martes, 20 de enero de 2015

Septiembre de 2014


Viernes 12 de Septiembre de 2014. Nuestra verdadera historia empezó ese día. Acudimos a una reunión informativa de la Comunidad Autónoma de Aragón sobre adopciones. Antes de entrar, Alex se encontró con una conocida que trabaja allí de psicóloga, ¡¡precisamente en adopciones!! Nos comentó que, tal como habíamos oído ya, es una cuestión muy delicada y ahora mismo no es fácil. Van dando salida sobre todo a adopciones nacionales; también algunas internacionales, pero menos que antes. Aún así nos deseó que nos gustara la charla y que volviéramos a coincidir en caso de que decidiéramos seguir adelante.

La sesión comenzó a las 9:00h en punto y, a lo largo de dos horas, un señor muy amable (M.) nos hizo una presentación de lo que es todo el proceso de adopción: requisitos, apertura del expediente, cursos de formación, certificado de idoneidad, Ecais, asignaciones, seguimientos... y algo de información sobre la actualidad de las adopciones, estadísticas y cosas así. Hoy en día es más difícil que antes adoptar en el extranjero, sobre todo porque muchos países van mejorando poco a poco su nivel económico, con lo que disminuyen los abandonos, y también porque intentan potenciar la adopción nacional frente a la internacional. Es lógico que prefieran que sus niños se queden en el país en vez de tener que enviarlos fuera. Lo entiendo, aunque eso no nos beneficie a nosotros.

Nos entregaron una carpeta con diversa documentación:
  • el certificado de asistencia a la reunión (que debe incorporarse al expediente si decides seguir adelante), 
  • la solicitud de adopción nacional, 
  • la solicitud de adopción internacional, 
  • un listado de la documentación necesaria en ambos casos, 
  • un cuestionario, 
  • el compromiso de los solicitantes de comunicar a la Administración cualquier cambio que se produzca en sus circunstancias personales, 
  • un modelo de informe médico, y 
  • el listado de las Ecais acreditadas en Aragón.

Nos informaron de la dureza del proyecto, pero ya teníamos decidido que éste es nuestro camino y queremos intentarlo. Estamos dispuestos a ser padres y nos da igual la raza, el color de piel y por supuesto el sexo de nuestro futuro hijo. De hecho, casi ni lo dudamos: empezamos a pensar en recopilar todos los documentos en el menor tiempo posible para poder presentar el expediente cuanto antes en Zaragoza. Teníamos tiempo por delante para visitar las Ecais e informarnos todo lo que pudiéramos antes de tomar la primera gran decisión. ¡El país! Varias opciones rondaban ya por nuestras cabezas: Bulgaria, Rusia, India, Filipinas, Vietnam, Colombia...

Lo único que nos preocupó fue la alusión al tiempo que debíamos llevar juntos, a la apariencia de estabilidad que lógicamente los solicitantes deben ofrecer para que les tomen en serio y el expediente pueda iniciarse. Faltaban aún dos meses para nuestra boda y jamás nos habíamos inscrito en el Registro de Parejas de Hecho, así que apenas podríamos justificar una convivencia. ¿Sería suficiente? ¿Nos dejarían emprender esta aventura que es la adopción? ¡¡Por favor, que nos dejen!!, rogaba yo. Estamos preparados; somos una pareja que, sin ser perfecta, teniendo nuestras discusiones (pocas la verdad) y diferencias como cualquier otra, siempre hemos sabido hablar y solucionar los problemas. Y además deseamos con todo nuestro corazón formar una familia y ser padres de un pequeñajo o de una pequeñaja a quien amar, criar, proteger, educar...

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