que tengo que crear con mis nuevos padres y dejarme con un sentimiento de nuevo abandono cada vez que se acaba vuestra visita.

Sé que estáis deseando quererme, abrazarme y ayudarme. 

Entonces, ¿Cómo podéis ayudarme? ¿Cómo comenzar vuestro papel como el abuelo y la abuela cuando llegue? ……… Cuidando de mis papás. 
  1. -   Proporcionar asistencia práctica, platos cocinados, ayudar con las compras, la limpieza ...
  2. -   Proporcionar un apoyo moral y tratar de decirles que es normal querer hacerlo bien y, a veces, fallar. De hecho, ¡también vosotros habéis tenido que aprender a ser padres!
  3. -   Respetando nuestra completa privacidad durante los primeros días. Hacer visitas cortas para jugar conmigo tal vez, pero no de inmediato para cuidar de mí, darme de comer, cuidarme. Así me dejaré enseñar por vosotros, primero desde lejos como el Principito con su zorro, pero sin tener que confiar en vosotros para mi supervivencia, al menos inicialmente.
  4. -   Interesándose. 

-   A continuación, unos pocos meses después de mi llegada, cuando mi papá y mi mamá vean bastantes signos de apego, necesitarán un descanso. ¡YUPI! Y será en ese momento que me mostraré disponible para vincularme emocionalmente a vosotros. Podréis venir y cuidarme 30 minutos, luego una hora, después dos horas, finalmente me podréis hacer cosquillas, alimentarme, cantar canciones, jugar conmigo, consolarme...

Recordad, para crecer en la belleza, salud, aprender a amarme a mí mismo y aprender a amar la vida, necesitaré a toda la familia. No en los primeros momentos, un poco más tarde, pero para siempre.

Dadme tiempo para reparar mis heridas de apego con mis padres. Me habéis esperado durante varios años. ¿Es mucho pedir tres o cuatro meses más? Nuestra nueva relación será aún más hermosa, más fuerte y más útil para vosotros y para mí.

Gracias, porque yo ya sé que me entendéis mejor ahora.  
Cuento con vuestra experiencia y sabiduría ganada con tanto esfuerzo para apoyar a mis padres en su nuevo papel. 

Tengo muchas ganas de conoceros.
                                                                                                                           
Vuestro nieto/a



¿Qué os ha parecido? A mí me encanta esta carta. Me parece de una realidad y, a la vez, un amor aplastantes. Nos relata exactamente cómo van a ser los primeros meses de nuestros hijos en casa, con la familia y nuestro entorno. Me parece una delicia, sin más, y la voy a guardar en un sitio muy especial para compartirla dentro de (desgraciadamente) varios años con nuestros propios padres, los futuros abuelos de esos tesoros que esperamos lleguen a nuestras vidas.


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